Artículos| By Chikid´05 & ADCDR |

 

YO  SOY  CAPRICORNIO ¿Y USTED? 

04 noviembre 2007 Un inolvidable día, entré en Carrefour, entonces Continente. Seguí, curioso, unas flechitas que, en línea seguida, como las de tráfico, me dirigieron a una plaza donde, como en las iglesias y las ferias, había una serie de casetas, al modo de confesonarios, en cuyas puertas decía un bien visible letrero” Tu futuro, 500 Ptas.”.Más o menos así. Las colas, siete u ocho, las formaban de todas las edades, jóvenes en especial.

      Recuerdo un chiste a este respecto: Llama a la puerta de un adivino un cliente.-¿Quién es?-Responden desde dentro.-¡Vaya una mierda de adivino!- Exclama el cliente y se marchó.

       Personas de todas las clases sociales, con estudios, incluso, consultan sus horóscopos. Desde la antigüedad la consulta a los dioses, por medio de toda clase de cosas y animales, se ha venido practicando hasta nuestros días en los que superamos a los antiguos. Para demostrar esto os voy a poner una lista de creencias y practicas ( esto es lo peor) supersticiosas. Esta lista comencé a hacerla, en una de mis clases con la ayuda de mis alumnos. Sé que me expongo a que dejéis de leer este artículo por  pesado y por impaciencia. Pero los que lo terminen de leer, convendrán conmigo en que roza lo patológico si se cree y practica lo que dice la lista que, sin exagerar, llenaría una como la de la guía telefónica. Ahí va , y enumero los más populares; los especiales de “especialistas” merecen capítulo aparte:

        Pasar por debajo de una escalera- El gato negro- Tijeras abiertas- Salir con el pie izquierdo-Tocar madera-Derramar la sal-No sonar la lata que es mala pata-Mal de ojo-El número 13-Tocar una joroba-Martes, ni te cases ni te embarques-Martes y trece-El cuervo, mal agüero (pájaro de mal agüero)-“El mal vahío “de algunas cosas y sucesos-Los colores: el amarillo para los actores, el verde esperanza, por ejemplo-Cruzar las piernas o los dedos-Las cartas (esto es capítulo aparte)-Las rayas de la mano (otro capítulo)-La moneda de la suerte-El conejo de la buena suerte- Los colmillos, huesos, etc de animales, amuletos colgados del cuello-Las superticiones con motivo o base religiosa eso es un capítulo especialísimo con sus correspondientes oraciones, prácticas, objetos y demás, algunas verdaderamente ridículas, cómicas y rozando, algunas, lo picaresco, grosero e impúdico.

         Es cierto que muchas revisten cierta ingenuidad por la ignorancia y no tienen mayores consecuencias. Pero otras sí que son muy perjudiciales, explotando la ignorancia, la necesidad, los sentimientos y  normalmente con estafas, timos, por dinero.

          ¿Cómo es posible que en una democracia se permita la estafa clara, el engaño, en esas consultas televisivas de echadores de cartas, adivinadores, como si fuera un trabajo más, honrado, cuando en la publicidad de los productos se exige veracidad, se multa y se retiran cuando se demuestra que es falso? Y las consultas privadas con declaración a Hacienda, incluso, de esos adivinos, algunos con tanta fama que aparecen en tertulias de la televisión, asesores de programas, de personajes importantes…? ¿Cómo es posible? Tanto las sociedades de protección al consumidor como la obligación de las autoridades de proteger a sus ciudadanos deben actuar de inmediato.

            Un hombre que se mata trabajando en contratos basuras, no digamos los jóvenes, tiene que contemplar a este gobierno, y al que sea, favoreciendo a estos vagos explotadores, mientras ellos se ven agobiados para pagar sus gastos normales, sin poder  casi siempre atenderlos. ¿Cómo es posible?

             Es para reír, por lo tonto que somos. Y para llorar por el daño que hacen y por lo injusto de ese consentimiento de los responsables del bienestar social. Seguro que este preocupante asunto no está dentro de los temas a estudiar en Educación para la Ciudadanía”.Esto debe ser materia, no sólo de enseñanza, sino de una ley que prohiba estas prácticas fraudulentas, como se prohíbe cualquier otra de estafa. El caso Malaya, Mario Conde, Ruiz Mateos, y otros así de importantes y sonados, no son más importantes que estos otros, menos sonados y, aparentemente menos importantes. Pero, sí, sí: abrid la televisión a cualquier hora, recorred los pueblos y ciudades, consultad las revistas  y periódicos. Y veréis que son como las termitas de la sociedad. Están estafando y obteniendo beneficios, en proporción, más que todos esos juntos que ocupan los medios de comunicación. Y si eso fuera lo peor. Los resultados de esas consultas no sólo dañan en lo económico. Seguir sus agüeros y consejos, a veces, hasta órdenes, han llevado a muchos a la ruina física y moral.  Eso se ve en las enfermedades con los curanderos y sus prácticas superticiosas. Otro trabajo que aporta a Hacienda.

         ¿No será que el Gobierno, cualquier Gobierno, hace la vista gorda, entre no darle importancia y recabar `pingües beneficios para las arcas nacionales?

         Ahí queda eso. Como veis, no exagero. De los que me habéis leído ¿cuántos pensáis  lo mismo?¿Cuántos dejaréis, si sois superticiosos, de dejarse engañar y engañarse a sí mismos?

         Por no cansar no he querido tratar a fondo el tema de los horóscopos. Es cierto que hay cierta influencia fisiológica de los astros, la luna, por ejemplo y el sol, en nuestra naturaleza, como vemos en días de alteraciones climatológicas, los niños activos, nerviosos, los gatos erizados y saltando por las paredes, etc.;pero de eso a condicionar y determinar nuestro futuro hay un abismo. Cuando alguien dice.”- Yo soy capricornio,¿y usted?- Es para ver las coincidencias de caracteres, y hasta de conducta y, tácitamente, su posible actuación futura o destino. Y, para los creyentes, que no olviden que esas prácticas, horóscopos incluidos, van en contra de la fe, que pide confianza en la Providencia, trabajar y orar.  “A Dios rogando y con el mazo dando”. Que ésa es la dura, pero verdadera realidad práctica.

           Las personas equivocadas merecen todo nuestro respeto, y digo esto refiriéndome a los adivinadores, echadores de cartas, curanderos, que entre ellos los habrá de buena voluntad, no digo que no, pero los errores tanto de éstos como los de mala voluntad, los verdaderos explotadores, deben ser rechazados porque no tienen base científica, ni moral, salvo algunos casos rarísimos que entran, más bien, en el campo de la homeopatía y hasta de la parapsicología.

 

 

DOS  VERGÜENZAS  Y  UN  CABALLERO 

                        (  EN  EL OCHOCIENTOS ANIVERSARIO DEL “CANTAR  DEL  MÍO  CID” )

                        

“El ciego sol, la sed y la fatiga.

Por la terrible estepa castellana,

al destierro con doce de los suyos 

-polvo, sudor y hierro-, el Cid cabalga”.   

A. Machado 

“Españolito que vienes al mundo,

te guarde Dios.

Una de las dos Españas

te helará el corazón”.

A. Machado  

                                             “Aquí yace media España,

                                              murió de la otra media”.

                                                                 Larra

No voy a entrar al trapo de la política. No. Y no es que la política, la verdadera política, sea mala. Considero héroes a los políticos honrados, honestos, desinteresados, sacrificados por el bien del pueblo hasta olvidarse de sí mismos. Así, es como una verdadera religión. Una utopía noble que ennoblece.

        No. Porque yo, personalmente y solo, no voy a solucionar ningún problema. Como decía en mi primer artículo,”La voz del pueblo”, los problemas se individualizan. Y su solución, también. Me dirijo a ti  y cada uno, en particular. Si has “leído” mis artículos anteriores y éste último, si lo lees, repito, y no sólo lo has “ojeado”, con hache y sin hache, creo que me entiendes, recordarás que decía que la raiz de todos nuestros males no está en la sociedad, como tal, ni en los grupos, ni en los partidos. Está en ti y en mi. En el interior, en el corazón y la inteligencia del hombre. “Dadme un punto de apoyo y moveré la Tierra”,decía Arquímedes. Dale a un hombre, a uno, una idea fija, una obsesión, noble o indigna, y cambiará toda una sociedad.

        Hace  exactamente 964 años  un hombre, un solo hombre, cambió la geografía y el destino de España. Enfrentándose a reyes, moros y cristianos, paladín de la justicia , del honor y la lealtad. Caballero cristiano cien por cien. Rodeado de un halo de misterio  y heroicidad hasta después de su muerte.

 

         “En Santa Gadea de Burgos

         do juran los fijosdalgos,

         el Cid toma juramento

         al rey castellano

         que no tuvo que ver

         en la muerte de su hermano”.

 

       Dejo a los eruditos la precisión y comentario de este romance. Me limito a los “efectos colaterales”,(llamémosle así), de esta estrofa. Hoy se ha extendido una corriente de caballerosidad, al parecer, entre casi todas las clases sociales:

-          Caballero, se ha olvidado el abrigo. (En la peluquería)

-          Buenos días,caballero.(El camarero)

-          Muchas gracias, caballero.(La señora que aceptó el asiento)

-          Caballero, que se olvida de pagar(En el supermercado)

-          Cómpreme este ramito, caballero.(La gitana)

 Hasta hace poco, te decían : - Jefe,¿ tiene usted fuego?O:.- Maestro, ¿me da usted un cigarrillo? Esto te lo decían si te veían mayor. Si te decían: -¡Cuidado, tenga usted cuidado, amigo!, eso lo decía el paternalista, bonachón.Y digo todas las clases sociales porque, a despecho del comunismo, capitalismo, socialismo y todos los ismos que se quieran, la corriente de caballerosidad se está extendiendo como reguero de pólvora.

         ¿Qué está pasando? Que la sangre y el espíritu del Cid no ha muerto. El español no ha muerto. España no ha muerto, aunque la quieran matar.Hoy pregunto a los viejos “caballeros”, luchadores de las dos Españas, no a la chusma asesina,ajena a los ideales de un lado ni a los que fueron criminales del otro; y todos juran que, personalmente, no quisieron tener que ver en la muerte de su hermano, el otro español. Y digo juran, que es poner a Dios por testigo, porque en las dos Españas, había, y hay, creyentes y no creyentes. Ni la izquierda ni la derecha tienen el monopolio de la religión ni de Dios. Dios no es de derechas ni de izquierdas. Es de todos y para todos. El pueblo ya intuye y desea y lo está manifestando en esa caballerosidad, el espíritu del Cid que es fe, nobleza, honradez, respeto, libertad, valentía, ilusión.

         Porque, hoy, hay que ser valiente para manifestarse,sin odio ni enfrentamientos, como español.Y hay quienes se avergüenzan de ello. Porque hay que ser valiente para manifestarse, sin fanatismo ni hipocresía, como cristiano. Y hay quienes se avergüenzan de ello. Dos cosas que, históricamente, a pesar de los falsos nacionalismos, siempre han ido juntas. Miedo a manifestarse,hoy, con democracia y libertad casi absoluta, cuando hasta los partidos ilegales y hasta los terroristas lo hacen…

          Quizás hemos pasado al otro extremo. Corría  en tiempos de Franco no sé si era chiste, esta anécdota: La policía pregunta a un hombre: -¿Qué lleva usted en esa bolsa?.- Agua- Responde. Abren la bolsa y dicen:-¡Esto es una bomba de agua! El hombre era fontanero.- Es que si digo bomba, no me da tiempo a decir agua.-Respondió él.

           

 “Por mi fe de caballero”, decían  hasta no hace mucho nuestros abuelos. Porque el Cid y Don Quijote representan y son el arquetipo del caballero español, el que llevamos todos dentro, a los que intentan desterrar una minoría canallesca, servil y cobarde. Son dos hermanos de la vieja y nueva y eterna España.De las dos Españas que, hoy,tienden y deben tender a ser una sola. Sin fe y sin caballerosidad,España no es nada. Caballerosidad ,que es nobleza. Y fe en Dios,que siempre une.

                         

                           “Anoche soñé, ¡bendita ilusión!,   

                           que una fontana pura

                           fluía dentro de mi corazón,

                           ……………………………

                           …………………………….

                           Anoche soñé,¡bendita ilusión!,

                           que era Dios lo que tenía

                           dentro de mi corazón!

                                          Antonio Machado

 

Dios. Sí, Dios.Que es el primer caballero que respeta la libertad del hombre aunque éste se rebele contra El.Aunque le niegue y le culpe de los males que provoca precisamente él, y, en su insensatez, no lo reconozca en la maravilla de la creación., como intenté demostrar en mi artículo: “La ecología y el pueblo”. “Mirad que no se emboten vuestros corazones con los placeres y preocupaciones de la vida”. Que es lo que acobarda y debilita el corazón del caballero volviéndolo  insensible para las cosas del espíritu, de la fe, de Dios. Esa fue la sabia advertencia del mismo Dios para este mundo, en palabras de Jesús.

 

       El ciego sol, la sed y la fatiga.

       “Por la  terrible estepa castellana,                         “Sancho,¿ladran?

-          polvo, sudor y hierro-                                       Luego cabalgamos

con doce de los suyos,el Cid                                    

                     cabalga”.                                                                   Don Quijote

                                      A.Machado.

                                                                                  

      El Cid y Don Quijote, sin miedo a los que ladran a los dos lados del camino,

                                                 cabalgan juntos.                            

 

 

                   DIALOGO  DE  DON  QUIJOTE  Y  SANCHO       ( SIGLO  XX I )  

Parecerme ha, amigo Sancho, que un gran encantador nos ha traído a través del tiempo y del espacio, hasta estas tierras donde nos esperan hazañas nunca vistas ni imaginadas, con las que honrar a la, sobre bellas, siempre bella Dulcinea del Toboso.

-          Mire, mi señor Don Quijote, si no saldremos con las costillas apaleadas, como en tantos lances en los que vuestra merced nos ha metido.

-          El arábigo historiador de mis hazañas, y, también, de tus sandeces y cobardías, escudero mentecato, Cide Hamete Benengeli, dejó como obra póstuma éstas, mis postreras, en estas extrañas tierras..

-          Noramala se haya ese Hamete Berenjena que pudo estarse quedo y a nosotros dejarnos en paz. Que ya extraño a mi oíslo, canso a mi rucio y deseo ver a mi Sanchica. Por más que en estos lugares veo cosas que ni soñadas.

-          Naturalmente eres cobarde, Sancho. Pero no te espantes de lo que veas, porque todo es obra de ese encantador que nos trajo aquí. Todo es encantamiento.

-          Pues mis costillas y mi manteamiento me dicen bien a las claras que no fueron encantamientos, sino reales y muy reales. Por lo que no me fío de sus avisos y sí de mis ojos para ver  y de mis piernas para correr.

-          Aquesta que parece ventana a la que nos acercamos, Sancho, no lo creas si así te lo parece. Que no es sino un castillo encantado.

-          ¿Pero que encantador ha hecho que en una ventana se vean  tantas figuras de hombres y mujeres, como estoy viendo, en rarísimo atuendo, y esos artilugios nunca vistos y esa música endiablada? Si no estoy soñando, pecador de mi.

-          Televisión la llaman, que así está escrito en la mesma entrada.

-          ¿Y eso qué es, por mi fe, que jamás oí tal palabra?

-          Está compuesta de dos. La una es griega y quiere decir lejos. La otra es latina y significa ver. Lo que, en conjunto, Sancho, nos indica  que se ve desde lejos. Estas figuras que viste son las de hombres y mujeres  que estás lejos. No están ahí en esa ventana como tú, en tu ignorancia, así la llamas.

-          ¡ Válate el diablo por caballero andante, que tantas cosas sabes! Yo pensaba  en mi ánima  que sólo podía saber aquello  que tocaba a sus caballerías, pero no hay cosa donde no pique y deje de meter su cucharada. (Murmuró Sancho esto, por lo bajo).

-          ¿Qué murmuras, Sancho?

-          No murmuro nada, señor, sólo que a mi no se me da un ardite de lo que digan  o hagan esos hombres y mujeres, mientras no estén cerca, yo los vea y palpe y sepa, por más ciego que estuviere, que tienen el mismo cuerpo  con que mi madre me parió.

-          No ha de ser así, botarate. Mira cómo llora esa infeliz doncella y las señales de los malos tratos en su afeado rostro, que, por lo que se infiere, debió ser de gran beldad.

-          ¿Qué malos tratos?

-          ¿ No oyes cómo se queja y culpa de ellos a su marido? Sin duda que ese encantador nos presenta una víctima a la que mi esforzado brazo debe proteger y hacer pagar caro la felonía del que así la ha maltratado.

-          Mire vuestra merced, mi señor Don Quijote, que el malhadado encantador ha asomado a esa ventana, o lejos visión, o como la llame el diablo, muchas mujeres, tantas,  con las mesmas feridas y rostros desfigurados que la primera. Y esto me huele a mi a engaño. Lo mejor es escapar antes  que nos pongan a nosotros como chupa de dómine.

-          ¿ Ahora, cobardón, ahora quieres huir, cuando la fortuna nos pone a mano la mayor y más venturosa hazaña de todas las que  hasta aquí he hecho’ ¿Por vida de...hideputa! ¿Es que a ti, indigno escudero, te parió, acaso, una cabra y no  una mujer? ¿Es que no ves en esas infelices maltratadas a tu Teresa Panza y a tu Sanchica?

-          Pues qué, mi loco señor, ¿es que va a acometer a esos hombres  que están lejos, que no estás ahí, como vuestra merced dice? ¿Dónde los va a encontrar?

-          ¡Hasta de debajo de la tierra los he de buscar! Y no dejaré ni uno. Y luego de vencidos, humillados y conseguido su arrepentimiento, los mandaré a rendir pleitesía a mi señora Dulcinea. Y tú serás quien le lleve mi carta y te asegurarás de que estos malvados caballeros así lo hagan.

-          ¿Qué carta, señor de mis pecados?

-          Esta, y apréndetela de memoria que te la daré al ditado, y la llevarás cuando haya acabado la gran empresa que te he dicho. 

Carta de Don Quijote a  su señora Dulcinea:            

             “Señora y dueña de mis pensamientos: mi corazón, cautivo de la vuestra fermosura y nobleza, tiembla de gozo sólo al pensar que rozaréis mi carta como si fuera mi piel, que esos vuestros ojos llorarán perlas que quisiera beber con mis sedientos labios; que vuestra ausencia me mata  de añoranza  y vuestra presencia me mataría de amor.

              Tened compasión de mi, mi amada y dulce enemiga. Toda mujer que veo me recuerda  y me parece mi Dulcinea. Las que mi zafio escudero  dice ser  ventera, dueña, criada, y yo, duquesa , princesa o reina..Todas son para mi la misma.:el aliento de mi vida, la ilusión de mi alma, la razón de mi existencia, lo que da esfuerzo a mi brazo: vos, mi eterna Dulcinea. Os mando a esos vencidos caballeros, a los que acompaña mi fiel escudero con mi carta. Tienen que rendiros  todo el honor y desagravio que en vos recibirán todas esas mujeres que ellos han maltratado. No seáis blanda con ellos, puesto que son hombres, o eso dicen ellos. Mandadles en penitencia los mayores castigos que  una mujer sabe dar, sin que, por eso,  sean injustos; que los hay reparadores del honor  sin ser venganza, pero sí justa compensación de ese honor maltratado. Esta es , para vuestro caballero, la mejor y última hazaña. La que más ha merecido mi esfuerzo. Y lo que me ha confirmado en ser caballero andante, deshaciendo entuertos, liberando doncellas y venciendo malos caballeros, es vuestro amor que se mantiene todavía platónico  y continente hasta que merezca , por vencer a los maltratadores,  y mal llamados caballeros, ser digno de gozar de ese vuestro amor, mi dulce Dulcinea..

             De vuestro rendido caballero, Don Quijote de la Mancha. 

             Así, con esta redundancia en la dulzura, termina su carta el Caballero de la Triste Figura.

-          ¿Y piensa vuestra merced, mi señor Don Quijote, que tantas palabras cultas y lindezas de caballero andante, leído y lleno de letras, caben en mi caletre ni sabré decirlas igual a esa mi señora Dulcinea de mis pecados?

-          No seas majadero, Sancho, Que como buen escudero de tan alto señor a quien sirves, lo harás bien. Eres rústico, pero no tonto.¿O acaso no tienes memoria para tus infinitos refranes? Y, a veces, puede que, de tanto escucharme a mi, tengas más letras  que las que corresponde a tu condición.

                   Sancho, algo envanecido por la alabanza de su señor, comenzó a repetir, en voz baja, lo que él creyó  era el contenido de la carta. Y, rezagándose para no ser oído, cabizbajo, al paso de su asno, rezongaba, repitiéndose, una y otra vez:

           “Señora de mis penas, al pensar que vais a tocar  mi carta se me pone la carne de piel de gallina. Si lloráis, limpiaos los mocos, como es propio de persona limpia. Estos caballeros que os mando con mi leal escudero Sancho Panza han tratado mal a sus mujeres. No hagáis mucho caso de su arrepentimiento porque volverán a maltratarlas. Dadles garrote vil y, si no podéis, manteadlos, al menos, que será  un buen mareo y escarmiento por lo que yo me sé (aquí un “lapsus mentis”, de Sancho). Porque la justicia es muy lenta y nadie osa acusarlos. A mi buen escudero dadle un buen regalo que algún día será caballero y gobernador de una ínsula.

         Añadió esto último, engañándose, a sabiendas de que era eso lo que creía recordar. Y, espoleando su jumento, lo emparejó con Rocinante, sonriendo socarronamente.

 

 

Antonio Serrano Santos

ANIMALES  DE  COMPAÑÍA 

22 de septiembre de 2007.- El artículo de Mercedes López “Mascotas: animales de compañía y responsabilidades”, que me conmovió, me ha sugerido este artículo. No hace mucho que se ha extendido la afición a los animales de compañía, o mascotas, como se les suele llamar ahora.

Y digo que no hace mucho porque parece  que el hombre de hoy, y no digamos las mujeres, se siente cada vez más solo en medio de la bulliciosa ciudad que nos rodea. Y parece, también, que no le basta la compañía de otras personas. No es infrecuente escuchar frases más o menos como ésta: “Cada vez que trato a los  hombres , quiero más a los animales”. Algo de esto ya decían filósofos clásicos como Sócrates: “Cada vez que estoy con los hombres, vuelvo menos hombre”.  O aquel Diógenes, el Cínico, (cínico viene del griego y significa perro, por la vida que llevaba en un tonel): “Busco un hombre”, contestó a los que le preguntaban, extrañados, qué buscaba al verlo  en pleno día  merodeando por la plaza con una luz en la mano.

 

Yo tenía un perrillo, todo lana rizada de algodón, Boby le pusimos. Fue un trauma a mis nueve años verlo agonizando, atropellado por uno que tenía mucha prisa. Fue tal la pena  que no me atrevo a encariñarme  del todo con ningún animal. Les doy un cariño provisional. Aunque los mimo y cuido, ya mi miedo me impulsa , sin querer, a no entregarle todo mi afecto. Tuve un Kity, provocador don Juan  al que le  fue costó la vida su donjuanismo y que dejó el pueblo sembrado  de crías. Ladraba al lucero del alba.

         Tuve, también una Laika, medio yorksay y chucho. Dulce y miedosa hasta  morir de espanto  y esconderse en los más insólitos rincones al escuchar los cohetes de feria. Y tenemos ahora a Nano, enano, pero no tanto; medio foxterrier y chucho, regalo mío en el aniversario de boda a mi mujer. Listo como un zorrillo, astuto y suicida con los perros grandes. Parece, con los bigotes y las cejas pobladas, un viejo coronel inglés   retirado. Tiene complejo de superioridad. Para salir de paseo tiene que darle permiso su ama para venir conmigo. Adivina nuestro pensamiento. Se planta delante y te mira muy fijo a los ojos cuando quiere algo. Le ladra a su ama, impaciente, si se  distrae demasiado charlando con la gente. Pero todos ellos eran protectores de mis hijos pequeños. Si se ponían enfermos ,avisaban  con unos ladridos característicos.

          Tenemos, además, dos canarios. Uno parece una llama encendida, todo naranja y rojo. Canta varios minutos, sin respirar y su compañero, uno que tiene 19 años(¡19!), está acomplejado y no canta, porque antes, milagrosamente, cantaba como de joven.

           Mi hijo, el menor, de niño tuvo una pareja de hamsters que le dieron más de cuarenta crías.. Tuvo que repartirlos, venderlos y algunos se escaparon, como la madre, Belinda, que la primera vez que se escapó pasó hambre, y la segunda, se llevó el buche lleno. Cuando la cogimos había dejado un agujero en el tubo del butano. Lloró su amo al tener que enterrarla. Murió de vieja.

            Lo más tierno y conmovedor fue la escena de mi hijo, el mayor, acariciando a Kity, al encontrarlo muerto. Unos niños, crueles cuando lo son, lo apedrearon harto de sus ladridos y acoso a las perras. Mi hija pequeña se trajo, de donde trabajaba, cuatro(¡cuatro!) gatitos porque el dueño con una manguera echó a la madre, recién parida, sin compasión. Hoy vive el que parecía más débil, Kity, que resultó, luego, Kitina.. Noches de insomnio, biberones...

            Mi otra hija gatuna encontró en una noche de tormenta a una gatita negra, comiendo el pan mojado del suelo. La trajo por una noche. Y ya no salió. Una noche la sorprendimos abrazada a un jamón, ya empezado. Parecía decir: “¡ Juro por Dios que no volveré a pasar hambre!”. Como la señorita Escarlata en “Lo que el viento se llevó”.Mi hija mayor lloraba, inconsolable, cuando la llevó a  urgencias, por mal operada  y la tuvieron que sacrificar.. Tenía cáncer y se desangraba, en estertores, entre sus brazos.

             Esta misma se trajo en el tren una gatita rubia, preciosa, enferma y desahuciada. De la calle. Cantaban ella y sus amigas cuando pasaba el revisor porque no paraba de maullar. Era Navidad y la gata se metió en el "portalico" de belén. Llegó a curarse, con gran extrañeza de la veterinaria porque tenía un virus mortal. Y le compusimos y cantamos un villancico, más o menos así, con infantil ingenuidad:

               En el portal de Belén

               Ha entrado una gatita,

               Muriéndose, al parecer,

               Y el Niño le ha dado vida.

              

               Cojita va y renqueando,

               Se acerca hasta la cunita,

               Ronroneando, ronroneando

               Se roza con su carita.

 

               El Niño Jesús se ríe;

               La Virgen la acaricia,

               Y el bueno de San José

               Le da una sardinita.

 

               A Jesús le dan gracias

               Los Serranos con villancicos,

               Porque hace que en su casa

               Se curen los animalitos.

 

       Podría contar tantas anécdotas...Pero esto que digo sé que se repite en muchos hogares. Por desgracia, todavía hay muchos, demasiados, que no saben apreciar a estos animales que nos dan compañía, cariño, protección, fidelidad y ejemplo de conductas, muchas veces, mejores que las humanas. Mi hijo, el de los hámster, vio arrojar por la ventana de un coche que le precedía un perrillo, un cachorro. Seguro que se reventó. Aceleró para alcanzarlo, inútilmente, gritando: ¡Hijo de puta! ¡Cabrón!”.Los cachorros suelen ser un regalo para los niños y, luego, cuando crecen, se afean, se cagan y mean y roen todo, no quieren o no saben educarlos. Y los abandonan.

         Yo he visto, y vosotros, también seguramente, cómo enfermos con deficiencia psíquica profunda, que no reaccionan a ningún estímulo, sonríen y hasta ríen, acarician a las mascotas que les llevan, los abrazan...Cachorrillos, gatitos, conejitos...Es la mejor terapia. Los perros lazarillos, perros policías, los san bernardos..

          Hay un pecado nuevo, llamémosle así, como el de las infracciones de tráfico, del que deben confesarse, al menos los que se dicen cristianos y que no lo hacen: abandonar, maltratar y educar para peleas y agresividad a los animales. Por fin la ley ha cambiado en delito lo que era simple falta en el trato a los animales.

          Usaba yo, en mis clases de latín, para análisis, una pequeña historia de la antigua Roma: un niño caminaba por la orilla del mar hacia la escuela. Asomó un delfín que, curiosamente, nadaba paralelo al chico por la orilla, llamando su atención. Y así jugueteaban, y él hacía sus gracias. Varios meses ocurrió lo mismo. Un día el niño no apareció. Había muerto. El delfín siguió fiel a la cita algún tiempo. Hasta que apareció muerto en la playa. Y lo enterraron junto a su pequeño amigo.

          Perros han muerto junto a la tumba de sus amos, sin querer comer ni alejarse. ¿Cuánto amor, cuánta gratitud, cuánta lealtad! ¡Hasta después de la muerte! Yo vi a una gatita rubia, ya vieja, que siempre se adormilaba en la falda de mi suegra, lamerle la mano, tendida y muerta ya en la cama. Hace unos días, dejó mi mujer al Nano suelto con la correa arrastrando. Lo llamó, después, pero no quería acercarse. Una perrita, abandonada y sucia, llevaba varios días siguiéndola, desde lejos, sin atreverse a acercarse. Los malos tratos de le gente la tenía acobardada. Ella le puso un cacharro con comida y agua, más de una vez. La perra cogió con la boca la correa de Nano y tirando de él, lo llevó hasta los pies de su ama. Y la soltó, alejándose de nuevo. Los que vieron la escena no salían de su asombro.

           El cardenal Karol Woitila iba a coger el avión que lo llevaría a Roma, donde sería elegido Papa, Juan Pablo segundo. Una viejecita se le acercó, llorando, porque una vecina le había quitado una gatita que era su única compañía. Dejó el purpurado el avión y fue a convencer a la vecina para que se la devolviera. Este mismo Papa llegó a decir que los animales “tienen un soplo divino de vida”. Mis nietos me preguntan si van al cielo. Yo digo que Dios no hace nada para después destruirlo. De alguna manera, cuando El haga “los cielos y tierra nuevos”, según su promesa, todo lo que creó, todo lo que existe, lo mismo que las semillas de los frutos que caen al suelo, lo mismo que la primavera se renueva, todo se transformará, nada quedará totalmente aniquilado. Sólo quedarán excluidos los que no amaron, los que despreciaron ese gran amor que nos viene, nos rodea y nos provoca a agradecer, valorar y amar a través de las criaturas. Francisco de Asís, el máximo amante de las criaturas, decía: “Hermano lobo, hermano sol, hermana agua, hermana muerte...”Esos animales de compañía son nuestros hermanos, no sólo mascotas. Criaturas hermanas.

            “¡Callad, callad, que ya sé lo que me queréis decir!”,decía, emocionado, el pobrecillo de Asís, dándole con su bastón a las florecillas de la orilla del camino.

              Ya os imaginaréis lo que querían decirle

 

 

UNA  MUJER  DEL  PUEBLO

 

      No puede ser. Es humanamente inexplicable. Las profecías de Nostradamus se pueden interpretar de muchas maneras, porque no son claras; más bien, ambiguas y el saber que se cumplen es “a posteriori”. Las mismas profecías del Antiguo Testamento vienen envueltas en símbolos, misteriosas alusiones, tipos comparativos, alegorías y metáforas, hasta detalles que se pueden aplicar a personajes, pasajes y hechos posteriores. Pero nunca con toda claridad y rotundidad.

       Y lo que dijo esa muchacha insignificante, de un pueblo más insignificante aún, hace más de dos mil años, es de tal claridad, de tan segura expresión, de tan diáfano significado que no queda la más mínima duda de lo que quiso decir:

        “...desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones”.

        Dichosa, bendita, feliz y todos los epítetos traducibles del mismo significado según la tradición del original griego. Para mayor confirmación, su prima  le llama “bendita eres entre todas las mujeres”.

        Para asombro de creyentes y no creyentes, para asombro de la Historia, no hay país, nación, ciudad, pueblo, aldea, villorrio, ni rincón, no sólo de España, sino de Europa y de casi todo el mundo, que no tenga una imagen, un culto, un recuerdo, algo referente a esta pobre niña que se atrevió a profetizar, claramente, que siglo tras siglo la llamarían bendita, la honrarían, la querrían con inmenso cariño y devoción, hasta rayar, muchas veces, en la idolatría y el fanatismo. Hasta en el fondo del mar y las más altas montañas tienen su imagen. Y, lo que más asombra, es que no decae, sino aumenta cada vez más. Ahí tenéis el Rocío y la Virgen del Carmen, como ejemplos.

        Los nombres que recibe, las advocaciones, son innumerables. No cabrían, en este espacio de que dispongo, la lista de ellos. No me creerán si les digo que casi supera la de la guía telefónica.

        Existen dioses y diosas en la mitología y en las leyendas de los pueblos, ajenos al cristianismo. Pero ninguno, jamás, y dicho con todo respeto, tiene las características de realidad y de realización original y actual. Nadie de mediana cultura puede negarlo. Creerá o no lo que enseña la religión cristiana sobre esa muchacha nazarena, pero negarlo, imposible. No hay más que coger un mapa o darse una vuelta, turística o religiosa,  por los pueblos y ciudades del mundo para comprobarlo.

         Me parece, si me permiten decirlo, sin molestar a nadie, que la importancia y dignidad de la mujer nada ni nadie la ha representado, defendido, confirmado y propagado como esta joven judía. Y, en particular, de la mujer sencilla, humilde  y pobre del pueblo.

          A raíz de la aparición y culto de Ella, han desaparecido tradiciones y costumbres inhumanas, injustas para la mujer. Desde los sacrificios, sobre todo, de jovencitas, vírgenes, a dioses, como entre los aztecas al dios-serpiente, tenoztitlán, con el nombre de Guadalupe,(que se traduce por “la que aplasta la serpiente”, que recuerda a la del paraíso, que aplastaría Ella, según la promesa mesiánica), hasta las peregrinaciones a Lourdes, Fátima y otros muchos lugares marianos que,, con milagros o sin ellos,(cosa en la que no me meto), pide a los hombres que recen, se arrepientan de sus maldades o pecados, y lo consigue en infinitos casos.

           Eso también es un hecho. Es fe y es historia.

           Curiosamente, las mujeres sencillas del pueblo, y llamo pueblo en general tanto a la ciudad como a la provincia, cultas o analfabetas, son las que más destacan en el culto, devoción e imitación de la Virgen María, que es de la que estamos hablando. Ellas son, mucho más que los hombres, en número y calidad, las que cuidan, transmiten a sus hijos y entorno, el amor, la fe y las tradiciones marianas. Entrad en cualquier iglesia a cualquier hora y no se necesitará demostrarlo.. La mujeres dedicadas, religiosas o no, al cuidado de los enfermos, en la enseñanza, los drogadictos, los leprosos, los huérfanos, los pobres en general...Y en nombre y con nombre de esa Virgen María lo hacen. Si el gobierno, cualquier gobierno, tuviera que hacerse cargo de lo que hacen y atienden estas mujeres, no habría dinero ni tiempo para suplirlas. Si no me equivoco, una última estadística lo calculaba, sobre todo contando con ellas, en unos treinta mil millones de euros. Aunque no fuera cierta, exactamente, la cantidad,  el hecho sí es cierto. Y otro capítulo sería con qué motivo y con cuanto amor y desinterés se haría.. Posible, quizás; igual, no. Ahí está, paradigma de todo eso, la Madre Teresa de Calcuta.

        ¿Que ha pasado y qué está pasando? A despecho de los intentos en contra, una mujer, una mujer sencilla, una mujer del pueblo, cumple en ella y se cumple en muchas como ella, lo que dijo, también, hace dos mil años:

         “...porque hizo cosas grandes por mi “;

         “...porque se fijó en la pequeñez de su servidora”;

         “...derriba a los poderosos y engrandece a los humildes”.

 

         Si repasáis la  interminable lista del cristianismo y de la Historia de la Humanidad, veréis que todos y todas fueron humildes y pobres, de espíritu y de vida. Valga unos pocos ejemplos:

          Beata Madre Teresa de Calcuta; Santa Gema, empleada  de hogar; Teresa de Lisieux (Santa Teresita); la niña pobrísima y asmática de Lourdes, Bernardita; el Padre Damián, apóstol de los leprosos, leproso él también, por contagio; el gitano beato y mártir Ceferino; Fray Escoba, el negrito; el obispo de los pobres mártir por defenderlos, Oscar Romero, de Nicaragua; Martin Lutero King, asesinado; el comunista, pero cristiano de corazón, como Unamuno, el francés Peguy; Vicente Ferrer en la India; Ramón Buxarrais, que vive con los ancianos de Melilla y atiende a los presos y pobres, renunciando a su obispado; Edith Stein, filósofa atea, convertida y víctima de los nazis.

          Pero es verdad lo que esa mujer sencilla dijo y se cumple:

          “Desde ahora me llamarán dichosa, bendita, todas las generaciones”.

          Una mujer del pueblo, una de aquellas madres que se atrevían a llevar sus pequeños a Jesús, en una sociedad que menospreciaba a los niños y a las mujeres, y que veía cómo hablaba y cómo se enfadaba  con los que  se lo querían impedir, y cómo El los abrazaba y bendecía, gritó, conmovida: “¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron!”. Jesús se volvió, sonriendo ante el piropo, “¡Dichosos, mejor, los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen!”

           Otra mujer de nuestro pueblo, madre, seguro, también hubiera dicho lo mismo pero con estas palabras nuestras tan castizas y andaluzas:

           “¡Bendita sea la madre que te parió!”

           Y con ella, los pueblos aclaman y bendicen a estas mujeres del pueblo que son como Ella.

 Valga este último artículo con ocasión de la fiesta de las fiestas del verano: la Virgen de Agosto; la Asunción, en cuerpo y alma de la Virgen a los cielos. Fiesta de casi todos los pueblos, en especial, de .Andalucía, que por algo se llama “la tierra de María Santísima”.

 

 

LA  ECOLOGÍA  Y  EL  PUEBLO

 

Todavía existen paraísos en nuestro planeta. Los que tienen la suerte, o los medios económicos, los han visto y disfrutado. Los demás, los contemplamos extasiados en las películas, documentales y, ya, en las páginas impactantes de Internet.

¡Es increíble tanta belleza! Hasta los desiertos con sus dunas y oasis, las extensas estepas  siberianas, la tundra, el mar encrespado con inmensas y terroríficas olas, las tormentas y los rayos espantosos que encienden el cielo y llenan de pavor, son un escenario grandioso que sobrecogen al espectador llenándole de admiración  y sagrado respeto  y hace salir de lo más hondo de su alma exclamaciones de estupor y hasta súplicas de protección a la divinidad. Como el proverbio que corre entre los marineros: “Si quieres aprender a rezar, échate a la mar”.

Más resalta, así,  por contraste, las bellezas serenas de esos paraísos. Las Cataratas del Iguazú, Niágara, El Salto del Ángel, los lagos suizos y fiordos nórdicos, las playas caribeñas, las sabanas africanas, las selvas del Amazonas. Cualquier agencia de viajes te ofrece paraísos  naturales y algunos, por suerte y protección oficial, casi inexplorados por el hombre.

¿Por qué y para qué tanto derroche de  belleza? Y si sólo fuera belleza... Pero  ¿y la infinita variedad de aves del cielo, de la fauna y flora marina y de la tierra de lo que disfrutamos y necesitamos para vivir? Y si unimos a esto el infinito azul y el espacio cósmico con sus agujeros negros, galaxias, soles, estrellas y planetas ya visibles y detectables desde la tierra con los casi mágicos medios que tiene las astronomía moderna, nuestra pregunta se vuelve a repetir con más insistencia:¿Por qué y para qué? ¿Tanto necesita este ser humano, insignificante en el macrocosmos, que ni siquiera se ve desde el espacio?

Narra la Biblia que al ser expulsada del paraíso la primera pareja de la Humanidad, Dios colocó en la puerta un ángel con una espada de fuego para impedir el regreso al edén. Milton canta, más que narra, la añoranza del hombre por ese “Paraíso perdido”. Fue, en esa narración mítica, de enseñanza religiosa en su fondo, el primer pecado ecológico, llamémosle así. No guardaron las normas de respeto al entorno en que fueron puestos. La naturaleza se volvió agresiva contra el hombre porque el hombre dañó a la naturaleza.

Hoy harían falta muchos ángeles con espadas de fuego guardando los paraísos contra la invasión del peor depredador y del más maligno destructor: el hombre.

El pueblo es el mejor ecologista que existe. El pueblo cuida  su entorno con mimo porque vive de él. Ara, siembra y recoge a su debido tiempo. Respeta la fauna y la flora en una simbiosis, a veces, de supervivencia. Hasta las tribus salvajes dosifican su caza, manteniendo perfectamente la ecología. Es el caso de los indios americanos en su lucha contra los cazadores desaprensivos de búfalos.

Son los pirómanos, los cazadores furtivos, los irresponsables turistas o domingueros,  con barbacoas imprudentes, colillas encendidas dejadas entre la hierba, basura abandonada por los campos, playas, ríos y lagos. Como es guardia forestal(¡guardia forestal!), que prendió fuego con una cerilla ocasionando uno de los fuegos más grandes en Canarias. Los empresarios que dejan los residuos químicos contaminar los ríos. Ajenos e indiferentes, cuando no despectivos, con el espíritu ecológico del pueblo.

Es cierto que ya hay muchos movimientos ecologistas y protección oficial de esos paraísos. Esperanzador ejemplo de que todavía el creador de tanta maravilla confía en el hombre, que su inmensa generosidad no deja de renovar cada primavera, seguir dibujando el arco iris en el cielo, llenar los lagos, mares y ríos, mantener el oxígeno abundante y necesario para respirar, la maravillosa cantidad y diversidad de la fauna y la flora, sonriendo a la Humanidad en la sonrisa de cada niño que nace.

Y todo eso, a pesar de la rebeldía del hombre al no respetar las normas del paraíso que nos ha regalado. “No es la pequeñez del hombre lo admirable, sino la abundancia de su amor, su infatigable generosidad.

¿Por qué y para qué tanta belleza? Al colocar al hombre en el paraíso, dice la Biblia, le dio un destino, una vocación, un mandato:” Creced y multiplicaos. Dominad la tierra”. El inteligente creador de esta maravillosa creación no puede fracasar en sus planes. A pesar de que el hombre, una inmensa cantidad, ha convertido el “creced” en disminuir  la demografía con las guerras, los crímenes, el terrorismo y el hambre; el “multiplicaos”, en un  exagerado control de la natalidad y los   cada vez más numerosos abortos; y el “dominad la tierra”, en una destrucción de la tierra con las armas nucleares, los incendios provocados, las talas de bosques, y la debilitación de la capa de ozono.

¿Por que y para qué tanta belleza? ¿Pero qué es lo qué hace un padre por su hijo?¿Qué haría un enamorado por su amada? No pondría límites a su generosidad.

Y por eso dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. Y creó Dios al hombre, como un padre engendra a su hijo; y le dio un espíritu inmortal. Y lo dotó, como a El, de inteligencia  y voluntad libre que lo convierte en creador como El, capaz de llegar, desde las cavernas prehistóricas, a las estrellas en naves espaciales. Y le envió a su propio Hijo, Jesús, como modelo de hombre, como un padre educa a su hijo Y también quisieron destruirlo, como a  su obra. Esto es fe y esto es historia. Cada uno puede sacar las conclusiones que quiera que, sin ofender ni ofenderse, serán dignas de todo respeto.

Pero la ecología no sólo abarca la naturaleza material, sino también al espíritu. Porque en el colmo de su generosidad el Creador va más allá. Agonizando en la cruz, junto a Jesús, el que llaman el buen ladrón, suplicó: “Jesús, acuérdate de mi cuando llegues a tu reino”.La respuesta de Jesús fue inmediata: “Te aseguro (era una forma de juramento en hebreo) : hoy estarás conmigo en el paraíso”. ¿Es que tiene preparado ese Padre Dios increíble otro paraíso que hasta las almas de los que mueren podrán disfrutar en espíritu y luego, también, en su cuerpo, al resucitar, cuando, según su promesa, haga nuevos cielos y nueva tierra? “Porque las criaturas, todas, están como con dolores de parto, esperando la gloria de su manifestación como hijos de Dios”. Porque el espíritu es el que nos impulsa a regresar al ”Paraíso perdido”, procurando, desesperadamente y con esperanza, ser ese modelo de hombre que dijo:”¿Veis las flores del campo? Mirad los lirios. Ni hilan ni tejen. Pues yo os digo que ni Salomón, con toda su gloria, se vistió como uno de ellos”.

Esa admiración y amor a la naturaleza, como obra de Dios y regalo nuestro, es la herencia ecológica del pueblo.

 

 

 

A Paco Acosta. Un poco sorprendido, y agradecido, por ver que mi modesto artículo ha merecido la atención, y comentario, de quien veo que es un buen conocedor de estos temas del flamenco, me veo obligado a contestar, más bien a  disculparme por mi incursión en esos temas de los que soy aficionado, pero bastante ignorante.

       Mi intención no era  tratar los cantes flamencos, sino destacar el aspecto, como bien dice Paco Acosta, filosófico y social, con sus connotaciones humanas, éticas, etc.

        Mi afición me viene de mi padre que frecuentaba el famoso Café de Chinitas. Recuerdo, con cariño y simpatía, cuando mi padre cantaba, con muy mal oído, por cierto, los cantes de Juan Breva, al que conoció personalmente; las malagueñas, que le salían que daba lástima oírselas. Aquello de “niño que en cuero y descalzo…”.”Se corta una rama verde…”. Me va a permitir que haga estos comentarios, que no vienen muy a cuento, pero que me traen viejos recuerdos de mi infancia.

          Mi padre tenía una barbería en La caleta y el Limonar. ¡Cuántas veces me contaba  cuando “arreglaba” al entonces jovencito Antonio Molina, que iba de lechero o cabrero, con una chaquetilla que le sobresalían las mangas de los brazos…!

          D. Antonio Chacón, Juan Breva, y , si no recuerdo mal La Argentinita,(y muchos más. Pero no me hagáis mucho caso porque mi memoria me traiciona. Lo que sí sé es que me emocionaba, y hoy me pasa igual, hasta ponérseme los vellos de punta cuando escucho interpretar esos cantes. “Los campanilleros, de la Niña de la Puebla , que por cierto, tenía familia vecina a mi casa, en la Alameda de Capuchinos. Sus gafas oscuras me llenaban de interés el verla cantar, con ellas, era impresionante.

            Tengo escrita una pequeña novela en la que describo a mi padre, que era muy chistoso y humano, dando pases de toreo con el paño de la peluquería. Hasta muchas noches estuvo de tienta nocturna, él que era bajito pero decidido.

             Quiero pedir perdón por extenderme en cosas tan personales, pero me siento unido por simpatizar con Paco Acosta que se ha tomado la molestia de fijarse en mi pequeño trabajo. Algo me dice que no le disgustará mi respuesta, si le gusta todo lo referente al flamenco.

              Lo que sí siento es no tener esa facilidad que otros tienen para distinguir unos palos, o cantes, de otros. Es como el que le encanta la música, pero no tiene cualidades para interpretar ni tocar nada. Es una pena. Pero me gusta enormemente el buen cante y las maravillosas voces que Dios ha dado a nuestros andaluces. Me encantan las colombianas (Ana Reverte, la niña fenómeno María Carrasco), las granainas y medias granaínas, el fandango y el fandanguillo, los fandangos de Huelva. Tuve un amigo que éstos los cantaba mejor que muchos famosos, las rumbas( que mi hija las baila de maravilla), la saeta (Diana Navarro; con ella tengo una fotografía dándole un beso en plena cara por mi admiración, cuando comenzaba, augurándole un gran éxito).

               Podría contar más anécdotas, pero no quiero abusar de mis lectores y menos de mi comentarista, y que ya considero amigo, si él me lo permite.

               Y termino con uno de los cates que mi padre se atrevía a cantar:

                      “Se corta una rama verde,

                      Se siembra y vuelve a nacer,

                       Pero una madre se muere

                       Y no se vuelve más a ver,

                       Prenda que tanto vale”.

 

              Seguro que me habré equivocado. Pero nuestro amigo Paco, que sabe., gracias a Dios, me corregirá con la delicadeza con que lo hizo antes. Gracias, Paco.

 

LA  FILOSOFÍA  SENEQUISTA  DEL  PUEBLO  ANDALUZ 

 Hay un cante de nuestra tierra, que no sé si es fandango o petenera, por su tono tragicómico, y dice así:

                                           “Cada vez que considero

                                           que me tengo que morir

                                            tiendo la manta en el suelo

                                            y me harto de dormir”.

 

La filosofía del pueblo andaluz, cuyo máximo exponente es el  filósofo cordobés Séneca, es seria, humorística, y hasta cómica, con una buena dosis de epicureismo o hedonismo. Materialista y espiritual, en una mezcla paradójica. Religiosa hasta el fanatismo, muchas veces, y lleva en la sangre bastante de la herencia del fatalismo árabe.

A pesar de la influencia del postmodernismo, de la invasión de las culturas europeas, americanas, asiáticas y africanas traídas por los turistas y emigrantes, todavía no ha sacudido, del todo, su mentalidad  senequista y las costumbres  asimiladas de los pueblos invasores.

Canciones y cantes de amor y muerte, celos, odios y venganzas., que hacen estremecer, sonreir o quedar perplejos a los extranjeros ,y a nosotros, los andaluces, nos llegan al alma,  y nos hace participar de la misma emoción y sentimientos del cantaor o de la cantante.

A veces, tienen una nota de simpatía, de irónica  y ficticia tragedia o drama:

                                          

                                            “En un barquito los dos,

                                            veneno que tú me dieras,

                                             veneno tomaba yo”.

 

A veces, describe un conflicto moral:

 

                                             “Por Dios, que me vuelvo loco.

                                             No respondo a mi conciencia

                                             ni a mi corazón tampoco.

                                             A Dios le pido clemencia”.

 

Y lo humorístico-erótico:

 

                                             “El médico me ha mandado

                                             dormir con una morena.

                                             ¡Qué médico tan amable

                                             y qué medicina tan buena!”

 

Y la que se clava en el alma, que por eso se llama saeta:

 

                                             “ Por la calle La Amargura

                                             viene Jesús Nazareno.

                                              Con el cuerpo dolorido

                                              y la cara de Dios bueno”.

 

O exalta, con gran sabiduría, la amistad:

 

                                               “ El amigo verdadero

                                               ha de ser como la sangre,

                                               que acude siempre a la herida

                                                sin esperar que la llamen”         

La muerte y la siesta tienen muchas connotaciones. En la Roma clásica, los nobles,( la plebe, rara vez), dormían la sexta. Es decir, a la hora sexta. Dividían el día en horas: Prima, tercia, sexta, nona. Desde la madrugada hasta el atardecer. Después de la comida, dormían. De ahí viene el dicho latino:” Post prandium, dormire; post cenam, deambulare”: “La comida, reposada y la cena, paseada”, que dicen nuestros abuelos. Ese es el origen de nuestras largas siestas, sobre todo en verano.

Dormitorio viene de la palabra “coimeterio”, de origen, más bien, griego, que hoy se tradujo por “cementerio”. Lugar donde duermen los muertos. El griego y el latín se mezclaban bastante, como hoy, el inglés y el español.

Lo mismo que se tiene que despertar del sueño, por ejemplo, en la siesta, se definió el cementerio como dormitorio, porque, a raíz del cristianismo, la muerte no era definitiva; se creía en la resurrección de los muertos, que se despertarían del sueño de la muerte. Ya Jesús dijo a sus discípulos, hablando de su amigo Lázaro:” Lázaro duerme”. Ellos dijeron, deseando no ir a Betania por temor a los que querían matar a su Maestro: “Señor, si duerme, ya despertará”. El cortó diciendo: “Lázaro ha muerto. Y me alegro por vosotros, para que creáis”.

Si observamos con mucha atención las lápidas de nuestros cementerios, hay inscripciones que nos hacen pensar, y mucho. Yo vi una de un amigo mío, poeta aficionado, que decía:

 

          ¡ “Qué bonito es el vivir

           si se tiene la esperanza

           de que, al morir, como la primavera,

           todo volverá a resurgir”!

 

Un conocido periodista y escritor, diez años atado a una máquina de diálisis, tres veces en semana, murió diciendo: “Dios mío, quiero ayudarte”. Y dejó unos versos, antes de morir, ( era poeta, también, y muy bueno), de los que entresaco una estrofa:

 

                            “ Morir sólo es morir.

                            Morir se acaba.

                            Morir es una hoguera fugitiva.

                            Es cruzar una puerta a la deriva

                            y encontrar lo que tanto se buscaba”.

 

No sé si recordaréis a aquel curita rechoncho y bonachón que en la mañana de los domingos hablaba en la primera cadena: José Luís Martín Descalzo.

 

 

 

UN “ HOMBRE”  DEL  PUEBLO 1 de agosto de 2007

 

Es un hombre sencillo. Tiene callos en las manos. Se gana su pan y el de su familia con el trabajo de sus manos. Artesano o chapucero ¿Qué más da? En su pueblo todos lo llaman para arreglar cosas. Tiene cierto aire de misterio, pero es, al mismo tiempo que algo reservado, abierto y sociable. Desde que se quedó huérfano lleva todo el peso de la casa. Su madre enviudó pronto y se ocupa de las labores domésticas: va a la fuente a por agua, amasa el pan, lava y tiende la ropa, y hace puntual la comida, frugal y pobre como la de todas las familias de su insignificante pueblo. Un pueblo que ni siquiera aparece en los mapas.

     Conoce muy bien la historia de su pueblo y la del país al que éste pertenece. No es un simple analfabeto. Sabe leer y escribir, sin presumir de eso entre sus paisanos, incultos, prácticamente, todos. Siempre va rodeado de una caterva de chiquillos por su gran simpatía con ellos. Se pelean por llevar sus herramientas que él les deja  y hasta les enseña cómo utilizar cada una de ellas.

       Acompaña a su madre, siempre que puede, a las visitas de familia, al templo, a una boda. Es religioso como todos los de su pueblo. Muchas noches su madre lo sorprende mirando a las estrellas, extasiado, y musitando breves y repetidas  exclamaciones , como suspiros, de agradecimiento, de amor, de aceptación de la voluntad de Dios. A veces unas inexplicables lágrimas recorren sus mejillas que llenan de congoja a su madre.

       Sabe que su destino es ser del pueblo y para el pueblo. Ama a su pueblo hasta llorar por él. Le duelen las injusticias con las gentes de su pueblo y observa, con todo interés y detalle, hasta aprenderse y asumir todas las costumbres, todas las vicisitudes de su pueblo. Conoce a todos por sus nombres o motes.

        Su ejemplo de honradez y nobleza, cobrando por su trabajo según las posibilidades del que se lo encarga, es una lección muda para los que abusan  de los demás. Es admirado y querido, pero también criticado y odiado por los que, injustos y envidiosos, se sienten  comparados con él por la gente sencilla,

       ¿Cómo un hombre así, porque tuvo que ser así, dio ese gigantesco salto en la Historia de la Humanidad dividíéndola en antes y después que él? ¿Cómo es posible que atrajera a doce hombres semianalfabetos, los preparara y enseñara para enviarlos a todos los rincones del mundo predicando una Buena Nueva: que Dios es nuestro Padre, que el era su Hijo, Dios como él, el perdón de los pecados en su nombre, la resurrección de los muertos, después de su propia resurrección, los milagros inexplicables que acompañan su enseñanza y la existencia de la gran familia de Dios que llamó su Iglesia?

        ¿Cómo es posible? Y que se lo crean miles de millones de personas: sabios e ignorantes, pobres y ricos, niños y ancianos, pueblos y naciones, enfermos y sanos...

         Antes de morir, cogió un poco de pan y dijo: “Esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros.” Y luego: “Esta  es la copa con mi sangre que será derramada  por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en memoria mía”. Y “ el que come mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna y yo lo resucitaré el último día”. Y esos miles de millones lo creen, lo reciben y lo repiten.

          No es posible.  Humanamente, no es posible. Y, sin embargo, ahí está. Ha sido posible. No hay ni una sola religión que tenga estas características. Ni una.

          Jesús significa :Dios salva”. Dios entra en la historia del hombre, como hombre, no sólo como Dios. Esa es la enseñanza. Se crea  o no, ahí está. Ya nadie, con un mínimo de cultura, niega la existencia histórica de este hombre del pueblo. La arqueología cada vez descubre más yacimientos, restos de casas, etc. Que coinciden perfectamente con lo que narra la Biblia y los Evangelios.

El salto a la fe, a creer que es Dios, Hijo de Dios, este hombre del pueblo, depende de varias condiciones: cultura, buena voluntad, oración pidiendo luz y fe, vida moral y justa, el ejemplo de buenos cristianos, y solo Dios sabe qué más.

    Esto, dicho en un periódico independiente, no es una invitación a convertirse en cristiano; ni un sermón, ni una beatería. Es un hecho comprobado. Es pura historia. Se puede creer o no, como dije antes. Pero no se puede negar.

    Uno mismo de los discípulos de Jesús llegó a decir: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”Cómo sería ese pueblo. Y ya se ve lo que salió.

     Entre los cristianos hay santos y pecadores. Pero eso ya lo sabía Jesús. De ahí el perdón que ofreció.

      Como decía un político importante a Juan XXIII: “En veinte siglos no hemos podido eliminar a la Iglesia”. Y él, con el buen humor de siempre, contestó: “Lo siento, nosotros tampoco hemos podido”.

       Porque ese hombre del  pueblo prometió que estaría con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

       Y parece que se está cumpliendo su profecía como todas las suyas.

        Y sólo parecía un hombre del pueblo. Quizás con esto también quiso que supiéramos valorar a la gente sencilla de los pueblos, que con su sabiduría popular dan lecciones, muchas veces, a los que parecen más importantes. Con lo que se cumplen aquellas palabras del mismo Jesús, en una exclamación de alegría cuando regresaron sus discípulos, sencillos ellos, de pueblo, de enseñar y curar en su nombre: “¡Yo te doy gracias, Padre, señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y poderosos de este mundo y se las has revelado a los sencillos”!”.

 

 

LA RELIGIÓN DEL PUEBLO   11 junio 2007

 

Mi primer artículo que titulé “La voz del pueblo" me ha sugerido la idea de seguir con el pueblo como tema central de los que, si a los lectores les parece bien, intentaré escribir.

   Mi intención es tratar todos ellos con el mayor respeto a todas las opiniones, creencias o increencias, de los que me honren con su lectura. Pero quiero remover las fibras más íntimas del pueblo, de nuestro pueblo andaluz, sobre todo, con la pasión y delicadeza con que el cirujano abre, disecciona, limpia y hurga en las entrañas de su paciente y pone al descubierto el posible mal, ofreciendo a su equipo la oportunidad de sanearlo junto con él. De modo que el mérito y la eficacia de la operación esté en manos de todos ellos.

    Hoy toco un tema candente. Motivo de inexplicables enfrentamientos y pasiones. Inexplicables, porque siendo la religión su ocasión, y no su causa, no debería despertar sino atracción, aprecio y deseos de informarse bien.

    Porque suele ser la ignorancia, más que la malicia, la causa de esos, si no odios, sí de desacuerdos.

    Decía un clásico:” Quitadle a un pueblo la religión y adorará las piedras”. La religión, recorriendo la Historia, vemos que nace del pueblo, se da en él. No es un hecho puramente privado. No es hecho individual. Religión, de “religare”, trata de religar, volver a ligar, a unir, a los hombres entre sí y con la divinidad, según la fe de ese pueblo.

     El hecho de que exista esa minoría, a nivel universal, de ateos, agnósticos e indiferentes, en religión, es , precisamente, la excepción que confirma la regla. Además, de que el ateismo es como un fenómeno, un producto extraño y espontáneo surgido sólo a finales del siglo diecinueve o principios del veinte .No hay más que repasar la Historia.

     Si nos basáramos en los principios de la democracia, por los que todos aceptan  como verdad la decisión de la mayoría,  y pidiéramos el voto o hiciéramos un referéndum sobre la existencia y necesidad de la religión, tendríamos mayoría absoluta a su favor, si aceptamos a la Historia como testigo.

     Hay ideologías, algunas ya desfasadas, que en su programa y proyectos incluyen la intención de hacer desaparecer toda manifestación pública, y si pudiera ser, hasta la privada, religiosa. No es nada que conozcan todos.

     Pues bien, quitad la Romería del Rocío, la Semana Santa, la Navidad, el Ramadán, el Yon kipur; quitad todas las fiestas patronales, vírgenes y santos innumerables de todo el mundo, con sus defectos y exageraciones, incluso, que pueden disminuir su autenticidad e importancia; quitad al pueblo sencillo la religión, no las supersticiones y cosas que no son religión; quitádsela, si hay poder humano capaz de eso, , y desaparecerá el pueblo como pueblo. Se volverá irracional como los animales y adorará las “piedras”, que es lo mismo que adorar la nada, el sinsentido y el absurdo. Que ésas son las cosas,”las piedras”, que sustituyen a la religión, como son los horóscopos, la astrología, las adivinaciones, el tarot, y mil supersticiones más que explotan al pueblo.

      Decía el gran y paradójico Unamuno, agnóstico de mente y creyente de corazón,: “No espero nada bueno de un hombre que, por ignorancia, pereza mental, cientifidmo o lo que sea, no se preocupa de estos grandes temas del corazón, como son Dios, el más allá, el alma…”

     Y el hombre tiene necesidad de trascendencia. De salir de su individualidad y ser pueblo con los otros hombres. De salir en busca en busca de la maravillosa aventura a que somos llamados desde el misterio a ese otro formidable misterio del más allá para constituir la nueva humanidad, la aparentemente utópica realidad feliz a la que el hombre tiende y sueña desde lo más profundo de sus ser y que, esperanzado, como una prueba guía, en esas imágenes, en esas, para él, verdades, que intuye como ciertas, en lo esencial, y le exigen un comportamiento determinado de acuerdo con ellas.

    Y que no le digan que eso es “el opio del pueblo”, porque eso sería adormecer su conciencia de pueblo que le impulsa naturalmente a sobrepasar los límites de la materia, de la barrera que le impone su individualidad que sólo se verá reforzada y realizada como persona luchando, con alma y cuerpo, junto al pueblo, como pueblo, por religarse, ser religioso y mantenerse despierto, no adormecido, hasta alcanzar lo que si instinto de pueblo le exige.

     En un aldea africana levantada por unos misioneros hubo una gran persecución religiosa. Cuando el pueblo  quedó totalmente destruido, exclamaron sus destructores: “¡Hemos destruido la religión, la Iglesia!”.

     De entre los escombros surgió un niño, un negrito. Y exclamó:”¡ Yo soy la Iglesia1”.

     Destruid la religión de un pueblo, que es destruir al pueblo, y se levantarán muchas voces, clamando: “¡Yo soy el pueblo!”

 

 

LA VOZ DEL PUEBLO…   03 mayo 2007

 

 ¿De dónde nos vienen tantos males ?No somos muy diferentes a otras épocas de la Historia. El imperio Romano cayó más por la degradación moral que por la invasión de los bárbaros. Creo que el historiador Tito Livio, si contemplara nuestro actual momento histórico, diría aquello que afirmó de la vida del Imperio: “ Hemos adelantado tanto en la malicia,, que ya no podemos soportar nuestros males ni el remedio de nuestros males”.

         ¿Qué pedía el pueblo romano?: “¡Panem et circenses!”.Pan y espectáculos. ¿Y luego?.Morir.

         Un repaso por la Historia hasta nuestro siglo nos convence de que la malicia humana ha tocado fondo. No se puede ser más malo. La maldad  habrá cambiado de formas, métodos, fines…,pero no puede aumentar su maldad.

          ¿Y el pueblo que pide hoy? También pan y espectáculos. Satisfacción inmediata de todo lo que le pida el cuerpo, el culto al cuerpo. Pan. Y de sus deseos, gustos, placeres, ambiciones, diversiones, mientras contemplan en el gran circo, coliseo de la geografía universal, desde la T.V., especialmente, como el pueblo romano, desde las gradas, la lucha a muerte de los hambrientos, marginados, masacrados, aterrorizados y olvidados. Espectáculos.

           ¿Y la bondad? ¿Dónde está o se esconde la bondad? Da la impresión, por cómo la mayoría de las noticias ocupan el mayor espacio en los medios de comunicación, que la sociedad está, en su mayoría, invadida por los abortos, lesbianas, homosexuales, pederastas, terroristas,  prevaricadores y mafiosos.

            Y no es así. La bondad existe. Y abunda más que la maldad no se esconde. Pero no es noticia. No produce morbo. No excita  a las masas. Al pueblo, convertido en masa, en fiera, por la exacerbación de sus instintos más primitivos, se le alimenta con la mentira, mientras los explotadores, los domadores de esa fiera, se ceban con su carne y se alimentan, como vampiros, de su sangre.

             Los buenos son más que los malos. Decía Ghandi: “Parece que los tiranos ganan y triunfan; pero, al final, vence siempre la verdad, el bien y el amor”.

              Decía al principio; ¿De dónde nos vienen los males, tantos males? Algunos sociólogos se esfuerzan en explicar la raiz de los males  buceando en causas sociales, colectivas, en los grupos humanos, en mentalidades colectivas…Y proponen soluciones de este tipo. Planes de educación colectivos, la sociedad , como tal, causa de la delincuencia y de los males en general.

               Y no es así. La maldad, como la bondad, nace y echa raíces en el corazón del hombre. En el individuo. ¿Quiénes creéis  que están detrás de los programas de televisión, de las obras de literatura, de los concursos, de los mítines, de los discursos políticos, de las empresas, de las campañas publicitarias y hasta de los movimientos religiosos?

               Una mente. Una persona. Un solo individuo . Que, luego, contagia a los demás y se hace colectivo. Decía Sócrates:”Teme al hombre de una sola idea”. Porque será formidable, casi imparable su lucha, su voluntad para el bien o para el mal. Cuando eres espectador, lector u oyente, tu mente y tu corazón, tus ideas y tus sentimientos van a ser invadidos por otra mente, otras ideas. Y, si no estás alerta, pensando sólo en la obra, la película, el libro, el discurso, como algo inocente, puede hacer que cambies. Para bien o para mal.

               ¿Quiénes fueron los autores de los cambios en la Historia, de la Humanidad? Un solo hombre. Sería largo enumerar los dictadores, pensadores, sociólogos, escritores, hombres célebres y famoso, bienhechores o  malhechores de la Humanidad. Del pasado y del presente. Todos los tenemos en la mente y en el corazón.

                La solución de esos males está donde nace: en el mismo corazón del hombre. Del hombre concreto. De mí, de ti. Pon paz en tu corazón y ya has empezado a poner paz en el mundo. Pon bondad, justicia, verdad en tu corazón y ya las estás poniendo en el mundo.

                ¿Y los demás? A ti no te va a juzgar la historia, ni tu propia conciencia por los demás, sino por ti. Empieza ahora mismo.Más vale encender una luz,por pequeña que sea, que dar voces contra las tinieblas .Todo lo que no sea esta lucha interior es mentira, cobardía y hasta hipocresía si sólo culpamos a los otros.

                 Porque, al fin y al cabo, la voz del pueblo, del pueblo sencillo, trabajador y bueno, no de la masa ociosa y manipulada por el morbo y la mentira, que reclama pan y espectáculos, es  lo que decían nuestros clásicos: “Vox populi, vox Dei”: La voz del pueblo es la voz de Dios”.

                Que respalda y defiende  y exige los verdaderos derechos y deseos de paz, de verdad y de bien del pueblo.              

 

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| By Chikid´06 & Mª Ángeles Serrano | 04/11/2007 |