CENIZAS DEL PASADO
¿Quién no ha tenido un amor de esos que hacen mella?
Tus ojos eran las dos lunas
Que iluminaban mis noches vacías.
Tu voz, el aroma de las flores,
El que disipaba todas mis dudas.
Tus manos eran la llave
Que abría mi corazón,
Solo para ti… para tus caricias…
Esas que hacían olvidar la desazón.
Tu pelo era la manta
Que daba a mis sueños calor,
Tus pies el camino a seguir…
Hacia un mundo mejor.
Tus pequeñas y lindas orejas
Era donde recaían mis versos,
Ahora escucho a mi alma y sus quejas
Por no clamar a gritos tus besos.
Tu saliva era la base
De mi comida… mi principal alimento
No había día que no pasase
Sin desear catar mi eterno tormento.
Tus curvas eran un lugar
Donde me balanceaba
Entre la felicidad y el pecado….
Entre ambos con gusto me sentaba….
Y hoy por hoy tan solo tengo…
Los recuerdos que con añoranza muerdo.
David García-Asenjo Marín
“El Discípulo De La Sabia Luna”















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