AQUELLA ESQUINA
El día siete de este mes, junio, cumple setenta años. Este artículo, con permiso de mi gran amigo, inestimable amigo, Chico, y con perdón de los internautas y compañeros columnistas
, es parte de mi felicitación. Y digo perdón por lo que tiene de personal.
Os aseguro que me faltarán palabras y me sobrará emoción para decir lo que estoy diciendo, lo que estoy escribiendo.
Recuerdo, como si lo estuviera viendo ahora mismo, aquella esquina; había una cartelera de cine; del cine Cruz Blanca: cine de verano. Finales de julio. 1,962. Una amiga me la presentó. Falda blanca, estrecha, y blusa negra, escotada, dejando al aire unos hombros redondos y una silueta rellenita, como a mi me gusta. Le llamaban, forastera recién llegada de las Alpujarras granadinas, “el bombón americano”.
¡ “Mira qué suerte tiene Don Antonio”!- Decían, después de un año de mi llegada al pueblo, mariposeando de flor en flor…y nada.
- ¿De dónde eres?- mi pregunta directa.
- De Guadix- toda sonriente y turbada. Tenía nada menos que veintidós añitos.
- ¿Y todas las cosas de Guadix son tan bonitas? Pregunta-piropo, ya lanzado.
- Gracias- parpadeó, ruborizada, a lo Betty Boop.
Desde ese momento, cualquier excusa era buena para buscarla, encontrarla acompañarla y enamorarla. No hacía falta hablar mucho porque sus ojos lo decían todo. La bondad, la inocencia y la gracia y simpatía le salía por todos los poros de su precioso cuerpo, rellenito, redondeado. Recuerdo que contrastaba con su hermana que la acompañaba el día del feliz encuentro. Seria, de belleza serena pero que imponía respeto, al lado del cascabel fraterno.
Después supe que me vio acompañando a una joven más alta que yo, pero no se fijó en mi, sino en la desproporción de estatura y se rió. Más de una vez me lo ha recordado con la guasa que le dura. Pero mira por donde… A los quince días hablé con el padre. ¡Y no me había declarado siquiera a ella…!Eso es lo que después me dijo. Era el quince de agosto, la Asunción de la Virgen. Al salir de la iglesia me esperaba, con la cabeza agachada, porque estaba encendida de pecas y rubor y temía que no me gustara.¡Y me gustó más por eso!
Setenta años. Cuarenta y ocho años desde aquella esquina. Bodas de oro del encuentro.¡Tantas alegrías y penas compartidas, con cinco hijos…!La quise y la quiero tanto que, como todo enamorado “eterno”, publico mi amor, hago partícipe a todo el mundo. ¿No merece la pena?
No comprendo las parejas de hoy que se casan y al poco tiempo, y hasta, inexplicablemente, después de mucho tiempo, dicen que ya no se quieren. Que se acabó el amor. Y con hijos. Siempre ha habido estos casos. Pero hoy muchísimo más. ¿Qué ha pasado o qué está pasando?
¿Qué es el amor si no hay fe en el amor? ¿Qué es la vida si no hay fe en que la vida no se acaba en este mundo y así el amor, transfigurado, sigue en el corazón de los que se quieren? Hasta que la muerte nos separe, no. Hasta que la muerte nos una más y para siempre. En nuestras adelantadas bodas de oro, por si acaso no llegábamos, en la misa dije:”En la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, cuando nos peleamos y cuando hacemos las paces…”El cura me dijo: Eso no es muy litúrgico, pero está muy bien”. ¿Por qué el amor ha de ser sólo sexo, y no espíritu, también? ¿Por qué no aceptar el sufrimiento, el dolor, las dificultades en la convivencia que es la prueba del amor? Ella es dulce pero con fuerte carácter, decidida, valiente. Yo, tozudo y no tan sociable como ella. Pero cuando se supera todo esto es cuando se demuestra que se quiere y no antes, en las simples promesas de un futuro incierto.
Yo siempre expliqué a mis cinco hijos, y ahora a mis siete nietos “el triángulo del amor”. Dos almas que se quieren, y digo almas, no sólo cuerpos, son los extremos de los lados de un ángulo que al acercarse el uno al otro se aproximan, a su vez, al vértice del ángulo, que es Dios.¿Qué ocurre? Que cuanto más se acercan al vértice, más se acercan entre sí. Y cuanto más se alejan del vértice, más se alejan entre sí. Con un dibujo se ve perfectamente. Pero creo que habréis comprendido.
Dios es amor. Y el amor de los hombres viene de Dios. ¿Quién, si no, lo ha puesto ahí? Ese es el secreto de nuestro amor. Dios no es un Dios solitario. La familia humana es un reflejo suyo. El padre, la madre y el hijo es copia del Padre, el Hijo y el Espíritu que es el amor que los une y nos une a nosotros. ¿No deberían los hijos unir a los padres, también? Deben entrar en ese triángulo del amor los hijos para que sea perfecto. Hasta el mismo Dios lo demuestra formando una familia como Hijo, Jesús.
Esa es mi experiencia. Ese es el secreto del éxito ese es el misterio del amor. No hay verdad más maravillosa y esperanzadora que ésta en toda la historia de la Humanidad.
Setenta años. Setenta adorables años tan adorables como los veintidós con los que conocí a Dori, mi mujer, mi compañera, mi amiga, mi hermana, hasta, por mi edad, mi madre. No quiero que se deje el pelo blanco, porque me produce una inmensa ternura. Hasta se llama Adoración. ¿No es parta adorarla?













del.icio.us
Digg



Eres como el buen vino que en barrica mejoras con los años.
He leido todos lo artículos tuyos que he encontrado, pero este para mí es el mejor.
Que suerte has tenido.
Yo tampoco puedo quejarme.
El amor al amigo, también es amor, y estos están por encima de todo, pues el amigo puede ser quien tienes toda la vida a tu lado, o bien el que llega sin avisar.
PD. creo que usted y yo nos conocemos de algo.
Envie sus comentarios