Los especuladores no discriminan por sexo, raza o color de la piel
Durante años, los de mi generación, los que ya pasamos del medio siglo, veíamos con asombro que nuestros vecinos los europeos venían de vacaciones, en avión, en tren o en sus propios coches.
En aquellos tiempos yo no veía a mis mayores de vacaciones, tan sólo veía de vacaciones a los niños que íbamos al colegio y por ende a los maestros de escuela, por tanto creía que las vacaciones tan sólo eran para los turistas que venían a disfrutar de nuestras playas, pero a mi padre no le conocí, hasta mucho más tarde, un mes de vacaciones.
España era un país eminentemente agrícola y ganadero con un índice de analfabetismo muy alto, con mano de obra barata y por tanto, un buen sitio para emprender aventuras empresariales, como fábricas de automóviles, industrias metalúrgicas y el bum del turismo, con todo esto comenzó una espiral de progreso y aumento en el trabajo hasta entonces desconocidos.
Los obreros se fueron convirtiendo en oficiales de oficios que se aprendían con el día a día y más tarde en profesionales cualificados y especializados, que se aprendían en escuelas de formación profesional, este progreso también se vio reflejado en el ámbito escolar, mejorando el grado de analfabetismo e incluso llegando a la universidad muchos de los hijos de aquellos obreros.
A la par de ese auge empresarial los trabajadores también aprendieron a reivindicar sus derechos como trabajadores y se fueron acostumbrando a los convenios laborales, a cotizar para garantizar un futuro, en definitiva, hemos trabajado por un futuro mejor y con un aumento en nuestra calidad de vida.
Pero llega un momento en el que ya no es tan rentable el obrero que no tiene una cualificación, sobre todo si ese mismo trabajo lo pueden realizar otras personas que han dejado a sus seres queridos lejos, y que están dispuestos a todo por un techo y un poco de comida.
La especulación y la explotación no entiende de raza, sexo o color de la piel, al contrario serán bien recibidos todas aquellas personas que hagan el mismo trabajo al menor precio posible y sin ofrecer resistencia a los abusos laborales.
Los especuladores son los que nos quitan el puesto de trabajo a los que vivimos aquí, puesto que nosotros sí exigimos que nos paguen con arreglo a un convenio y exigimos que coticen por nosotros, pero las personas que cruzan en patera arriesgando su propia vida, no vienen de vacaciones, vienen pensando que un día ellos también verán a sus hijos comer, vestir, jugar y estudiar aunque para ello se dejen su propia vida en el intento.
Por ese me gustaría cerrar este comentario diciendo que miremos hacia los que en realidad nos quitan el trabajo, que no son otros que los especuladores, que hacen una competencia desleal con el resto de empresarios que sí pagan por el trabajo realizado y no por las circunstancias que atraviese una persona. Si pagaran a todos por igual, tan sólo sería la valía profesional la que discriminaría quien se merece el puesto de trabajo.
Por lo tanto no culpemos al que no tiene culpa de haber nacido en otra arte del mundo, demos gracias por lo que tenemos y luchemos contra los que nos lo quieran arrebatar.
José Serón Angulo. En lo mas oscuro de la noche
En lo más oscuro de la noche, del domingo 12 de diciembre,
Una patera tuvo que atracar en las costas de Alborán,
Para que una mujer nigeriana diera a luz a una niña.
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Sin más manto que las estrellas,
Amenazado por la hipotermia,
Su pequeño cuerpo se agarraba a la vida
Los militares acudieron en su ayuda
Y gracias a un guardia civil que llevo a la niña
Pegado a su cuerpo todo el tiempo
Esta, llego con vida a tierra.
La madre y la hija se encuentran bien
Y la pequeña fue llamada Felicidad.















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