(Antonio Serrano Santos) Una hornada de teólogos modernos, o relativamente modernos, de Valencia y otros medios, ha publicado un extenso proyecto para “ deconstruir” la Iglesia y todas sus connotaciones: la definición y esencia de Iglesia, los sacramentos, las formulaciones del Credo, el mismo Jesús de Nazaret, su Madre, los evangelios, la Tradición, los dogmas, la Misa o Eucaristía…hasta la política actual. Niega todo lo sobrenatural por oponerse a la razón y a lo natural, olvidando, como teólogos, que lo sobrenatural se llama así no por oponerse a lo natural, sino por estar” sobre lo natural”, cosa que, por proceder, lo natural y lo sobrenatural, del mismo origen, Dios, no puede oponerse, pero sí sobreponerse, acción que no se le puede negar a Dios. ¿ Y que dirían, ya que no lo mientan, o, quizás, no se atreven, de la Trinidad de personas en un solo Dios? Que es lo que más se opone a la razón. ¿Habrá que deconstruirla también?

Muy en concreto se centran en la Resurrección, la Mariología, la ordenación sacerdotal, el Bautismo, la consagración eucarística…La publicación de estos teólogos está llena de ambigüedades, medias verdades, clarísimos errores y una clarísima intención de dogmatizar, aunque se oponen a los dogmas, todo escrito con suma habilidad literaria y psicológica que convence a los no preparados o deja, hábilmente, a los incautos, muchas   dudas de sus verdaderas intenciones.

Todo, desde el punto de vista de la mentalidad moderna con la que chocan, dicen, cada uno de estos tradicionales temas de fe. Y todo se reduce a un relativismo en el que se niega lo absoluto, incluso sus propias afirmaciones, en una increíble contradicción,  porque afirman que esas mismas afirmaciones suyas son revisables y relativas, junto con lo demás. De ahí que hacen derivar en una total inseguridad todo lo que creemos, y todas esas, aparentemente, realidades sagradas.

Todo debe ir de acuerdo con la mentalidad moderna y la tolerancia. Haciendo depender toda la fe, y su contenido, de la adaptación a esa mentalidad y tolerancia.

No es cosa de ir enumerando cada “ cosa” deconstruida, porque sería muy prolijo.Basta unos ejemplos: La Resurrección no es real, y las apariciones, una impresión subjetiva de los discípulos, como su Ascensión; no es de aceptar volver a la vida un muerto. La ordenación sacerdotal la pueden realizar un presidente o la misma comunidad, como la consagración eucarística. María ni es Madre de Dios, ni Virgen, ni Inmaculada, ni subió a los cielos corporalmente. El infierno ni el purgatorio es aceptable en una mentalidad moderna. Los evangelios son catequesis, nada de históricos, y las narraciones de la infancia son puro mito. Jesús de Nazaret es un hombre laico.  No aclara si es Hijo de Dios, Dios mismo. “ Tomad y comed esto es mi cuerpo” es un símbolo.   ¿Para qué seguir?

Es triste esto porque ya tenemos bastante con el escándalo de los pederastas. Ahora tenemos el escándalo de los teólogos  “progres”, los de la deconstrucción. Y es más triste porque se trata de teólogos, religiosos ordenados y laicos.  Que lo digan los que no tienen fe es comprensible, pero unos teólogos… Por eso, si los enemigos de dentro no pueden destruir(deconstruir) la Iglesia, los de fuera, mucho menos. Como dijo Juan XXIII, con su humor, a un diplomático “ “enemigo” de la Iglesia que exclamó: “ Nosotros no hemos podido destruir a su Iglesia”.- “ Lo siento, nosotros, tampoco”.Y nos asombra que no se den cuenta de que todas esas teorías y planes no son más que las herejías antiguas, revestidas de nuevo ropaje. Es el enemigo, el ángel de las tinieblas, disfrazado de ángel de luz.” “Es mentiroso y padre de la mentira que no se mantuvo en la verdad y, cuando habla, habla según su naturaleza”. Dijo Jesús.

“ Todo es relativo”, dijo uno de estos a otro que estaba orando ante el sagrario. Este le señaló el sagrario, diciendo: ¿ También es esto relativo?. No supo o no quiso contestar. Se fue, sin más. Y era hombre de oración; no sé de qué clase de oración.

Y siento aún mayor tristeza por los que crean que es necesaria  esta deconstrucción. San Pedro, en una de sus cartas, llega a decir: “ Pues debéis ante todo saber que ninguna profecía de la Escritura es objeto de interpretación propia(personal), porque la profecía no ha sido jamás proferida por voluntad humana sino que llevados del Espíritu Santo, hablaron los hombres de parte de Dios”. Estos teólogos se acercan al Protestantismo, al agnosticismo, a escritores como Renán en su “ Vida de Jesús”, racionalista, y retrotraen las antiguas  “herejías” con molde de mentalidad moderna y tolerante. El relativismo moral que invade  la Europa descristianizada y gran parte de nuestra civilización mundial, tiene un gran aliado en el relativismo teológico o deconstrucción, como se le quiere llamar ahora. Valga este granito de arena para aviso de inocentes, incautos y poco conocedores de estos temas. Menos mal que siempre quedará lo que dijo Jesús: “ Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y  de la tierra, porque estas “ cosas” se las has ocultado a los “ sabios” y entendidos de este mundo, y se las has revelado a los sencillos”. Porque es seguro que los sencillos, esos que no saben ni presumen de saber teología ni gran cosa de religión, pero tienen un alma humilde y bondadosa, seguirán con su fe sencilla, y se fían más de la Iglesia, y que les llena de la paz que les hace sentir la verdad, y no se dejarán embaucar por otras nuevas  teorías o deconstrucciones. La interminable lista de los santos lo confirman. Santa Teresa, al morir, dijo: “Al fin, muero hija de la Iglesia”. Pero para estos teólogos tampoco la santidad es real, no existe santidad.

Es cierto que, sobre estos temas tan “ misteriosos” y profundos, hay cosas que no sabríamos definir ni responder, pero a todo lo que estos teólogos dicen no se les puede poner una interrogación por si acaso nos llevamos una sorpresa en la otra vida. Pero hay cosas a las que no se les puede poner interrogación ni cabe llevarnos una sorpresa porque no sea como creemos y nos enseña. Como María, por ejemplo, Madre de Dios ¿ Habrá que preguntarse si es o no es Madre de Dios? A la presencia de Jesús en la Eucaristía, lo mismo. ¿Está o no está? ¿Qué recibimos cuando comulgamos, solo pan, un símbolo, como dicen ellos? ¿ El credo es un puro símbolo o es una realidad que creemos y vivimos? No a todo esto se le puede poner un interrogante. Para estos teólogos todo, absolutamente todo, es relativo, no hay seguridad absoluta. Una interrogación es una duda, es decir, aceptar la posibilidad de que lo que dicen ellos es verdad y lo que creemos nosotros no lo es. No sé si habrán leído y releído la obra  “Jesús de Nazaret”, en su prólogo, especialmente, del primer tomo:” Como resultado de estas tentativas, ha quedado la impresión de que sabemos pocas cosas  ciertas sobre Jesús(y de la Iglesia, añado). Esta impresión ha calado hondamente en  la conciencia general de la cristiandad. Semejante situación es dramática para la fe, pues deja incierto su auténtico punto de referencia: la íntima amistad con Jesús, de la que todo depende, (como todo lo demás, añado)corre el riesgo de moverse en el vacío”.

Si todo es incierto y relativo¿ con qué seguridad y espíritu voy a orar, comulgar, confesar sin seguridad del  perdón, dirigirme a la Madre de Dios, rezar el Credo, confiar en Dios, en la Iglesia, amar a mis prójimos, esperar el cielo?

El  chiste de Máximo, plagiado por Mingote, es una revelación humorística de hasta dónde pueden llegar algunos teólogos al aplicar “ su teología” a Dios y todo lo referente a Él. Y ellos llaman inquisición la desautorización de la Iglesia de teólogos, como católicos.