(Mariano Cabrero Bárcena) Se vienen las noches, se pasan los días y la furia independentista catalana continúa en sus trece. Hay que saber leer-entre líneas-a los creadores de opinión del nacionalismo catalán.
Vemos con suma realidad que lo que se acaba de romper aquí y ahora, y para
siempre, es el gran consenso básico que se estableció justo tras la muerte del
general Franco y el inicio de la Transición, es decir, cuando se estableció la
Constitución de 1978.

Hemos visto como la mitad de la sociedad catalana permitía como otra parte de de la misma
establecía los criterios idearios en cuanto a nacionalismo catalán y este
último estableciese las nomas de convivencia de todos los demás. En realidad se
trataba por todos los medios habido y por haber que el pueblo catalán,
comulgarse con ruedas de molino, las ruedas de molino que maneja el bueno de
Puigdemont.

El ex presidente del Parlament Catalán, señor Puigdemont,
con cierta habilidad convirtió el error de convertir la charlatanería
independentista y nacionalista en hechos legislativos, que al fin y a la postre
nos sirvieron para nada. Creo sobre el cielo mis estrellas de mentiras en el
firmamento, que cayeron paulatinamente con copos de mentiras y sinrazones sobre
la sufrida España, y sobre los españoles que somos sus humildes pobladores.
Este buen señor Puigdemont, sin lugar a dudas, soñó despierto cuando manifestó
que Cataluña se constituía en una ‘República Independiente’, como si fuera tan
sencillo crearla-monedas, banco catalán, economía propia-,  dentro de la Comunidad Europea. Es un personaje en busca de autor…el bueno de Puigdemont.

Con cierta tristeza, y desde el pasado uno de octubre (año 2017), Cataluña
dejó de existir,
simbólicamente hablando. Dicho de otro modo: da la sanción
de que existen dos cataluñas, dos mundos simbólicos, dos mundo sentimentales, dos
mundo afectivos…Distantes y ajenos entre sí, que  comparten un mismo espacio físico llamado España, la España de los españoles. Este pobre político expatriado-de motu
proprio
en Bélgica- aún no sabe lo que ha hecho-estoy hablando de señor
Puigdemont: Es un personaje en busca de autor… el bueno de Puigdemont.

 

Me viene a la memoria una carta dirigida por Joseph Tarradellas a Federico Jiménez Losantos, tras el atentado perpetrado contra éste, en la que se puede leer: “La cuestión
lingüística y la solidaridad con los demás pueblos de España son los dos
problemas fundamentales que si no se enfocan justamente van a producir
situaciones difíciles, corriendo el peligro de que se destruya nuestra
convivencia para siempre. Respeto y entiendo, señor  Pigdemont que poseía la “llave maestra “para la gobernabilidad de Cataluña dentro de la Nación española (insisto en lo de
España aunque no esté de moda hablan de ella y nombrarla), que piense como
nacionalista catalán, pero todos esperábamos que cumpliese como español. No
pida usted “el oro y el moro”-ya tiene su Estatuto para su autonomía. Que ya es
grande por sí misma, y acuérdese de la comunidades más pobres, donde hay que
garantizar servicios mínimos, lo que no se ha hecho hasta a la fecha: dígame
que hacemos con las comunidades con habitantes más jóvenes que reclaman
servicios de educación, viviendas al alcance de sus bolsillos, trabajos…Y por
último explíqueme que soluciones se darán a las autonomías más envejecidas que
requieren mayor asistencia sanitaria.

Cierto es que la violencia siempre produce dictadores en este mundo de Dios-el Dios de todas las religiones-, y la bondad y señoría producen ‘Señores’ en el mundo entero.

Los independentistas catalanes quizá hayan creado ‘la mayor
estafa política en la historia de los pueblos civilizados’
. Y esto es así.
Nadie es profeta en su tierra y, por añadidura, no iban a serlo los propios
catalanes en la suya. Puigdemont, Junqueras, Forcadell…que forman toda una
pléyade de arrepentidos, se presentarán en la próximas elecciones de 21D-em la
Comunidad Catalana, para mal de los habitantes de esta última, quienes forman
parte del pueblo español: así de claro. ¡Qué estafa!, la declaración unilateral de la República de Cataluña

Quiero exponer las declaraciones de ciertos políticos  catalanes después
de aplicar el artículo 155 de la Constitución española de 1978, por parte del
Ejecutivo español, presidido por Mariano Rajoy. Puigdemont: “Es posible una
solución diferente a la de la independencia”. Sergi Sabría: “El Ejecutivo
catalán no está preparado para desarrollar la República. Forcadell: … “¡Ay
señoría!, todo era una broma”.

Creo en el Liberalismo Político
que siembre de ideales firmes y verdaderos las mentes de nuestra juventud, que
es el futuro del mañana. Si creo, y siempre he creído, en el liberalismo
político que fomente la actividad económica en todas sus formas. Si creo, y
siempre he creído, en el liberalismo político donde todas personas sean iguales
ante la Ley (suprimiría los aforados), y donde exista fehaciente una democracia
libre con división de poderes (el poder judicial libre, en el amplio sentido de
la palabra). Si creo, y siempre he creído, en el liberalismo político que
defiende a “la familia” como cota superior de la vida asociativa: matrimonio
hombre/ mujer, uniones de contratos sentimentales hombre/ hombre, uniones de
contratos sentimentales mujer/ mujer, parejas sentimentales…En todo esto creo y
mucho más. El concepto de deber y amor debe supervivir en todas las relaciones
humanas.

La Coruña, 20 de noviembre de 2017

©Mariano Cabrero Bárcena