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PP
Alhaurín de la Torre
Zapatero ninguneado en
Europa
31
de enero de 2008
La Europa que toma
decisiones y que se remanga para hacer frente a la crisis
dejó solo a Zapatero, que se queda aislado en su monólogo de
que no hay crisis. Por ello los líderes de los cuatro
grandes de Europa -Reino Unido, Francia, Alemania, Italia- y
la Comisión Europea mantuvieron un encuentro trascendental
en Londres. Nadie se acordó de invitar a Zapatero y, lo que
es peor, nadie le echó de menos.
Pero sí le
echamos de menos los ciudadanos españoles, que ayer
estuvimos mudos en Europa por culpa del autismo diplomático
de un Gobierno que ha potenciado un modelo de relaciones
exteriores basado en el amiguismo con regímenes dudosos. Con
Cuba o con Venezuela que después no se cortan en poner en
ridículo a Zapatero en los foros internacionales.
La
diplomacia de Zapatero consiste en una agenda en blanco.
Meteduras de pata constantes con valoraciones sobre líderes
europeos que luego confirman en sus respectivas elecciones
que son auténticos jefes de estado valorados y respetados
como Ángela Merkel a quién subestimó en la campaña electoral
alemana. Tal vez por eso luego su presencia en los consejos
europeos es puramente testimonial y no se cuenta con él ni
con España en las decisiones importantes.
Preside un
gobierno con una política exterior que se caracteriza por no
estar nunca en el sitio adecuado en el momento oportuno.
Cuando Europa debate su futuro, está en África o en Oriente
Medio. Cuando hay que elaborar una estrategia para el
control de los flujos migratorios provenientes de África se
marcha a Iberoamérica. Cuando el mundo debate sobre la
cuestión de Oriente Medio, se hace la foto con el pañuelo
palestino para que se le excluya de cualquier papel
mediador.
Ante ayer
fue uno de esos días. Mientras Moratinos volvía del Congo y
Zapatero recibía al presidente de Yemen, la Europa
preocupada y consciente de la crisis decidía las medidas más
adecuadas para salir de ella.
No le han
invitado a la Cumbre de Londres, porque tal vez eso no le
interesa, el futuro de la economía mundial y de las
decisiones que se adopten se enterará después, cuando todo
esté decidido, le preocupa más explicar esa propuesta
inexplicable de los 400 euros.
Cuanto más
habla sobre ella más impresentable parece todo el asunto de
la promesa: es una idea improvisada sobre la que nadie, ni
partidos, ni sindicatos, ni opinión publica, ni medios de
comunicación, ni incluso muchos de los propios socialistas
están de acuerdo. Nadie ha salido en su defensa. Es
insolidaria e injusta, es inmoral, una descarada manera de
tomar a los españoles por deshonestos ofreciéndoles dinero
si le votan, y es, ante todo, una chapuza. Una ocurrencia
económica que justifica que no le inviten a ninguna reunión
medianamente seria en la que se hable de economía. |