Imágenes de las diferentes etapas de la carrera. / Fotógrafo: Francisco Javier Zambrana Durán.

(Francisco Javier Zambrana Durán) Correr una carrera es algo más que correrla. El hecho de plantarse en la línea de salida ya deja entrever el entrenamiento que uno ha tenido que soportar para llegar en condiciones óptimas a esta. Cada uno de los participantes crea su propio relato, piensa en sus propios días de salida a la montaña o al asfalto, y reflexiona sobre su sacrificio.

Es a causa de ello por lo que existen diferentes historias, diferentes leyendas, todas con la misma importancia que el resto, pues todas son parte de una vida. Estas que se narran a continuación, son simples generalizaciones de nuestro fotógrafo, que, presente en la línea de salida, tomó las instantáneas de muchas de ellas.

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Una salida de campeones, solo por el hecho de estar en ella

Uno llega, se postra delante de personas que jamás vio. Probablemente, cualquiera piense que no quieren ser fotografiados, que no desean ser tan amigables como los de cualquier otro deporte, pero se encuentra con una sorpresa. El caso es que termina sucediendo lo que nadie prevé. El caso es que todos reaccionan con una sonrisa, reclaman su instantánea y se sienten felices por estar en compañía de amigos y familia.

Aquí comienzan las historias más preciosas de cualquier carrera, pero, en especial, de la de Jarapalos. Es en este momento en el que comienzan a gestarse los dolores de rodilla, de tobillo, de espalda, e incluso las caídas. Ante la atenta mirada de todo aquel que madruga y que espera ser alabado por terminar su carrera, por crear una historia personal que rompa los estereotipos.

Parejas, amigos, amigas, clubes de auténticos especialistas en este deporte, todo tipo de personas se reúnen en torno a una misma actividad. Solo las imágenes pueden transmitir lo que piensan, solo sus sonrisas muestran parte de su felicidad, de su satisfacción por cumplir el reto que les cierra el año.

Un avituallamiento en familia

En el kilómetro 26’6 de la carrera se encuentra el Sendero Fuente la Piedra. En ese preciso lugar se sitúa un grupo de aficionados y colaboradores de la carrera que preparan todo lo necesario para que los corredores se alimenten. Bebidas isotónicas, botellas de agua, frutos secos, bocadillos, e incluso chucherías son los efectivos que estos proponen para todos los que han decidido formar parte de esta fiesta.

Manualmente, las personas voluntarias reponen las botellas de los participantes, lo hacen con igual o más cariño que las familias de estos mismos. Y es que, el ambiente es como en casa. No importa la nacionalidad, ni siquiera los pensamientos de uno u otro, todos son bienvenidos a este punto de control tan precioso de la ruta.

Las imágenes, de nuevo, enseñan la belleza de estos momentos en los que los líderes se aproximan con el objetivo claro de coronarse como ganadores. No mienten ninguna de ellas, solo plasman la realidad de lo que está teniendo lugar, la realidad de la familiaridad.

Línea de meta con alegría y amor

Y entonces llega la hora de terminar, de llegar al final de la carrera y acercarse a los seres que más quiere uno. Llega la hora de abrazarse, de dar esos últimos pasos con los más pequeños de la mano, con los que realmente están con los que corren en cuerpo y alma.

Pese a que uno gane la carrera, siempre tiene un hueco para felicitar al segundo, para darle la enhorabuena y rendirle homenaje por su tremendo esfuerzo. La deportividad premia en estos momentos en los que los cámaras de toda Andalucía, y en concreto de Málaga, enfocan a tu personalidad. Nadie es más que nadie, todos son ‘Finishers’, sin importar el tiempo que realicen.

Nada tiene que ver que el nombre que porte tu dorsal sea Zaid Ait Malek, Gema Arenas, o Cristóbal Moreno Morales, ya que todos y cada uno de los que han llegado son fuertes, son leyendas.

Tan solo quedan poco más de 300 días

Es esto lo que tiene Jarapalos, lo que simboliza para todo un pueblo de la ciudad de Málaga y para todo el mundo entero del Trail. Es esta la fiesta que se vive, la familiaridad de los puntos particulares, el amor de las llegadas, y el placer de la victoria personal. Solo poco más de 300 días separan de la gloria a todos los que se dejaron la piel sobre la Sierra de Mijas y soltaron lágrimas de emoción sobre los hombros de sus compañeros, amigos y seres queridos.

¿Cuál es vuestra historia de la carrera? Cuéntennosla en la bandeja de comentarios, o, si lo prefieren envíen sus respuestas al correo de nuestro redactor (franjzd@gmail.com) para así reunirlas todas en estas 1001 historias que sabemos que existieron en Jarapalos.

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