(Antonio Serrano Santos) Como en otros, en este artículo el tema puede ser interesante para unos y, quizás, menos, o nada, para otros. Para la curiosidad y para, quizás, salir de dudas a muchos, sobre todo, a los que viven su fe preocupados por no errar en su amor a la verdad.

En otras ocasiones hemos tratado el tema de “ Las bodas de Caná”. Con humor andaluz y, también, con seriedad, siempre respetuosos con el texto. Pero es, prácticamente, imposible callar, una vez más, sobre la traducción e interpretación  incorrectas de algunas palabras y textos tomados de los evangelios. En este caso, la respuesta de Jesús a su Madre y las connotaciones que implica su respuesta. Nada menos que en la liturgia del segundo domingo del tiempo ordinario, en el evangelio, aparece esta traducción : “ ¿ Qué tengo yo que ver contigo, mujer?”Con todo respeto a los exegetas y traductores bíblicos, creo que es una traducción, además de incorrecta, gramaticalmente, ilógica, antievangélica, confusa y sorprendente, si no escandalosa, para el oyente o lector cristiano. Dicho esto sin juzgar a las personas y su intención, sino a los textos traducidos ,y aceptando, con humildad,las posibles correcciones y criterios contrarios de los especialistas.

Se trata de la respuesta de Jesús a su Madre en las bodas de Caná y que textualmente, dice así: “ ¿ Qué tengo Yo que ver contigo, mujer?” Antes de demostrar la traducción errónea de este texto, vamos a hacer unas reflexiones sobre las consecuencias de esta traducción. Parece una desviación ilógica, antievangélica, repito, confusa y sorprendente, si no escandalosa, para el oyente o lector cristiano. ¿ Realmente no tiene nada que ver Jesús con María, su Madre? ¿ Ni como Hijo, ni como Dios, ni como su educadora, sufridora, corredentora hasta el pie de la cruz?Estas son las consecuencias de la equivocada traducción de sus palabras.Intentemos, ahora, demostrarlo:

Gramaticalmente, en el original griego, dice así: “ Ti emoi kai soi, guinai?” Valga la transcripción al castellano. “Ad pedem litterae”( Al pie de la letra): “ ¿ Qué a mi y a ti, mujer?”La traducción “ ¿Qué tengo Yo que ver contigo, mujer?”, lleva implícito los verbos “ tengo” y “ ver”, que se cuelan en la frase como una interpolación. Y la palabra “contigo”, igualmente. “Yo” está puesto en esa traducción como nominativo del pronombre yo, en función de sujeto de la oración; pero en el original es un dativo: “emoi”, “ a mi o para mi”, así debe traducirse, no, Yo.. Y “ contigo” no es la traducción de “ soi”, que es otro dativo de la segunda persona del pronombre “ tú”: a ti o para ti”,   y debe llevar la preposición de dativo”sun”, en griego, para traducirse por “ contigo” y no la lleva.

La traducción correcta, lógica y gramaticalmente, es : “ ¿ Qué a mi y a ti, mujer?” En el original griego: “Ti( pronombre interrogativo ( ¿ qué?) emoi kai soi, guinai?”.  Se puede traducir, también, con un verbo, más lógico, implícito( va): “ ¿ Qué nos va a mi y a ti, mujer?”Como lo traduce Nácar-Colunga.

El “¿ qué a mi y a ti?( o¿qué nos va a mi y a ti?) parece una frase despectiva,ineducada, desinteresada de lo que estaba pasando en la boda : la tristeza y el escándalo por la falta de lo que alegra una boda: el vino. Y un desprecio al interés caritativo de la Madre. Y con la agravante, al parecer, de afianzarse en su negativa, ineludible: “ Todavía no ha llegado mi hora”. Como pidiendo respeto y obediencia a su negativa y voluntad.

Pero nada más lejos de su voluntad. Jesús, como dueño de querer o no querer, no caprichosamente, sino según su sabiduría, en otras ocasiones negó algo pero, después, lo concedía. ¿ Motivo?: Poner a prueba para suscitar la fe, la esperanza y el amor. Su Madre lo sabía bien y bien que lo conocía. No tiene la más mínima duda y sabía que lo haría. A la mujer cananea le dijo: “ No está bien dar a los “ perros”( los no judíos) el pan de los hijos( judíos)”. Dijo, con aparente desprecio, como hizo con su Madre. La mujer insistió, con gran humildad y cierta gracia: “Cierto, Señor, pero los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores”. “¡ Oh, mujer!, exclamó Jesús, grande es tu fe. Hágase como has creído. Vete, porque el diablo ha dejado a tu hija”. Sus “ hermanos” le decían: “Ve a la fiesta( a Jerusalén) y muéstrate para que crean en ti”.El les dijo: Id vosotros,mi hora no es ésta”. Perlo, luego, fue; era su hora.

Cierto que la negativa a su Madre no era para despertar su fe, su esperanza y su amor. Bastante lo había demostrado y lo demostraría siempre hasta el fin. Isabel, su parienta, exclamó fuerte, con admiración:  “¡Bendita tú que has creído que se cumplirá lo que se te ha dicho de parte del Señor¡” Una cosa muy difícil o imposible de creer, sin fe. Y ella misma, al ángel: “ Hágase en mi según tu palabra”. ¿ Entonces, por qué y para quién dijo Jesús esas palabras a su Madre? Como en todo,en su sabiduría y conocimiento profético del futuro, como su misión de llevar el evangelio, sus obras y palabras, al mundo y al futuro, lo dijo para todos, sabiendo que lo conocerían, leerían y oirían. Cuando aquella pecadora le lavó sus pies con sus lágrimas, se los besaba y se los ungía con perfume y se los secaba con sus cabellos, dijo: “ En verdad os digo, dondequiera que sea predicado este evangelio en todo el mundo, se hablará, también, de lo que ha hecho ésta para memoria suya”.

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