images.jpg Música(Elizabeth Santángelo) Desde los tiempos más remotos, la música ha sido una aliada para aquellos que estaban sumidos en la tristeza, soledad o enfrentando malas situaciones.

El escenario que prepara la música generalmente transmite imágenes armoniosas, llenas de paz, alegría y entusiasmo, que hacen que el corazón vibre y se renueve.

Muchos saben que David tocaba el arpa en presencia del rey Saúl para calmar sus crisis de melancolía (I Samuel 16: 23); Pitágoras curaba a sus discípulos enfermos cantando; Homero contaba cómo Ulises calmaba sus heridas sangrantes a través de cantos.

La música en la sala de espera del médico o del dentista produce un efecto tranquilizante; la música funcional en fábricas u oficinas, donde se realizan trabajos mecánicos, aumenta el rendimiento y disminuye la fatiga de los empleados; y en las últimas técnicas en musicoterapia, la música la que se encarga de curar ciertas enfermedades. (Ver: http://www.wikilearning.com/articulo/musica_y_salud-musica_y_salud/2584-1)

 ¿Qué decir cuando uno mismo puede generar la música sea que toque un instrumento o bien a través del canto?

Empezar el día y concluirlo con alegría en el corazón, sea cantando o ejecutando música, cambia el humor, el clima de cualquier ambiente y elimina temores.

Un proverbio bíblico expresa: “El corazón alegre hermosea el rostro…”.

La Ciencia Cristiana avala que “las melodías y los aires de la música más dulce que se oyen mentalmente superan al sonido de que se está consciente. La música es el ritmo de la cabeza y del corazón”. Estas ideas se encuentran en el libro Ciencia y Salud, cuya autora es Mary Baker Eddy.

Ustedes se preguntarán ¿cómo es posible estar rodeados de música, cantando, en medio de tantos problemas y dificultades?

 La verdadera herramienta que todos tenemos es la fe, la certeza de que todo está bien y en su justo lugar. Y esa actitud espiritual es la que ayuda a acompañarnos con el ritmo del Espíritu.

Es posible expresar alegría no sólo cuando las cosas se hayan resuelto, sino antes de que se evidencien.

Eso quiere decir, tener paz para que se manifieste esa paz, estar bien para que se manifieste el bien en todos sus matices, y estar feliz para que la felicidad pueda acompañar la  experiencia.

El estrés y las tensiones diarias del consumismo son elementos que conducen a vivir apurados, sin poder orar, meditar y a estar serenos y confiados.

Cantar no significa una salida irreflexiva o irresponsable ante los problemas, sino cantar con el alma, sabiendo que el Supremo, ya está a cargo de cada uno, en este mismo momento.

Recuerdo la reflexión que, cuando alguien vio dos huellas de pisadas sobre la arena, no eran las suyas caminando solo, sino la de Dios como un Padre amoroso, llevándole tiernamente sobre sus hombros.

Cuánta esperanza nos da pensar en esto, cuánta esperanza hay para poder sentirse saludable mental y físicamente;  cada día es una oportunidad para ser libres, felices y sentir una canción de amor en el corazón.

Aprender a vivir envuelto en la música y a estar sano es la oportunidad para hoy mismo.

¿Lo intentamos?

Elizabeth es integrante del Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana, en Argentina.

Argentina@compub.org          –    Facebook: Elizabeth Santángelo de Gastaldi

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