(Francisco Javier Zambrana Durán – Estadio Los Manantiales)

Pedaleo a pedaleo. Así se consigue hacer historia. Al menos, esa es la filosofía de La Vuelta a España, una competición que allá donde va, triunfa. Siempre juega sus cartas de la mejor forma, sin atender a producto alguno, sino simplemente vendiendo su mejor cara a una afición que se mantiene fiel, cercana a los profesionales, una afición que no ha faltado en este final de la tercera etapa.

Alhaurín se vestía de gala para este 27 de agosto tan esperado. La competición de ciclismo más importante de nuestra geografía tomaría parte en el municipio malagueño. La Etapa número 3 sería la que tendría el placer de finalizar en una de las zonas más deportivas de la ciudad de Málaga ante una expectación que sobrepasaba los límites de cualquier celebración deportiva.

Un recorrido histórico

Elia Viviani se terminó llevando una etapa histórica en la que no faltaron puertos de montaña. La zona de Mijas acogió la salida, mientras que Ronda puso de su parte en los momentos más duros de la carrera, en la zona intermedia. El Puerto del Madroño, en la zona de San Pedro de Alcántara, hizo mella en unos ciclistas que se encontraron siempre cercanos en todos los puntos.

La etapa se preveía desde primera hora que terminaría al sprint, ya que las piernas de los profesionales aguantarían de manera exquisita en esta segunda subida complicada. El segundo puerto llegó en el lugar de los 101 de Ronda. Donde los corredores se apilan para hacer historia, estos competidores se dejaron la piel para terminar escribiendo la suya propia. El Puerto del Viento hizo de las suyas para dar paso a la carrera por El Burgo y, más tarde, por la Sierra de Yunquera.

La vuelta a Mijas dejó un paisaje costero envidiable, solo capaz de verse en una provincia que combina dos partes esenciales de la naturaleza: la playa y la montaña. Benalmádena y Torremolinos, dos símbolos andaluces en el turismo costero, fueron la antesala del punto histórico, del momento más importante en la historia del ciclismo en Alhaurín.

Una tarde para recordar eternamente

El día que los pequeños crezcan, que los jóvenes envejezcan y que los que fueron protagonistas hayan alcanzado cierta edad, se recordará este momento. Siempre quedará el reflejo de este día en la retina de los ciudadanos de Alhaurín, uno de los lugares más deportivos de toda España.

Los aficionados se apilaron uno tras otro contra las vallas de seguridad desde antes de las 4 de la tarde, preparándose para una llegada que estaba prevista para las 17:25, pero que se retrasaría hasta las 18:00. La expectación fue máxima desde los primeros instantes, aunque fue creciendo con la llegada de la caravana de la organización y con el acercamiento de los primeros ciclistas a la zona próxima a Churriana.

El final de Torremolinos fue un visto y no visto, ya que en cuestión de minutos, Viviani adelantaba a todo aquel que se le ponía por delante y se citaba con un público irrepetible. De esta forma, premió el compañerismo, la solidaridad y la afición por un deporte que mueve a cualquier ciudadano de todas las zonas malagueñas. Eso sí, no faltó, por supuesto, el clásico chaparrón que siempre acompaña a las celebraciones deportivas, y ya conocido por los competidores de maratones en Alhaurín, el cual dio un encanto final en el colapso de la ceremonia de entrega de premios.

Así fue La Vuelta en Alhaurín. Así fue como se entró en la historia. Con un momento especial, con una hoja más en este libro de enorme recorrido deportivo que se escribe en cada celebración, y al que el 27 de agosto de 2018 se le dio la vuelta al relato.


Realizado por: Francisco Javier Zambrana Durán (@neyfranzambrana/Francisco Zambrana).

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