(Francisco Javier Zambrana Durán – Cementerio San Miguel)

”Miren al suelo, no se caigan. No quiero que me acompañen tan pronto aquí”, repite una y otra vez Lola, una dama, moderna para su época por su agradable feminismo, que falleció hace decenas de años y que durante una calmada noche guía a un grupo de viandantes en el corazón de Málaga. Sus pasos, pese a ser apresurados, demuestran un aire de otra época, de algún momento en concreto que pasó, que dejamos atrás. Corre, nos agita, nos obliga a que la sigamos en un paseo que pocos se atreverían a dar a más de las 11 de la noche de un sábado. Nos enseña su hogar, donde ella, y otros, componen la historia de Málaga. La historia de la bella ciudad que nunca duerme, ni tampoco muere en el olvido.

Con un vocabulario propio del siglo pasado, e incluso del anterior, Lola nos dirige a todos los puntos de interés del Cementerio de San Miguel, el lugar donde reside el eje central de la Málaga industrial. ”No podemos entretenernos demasiado, ni tampoco hablar con mis compañeras. Son muy pesadas y van a distraernos”, comenta mientras camina sin descanso bajo la humedad de finales de agosto en la Costa del Sol. Tan solo la calma le lega cuando se posa sobre las tumbas, sobre los lugares en los que descansan las familias de más alto linaje de la ciudad que vivió su esplendor no hace demasiado.

El peluquero Luis Clotet corta el pelo a una dama. – Fuente: FJZD – DA.

Otras personajes danzan por la escena, acompañadas todas por un violín que hace las delicias de los presentes. La señora Castel, de la familia que representó al café en la provincia, narra las peripecias de su marido. El señor Krauel, de la cuna de los que marcaron un antes y un después con sus vinos, licores y brandis, muestra su última creación y explica sus exportaciones al mundo entero. Otros como Luis Clotet, peluquero, entre otras, de Carmen Polo (esposa de Francisco Franco), demuestran su calidad mientras realiza un corte de pelo a una señora y exhibe sus tintes naturales que tanta fama albergaron en la época.

Los cincuenta son plasmados con especial cariño durante gran parte del recorrido. Queda lugar incluso para disfrutar de la historia de la creación del manto de la Virgen de las Penas, o de la de las vidas de las grandes fortunas de la Málaga que dejamos atrás. Los Larios, con su panteón que se divisa desde casi cualquier punto del cementerio; los Heredia, con sus imperiosas vallas que rodean sus tumbas en señal de poder económico; los Prados, de donde parte la figura del poeta Emilio Prados; los Oppelt, alemanes que vivían con una obsesión por la muerte; todos forman parte de una leyenda que construyó con su labor industrial la Málaga que hoy conocemos.

Lola se esmera en poner esto de manifiesto, aunque está especialmente centrada en la fiesta que dará durante la noche. No quiere olvidarse de ningún apellido destacado que descanse aún en el San Miguel, y, por ello, no deja de hacer mención a prácticamente cada tumba que observamos. Su vestido negro con lunares se camufla entre la multitud, entre los más de veinte visitantes que disfrutamos de la guía junto a ella, símbolo de la época.

Tras una hora y cuarto de recorrido, tomamos asiento, y asistimos, expectantes a la función que representan Rita Hayworth y Eugenia Gross, dos damas que acuden al circo a presenciar un espectáculo tradicional de la ciudad. Un señor extremadamente fuerte, una mujer barbuda, un mago, y unas acróbatas vestidas de payaso diabólico cierran el homenaje más especial y distinto que haya tenido Chicharito, conocido en la época por hacer felices a los niños de los pueblos a los que se trasladaba con su caravana y su equipo.

Lola junto al descendiente de los Krauel, que muestra sus vinos. – Fuente: FJZD – DA.

Resta tiempo incluso para continuar con las sorpresas, para dejar que los verdaderos protagonistas de las leyendas narradas por Lola y otras tres guías que han dirigido a un grupo total de cien personas hagan su aparición. Descendientes de los Krauel, los Gross y los Clotet salen a la zona del escenario y saludan, algunos, entre lágrimas.

Eduardo Nieto, gerente de Eventos con Historia, organizador junto a Parcemasa y el Cementerio Histórico San Miguel del evento, los saluda, homenajea su presencia. Con calma, explica la importancia de estas familias en nuestra Málaga, ya no en la de hace décadas, o siglos, sino en la actual, y recuerda algo esencial: ”Podemos aprender historia sin leer o estudiar. Podemos hacerlo sintiéndola”.

En las Noches de Verano en San Miguel es lo que se pretende. No hay edades, no hay temáticas, no hay fórmula que no sea válida. Incluso es oportuno que un espíritu nos narre lo que fueron los ejes de nuestros días. Que nos enseñe de dónde venimos. Que nos haga comprender que esos pasos no solo los compusieron las grandes familias, sino también las de cada uno de nosotros. Aquellas por las que debemos esforzarnos para que sus pequeñas hazañas no caigan en el olvido y se mantengan, siempre, en el recuerdo presente. En nuestra memoria histórica.


Realizado por: Francisco Javier Zambrana Durán (@neyfranzambrana/Francisco Zambrana).

Fotografías de Francisco Javier Zambrana Durán. – Todos los derechos reservados.

Print Friendly, PDF & Email