Hoy celebramos el aniversario de la constitución de 1978 texto que garantiza nuestros derechos y libertades, pero texto que como cualquier sistema operativo precisa de actualizaciones para seguir siendo eficiente y funcional.

Y no solo por el hecho de que nuestra sociedad haya cambiado y nuestro mundo se parezca al de la década de los 70 como un huevo a una castaña, sino por que precisamente ahora, en pleno ataque Hacker de los mercados contra nuestros derechos, el código fuente de nuestra convivencia debe reprogramarse para adaptarse al entorno y seguir haciendo funcionar nuestro sistema operativo.

 

Actualizando el software Constitución, superaremos de una vez la transición, versión beta de nuestra democracia, para reiniciar el equipo incorporando nuevas aplicaciones como una ley electoral mas justa, formulas de participación ciudadana directa, a través de referéndum e ILP, y reinstalando desde cero los programas que no terminan de funcionar correctamente, como el derecho a la vivienda o al trabajo.

 

También hay que revisar bien los periféricos de nuestro equipo, que reclaman conexiones mas seguras y efectivas a través de un autentico estado federal, y chequeo del sistema autonómico.

Y auditar las conexiones a las redes y otros equipos, que deben reconfigurarse en el contexto europeo y global.

 

A la obsolescencia de nuestra constitución se le añaden también varios hechos significativos, que vienen a apoyar la necesidad de instalar su versión actualizada.

 

– Mas de dos tercios de la población actual no hemos tenido oportunidad de votarla, ya que en 1.978 cuando la edad de voto era de 21 años solo pudieron hacerlo los que ahora tienen mas de 55 años. Ya va siendo hora de una consulta,que legitime la actual o la cambie en consenso mayoritario, y no como el ultimo ajuste en la programación que nos colaron el pasado año para contentar a los programadores alemanes.

Por otra parte, la vigente Constitución no cumple con los parámetros y exigencias que en a actualidad exigimos en otros ámbitos, por ejemplo al contemplar excepciones que incorporan privilegios discriminatorios contra la mujer, impunidad legal ante cualquier delito, derechos dinásticos hereditarios o absoluta falta de intervención de la voluntad popular en el proceso de renovación de la jefatura de estado.

Por no hablar de uno de los mas graves errores del sistema, que se han detectado, en el hecho de que nuestro actual jefe de estado, fuese designado por el general Franco en el 69 y no cumpla con el precepto constitucional de jurar su cumplimiento al haber sido investido con anterioridad a su aprobación.

Que D. Juan Carlos aceptase su designación y jurase, sobre la Biblia y ante las Cortes dictatoriales, “cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Movimiento” ( es decir, las leyes de Franco) sin haber jurado aun nuestra Carta Magna, es ya de por si un argumento mas que suficiente para reiniciar el equipo instalando la versión actualizada del Sistema Operativo Constitución y eligiendo, por supuesto, la versión de software libre República 3.0

 

Juan Manuel Mancebo Fuertes

www.bobastro2.blogspot.com