“El Sueño va sobre Tiempo / flotando como un velero. / Nadie puede abrir semillas / en el corazón del Sueño. / El Tiempo va sobre el Sueño / hundido hasta los cabellos. / Ayer y mañana comen / oscuras flores de duelo. / Sobre la misma columna, / abrazados Sueño y Tiempo, / cruza el gemido del niño, / la lengua rota del viejo. / Y si el Sueño finge muros /en la llanura del Tiempo, / el Tiempo le hace creer / que nace en aquel momento.” Lorca.
(Por Eduardo Madroñal Pedraza) Hay un esqueleto de aire irrompible, esqueleto en vilo que va sobre el tiempo, que une a Cervantes y Lorca, y mana la viejísima y compleja sustancia de España. Este año comparten relojes, rémoras y ritmos.
Hace 410 años y 90 años que Cervantes y Lorca aparentemente nos dejaron. Porque siguen más vivos que cuando estaban vivos. ¡Qué importan ahora mis restos! ¡No busquéis más mis huesos!, pero no dejéis de dar vida al duende que puebla mis actos y mis palabras, que tuve tiempo de vivir y de escribir. Palabra de Lorca.
Y un duende inesperado que proviene de las últimas habitaciones de mi sangre proclama una consigna, leer mil millones de veces, un billón mejor, mi poesía, teatro y prosa, porque viví, y sufrí hondamente, el más sangriento y negro Nueva York, pero volví a la inocencia en Santiago de Cuba. Palabra de Lorca.
Gentes sabias aprendieron español para leer el Quijote
Don Quijote y Sancho Panza expresan la esencial esquizofrenia que nos puebla, el deseo de volar y la necesidad de caminar. Ya, desde hace varios siglos, gentes sabias de todo el mundo han apostado por leer a Cervantes, al Quijote, en castellano, solamente para entender las agudas contradicciones que nos pueblan universalmente a los humanos y a nuestra conciencia.
Karl Marx: “Cervantes retrató con una ironía insuperable la tragedia de la historia, enseñándonos a mantener la dignidad humana en medio de las contradicciones de cada época”. Sigmund Freud: “En el castellano de Cervantes encontré el mapa de las profundidades de la psique antes de que yo mismo supiera descifrarlas”.
Mary Shelley: “El Quijote fue el único refugio capaz de revelar que la verdadera monstruosidad es un mundo sin ideales”. Arthur Schopenhauer: “Ante la risa del Quijote y la sabiduría de Sancho, incluso el mayor de los pesimismos se rinde a la verdad consoladora del genio”.
Hay un hilo irrompible que une a Lorca con Cervantes
“El gran poeta don Miguel de Cervantes, padre del idioma que todos habláis”, lo presenta Lorca, y afirma: “Trama y lenguaje de farsa humana eterna (…) farsa y norma que llega a ser como el tuétano del verdadero teatro”. Porque Cervantes va sobre el tiempo y: “Don Quijote es la encarnación viva del alma española. Es un hombre que quiere vivir la vida poéticamente”.
Tanto Cervantes como Lorca desnudaron los opresores valores dominantes en su época. Y fueron consecuentes.
Denuncia de la noche oscura
“Debajo de las multiplicaciones/ hay una gota de sangre de pato; / debajo de las divisiones/ hay una gota de sangre de marinero; / debajo de las sumas, un río de sangre tierna”. Lorca, esencialmente revolucionario, desnuda el sistema social: “El mascarón bailará entre columnas de sangre y de números, / entre huracanes de oro y gemidos de obreros parados/ que aullarán, noche oscura, por tu tiempo sin luces, / ¡oh salvaje Norteamérica! ¡oh impúdica! ¡oh salvaje, / tendida en la frontera de la nieve!”.
“No, no, no, no; yo denuncio. / Yo denuncio la conjura/ de estas desiertas oficinas/ que no radian las agonías”. Lorca destripa el corazón sin vida, ayer y hoy, del centro financiero yanqui. “Lo impresionante por frío y por cruel es Wall Street. Llega el oro en ríos de todas las partes de la tierra y la muerte llega con él. En ningún sitio del mundo se siente como allí la ausencia total del espíritu (…) Y lo terrible es que toda la multitud que lo llena cree que el mundo será siempre igual, y que su deber consiste en mover aquella gran máquina día y noche y siempre. Resultado perfecto de una moral protestante, que yo, como español típico, a Dios gracias, me crispaba los nervios.”
Otro mundo es posible. Iremos a Santiago de Cuba
“Y puentes, barcos, ferrocarriles y hombres los veo encadenados y sordos; encadenados por un sistema económico cruel al que pronto habrá que cortar el cuello, y sordos por sobra de disciplina y falta de la imprescindible dosis de locura. (…) Pero el barco se aleja y comienzan a llegar, palma y canela, los perfumes de la América con raíces, la América de Dios, la América española. ¿Pero qué es esto? ¿Otra vez España? ¿Otra vez la Andalucía mundial?”.
Así ilumina Lorca la conferencia sobre su ‘Poeta en Nueva York’, y sobre el último poema ‘El poeta llega a La Habana’. Dejémonos poblar con: “Siempre he dicho que yo iría a Santiago / en un coche de agua negra. / (…) / ¡Oh Cuba! ¡Oh curva de suspiro y barro! / Iré a Santiago.”
Eduardo Madroñal Pedraza





















