(Por Jmm Caminero) Uno siente morriña y vuelve a F.U. F. Umbral, a sus artículos. Uno, siente la necesidad de volver a leer algunos. Quizás, para ver la percepción de cómo el tiempo va cambiando.

Debo confesar que del articulismo de Umbral, heredero de Ruano y, de todo el columnismo de opinión de los años cincuenta, y, heredero de la Generación del 27 y de Ortega y Unamuno y D´Ors. A veces, algunos párrafos de Umbral en el articulismo me parece Generación del 27 más Juan Ramón Jiménez y el simbolismo francés aplicado al columnismo de opinión. Más mil lecturas, más diez mil lecturas…

Uno, tiene que confesar que siente la necesidad de volver al columnismo de Umbral, de vez en cuando. No sólo como homenaje, sino como recuerdo. Debo indicar que he aprendido mucho de él. Pero él, que considero uno de los diez articulistas de opinión más importantes de este país y lengua en estos tres últimos siglos. Si, a este autor hay que perdonarle y olvidar su carácter  complejo y traumatizado y herido por la vida. Olvidemos eso. Y, volvamos al escritor de artículos –repito de artículos, no menciono aquí su prosa narrativa-. Porque creo que tendríamos que aprender mucho. Personalmente, no sólo he aprendido de sus artículos que durante décadas han estado en los periódicos, y, por tanto, en la vida de todos los que hemos respirado ese/este aire…

Aunque Umbral sea de una generación anterior a la mía, exactamente veinticinco años antes. Debo reconocer que en el articulismo, no sólo la lectura, que he leído, muchos de ellos, como todo ciudadano de estas nubes y suelos de esta tierra, pero sobretodo de las tesis doctorales sobre el columnismo de dicho autor y de otros autores. Vuelvo de vez en cuando.

Siento que ya estoy a mucha distancia de su articulismo. Porque la vida ha cambiado mucho. Del papel de la prensa hemos pasado a la era electrónica. Pero debo ser serio y reconocer. Claro está si soy serio y honrado, debo indicar, que mi pequeño lago o piscina, que es este escribiente ha recibido muchos ríos y muchas influencias: filosóficas, teológicas, culturales, ciencias sociales, literarias, artísticas plásticas… y, muchas más… Incluso la observación, siempre observando. Observando por dentro y por fuera…

Hoy, sentía la necesidad. De volver a Umbral, Leer un artículo el que saliese en primer lugar. Volver a la Fundación Francisco Umbral. Y, el primer artículo que me ha surgido de la mar electrónica se titula: El Acueducto, publicado por El Mundo, el 15 de abril de 1996. Una década antes de cerrar los ojos, once años.

Umbral tiene algo de caballero quijotesco y caballero sanchesco. Nos ha contado parte de la vida, gran parte de la vida, desde 1960 hasta el 2007. De la vida de este país, de la vida de Madrid. Siempre he dicho que si recogieran unos cinco o siete mil artículos de opinión suyos. Los publicasen todos juntos, unidos… en varios volúmenes. Una buena selección sería como una Búsqueda del Tiempo Perdido, al estilo de Proust. Incluso le he puesto nombre: En Busca del Espacio Perdido… de Umbral.

Este país, dicen que olvida algunas cosas muy deprisa, y, otras no las olvida. No olvidan y no perdonan a Umbral que fuese evolucionando en sus ideas y prácticas políticas. Pero aunque reconozca que no estoy de acuerdo con él en todo, no estaba de acuerdo con algunas realidades de su prosa, en contenido y forma. Debo reconocer que cada autor le hemos otorgado la libertad para que piense, de alguna manera, nos piense a todos. Eso es el deber y derecho de todo autor, artista del arte que sea. Que con sus colores o sonidos o palabras o sabores o movimientos se piensa a sí mismo, nos piensa a nosotros mismos. Usted fabrica pan o arregla coches o quién sabe si arregla huesos… los autores de las artes y del saber y de las ciencias sociales y de las ciencias y de la filosofía intentan arreglar ideas con palabras, arreglar conceptos con palabras, arreglas percepciones con palabras…

Nos cuenta Umbral que el Acueducto de Segovia necesita un arreglo, una reparación. Una vez oí/leí/soñé/pensé que un monumento arquitectónico es como un traje o vestido o abrigo que los siglos va poniendo parches. Arreglándolo para que dure cien años más. Eso es en palabras poéticas la restauración artística. Realidad tan necesaria.

Y, nos cuenta que la Caja de Madrid, que no sé lector, si es usted joven si recuerda que existió esta realidad durante unas décadas en este terruño ibérico. Pues esta entidad había  aportado trescientos millones de pesetas. Recuerda usted las pesetas…

Tenía necesidad, si necesita esta mañana, de escribir un artículo. Tengo que redactar palabras con ideas para formar un artículo. Tenía morriña de volver a leer un artículo de Umbral. Y, tenía que decirle a usted. Si a usted, que aunque no esté de acuerdo con la personalidad de Umbral, quizás no estaría tampoco con la de Lope de Vega o Calderón o Quevedo o… aunque no esté usted de acuerdo con la personalidad de Umbral, ni con muchas de sus ideas, ni muchos de sus escritos… No hay derecho que dejemos a Umbral que se vaya muriendo. ¡Qué hay que despertarlo por el bien de todos y de todas…!

Que Umbral, nos guste o no, le guste o no. Bajo mi modesto entender es uno de los diez grandes articulistas de opinión de nuestro país y territorio de estos tres últimos siglos. Si de estos tres últimos siglos… ¡No puedo hacer más por Umbral…! ¡Aquí, elevamos a las personas, especialmente los que se dedican a la cultura y Cultura y después los dejamos caer desde sus torres, para que no se levanten más…!

¡Qué nos habría escrito Umbral de haber vivido en estos últimos casi veinte años…! ¡Qué nos habría escrito…! ¡Paz y bien…!

http://filosliterarte.blogspot.com.es      © jmm caminero (09 octubre 2026 cr).

Fin artículo 5.765º: “El Acueducto de Segovia en 1.996 y F. Umbral”.