(Por Jmm Caminero) Todo oficio o profesión o vocación tiene el deber y el derecho de ser evaluada desde fuera y autoevaluada desde dentro. Creo que el articulismo de opinión también. Los articulistas…

Estimo y valoro. Cada cual puede hacer lo que quiera o lo que pueda. Creo que la prensa para aumentar su autoridad y su prestigio moral y ético debe intentar que las noticias e informaciones sean lo más verdaderas posibles. No sé si en la medida que se pueda crear un “comité de verificación”, aunque sea pequeño como hace el The New Yorker, pueda ser una idea y concepto exportable a toda la prensa mundial. Creo que podría ser una tecla de un gran piano-órgano musical de la información. En la medida de lo posible…

Pero creo que cada autor-redactor de periódico o prensa o medio de comunicación, pero especialmente cada autor-articulista de opinión, que es el terreno en el que este jugador mueve las bolas de las palabras y de las ideas tiene/tenemos que esforzarnos en procurar una temática que sea veraz, verosímil, verdadera en cuanto a la información. En cuanto al artículo de opinión. Que sea de opinión o personal o literario no impide que el escribiente intente buscar los grandes valores del saber o del conocimiento: expresar verdades, con bienes acompañados sean de un tipo o sea de otro, con cierto grado de belleza, y, con racionalidad y prudencia.

Dicho lo anterior. Alguien se ofenderá porque estoy tocando la campana al oficio-profesión-vocación de los articulistas. Aunque este modesto escribiente se considere un profesional en este género, aunque no reciba dividendos económicos. Dicho esto, si estoy haciendo una función de análisis y crítica al articulismo de opinión. Si la prensa papel-digital quiere continuar teniendo un público, el receptor o lector que se acerque a ella, tiene que ser consciente, que la información que le ofrecen es o tiene el mayor grado de verdad y veraz y veracidad posible. Los articulistas o columnistas de opinión, tenemos que esforzarnos en esta meta, aunque este “subgénero de la información” tiene mucha libertad de expresión y concreción de ideas. Debe ser lo más veraz posible.

Echo en falta más racionalidad en los artículos de opinión. Uno, uno puede ser de un color o ser de otro o no tener ningún color, o, según los acontecimientos así piensa y opina. Pero debe intentar mezclar la belleza con la verdad y el bien –el bien se suele dividir clásicamente en bienes físicos o biológicos, bienes materiales o económicos, bienes psicológicos, bienes morales y éticos, bienes espirituales-religiosos-. Cualquier bien que pensemos está dentro de una “esa escala o combina varias”. Creo que el articulismo de opinión es un instrumento que los humanos hemos inventado o descubierto, para “difundir bienes”. Los equipos de edición de los medios nos permiten a ciertas personas, que podamos hablar de cualquier tema, pero creo que esa condición no debe olvidarse. El norte es buscar belleza con verdad y con bien y con bondad y con prudencia…

Es como los hipermercados, existen mil productos distintos (he mirado en Internet y me dice que un supermercado medio tienen entre cinco mil y quince mil productos distintos, aunque la media es de 1.500-3.000 referencias. Ahora dígame usted que significa exactamente la palabra “referencia”). Un periódico en papel ofrece de media entre cuarenta y ochenta noticias de media, un periódico digital entre doscientas y trescientas…

Pues digamos entre las doscientas al día, que pueden ir algunas cambiando y evolucionando. El periódico equis digital o en su edición en digital ha decidido publicar diez artículos de opinión de diez autores ese día. Pues ese subgénero dentro del periódico está ofreciendo una ventana abierta a otros mundos.

Recuerdo que en plena epidemia de hace seis años, y, en algunas otras crisis me esfuerzo en ofrecer al potencial público lector, otras temáticas además de la crisis concreta. Es como indicar dentro del volcán que ha explotado en tal territorio, hay que expresar que siguen existiendo árboles y bosques. No podemos sólo difundir ideas negativas y perniciosas y pesimistas. La vida es una sinfonía hay notas leves y graves y agudas y ácidas. La vida es así. No podemos negar el color negro y todos los grises de esa pintura enorme, pero no podemos obviar y olvidar todos los matices de todo el arco iris, incluyendo los blancos…

No se ofendan los articulistas de opinión, pero debo expresarles. Soy consciente, que si existen dos o tres mil columnistas profesionales remunerados, e, importantes, entre los cien grandes periódicos de España, papel y digital, pero existen otros cinco o siete mil, en periódicos digitales locales o provinciales. Este escribano estaría entre los segundos. Pero este modesto polígrafo creo que tiene derecho decirles a los articulista de opinión, que primero, no utilicen palabras tan duras y tan ácidas. Aprendan de los médicos, que te dicen en tu rostro, que “tienes un cáncer y que tu pronóstico son unos meses escasos”, y, te lo expresan con amabilidad, con cierta dulzura, con conmiseración, con suavidad e, intentando no pierdas la esperanza. O, al menos, respires los meses o semanas que te queden lo mejor posible.

Esta sería la primera condición del articulista de opinión. Utilizar un lenguaje que sea suave, no tiene que ser tan hiriente, no puedes decirle el maestro al alumno en una escuela, no sólo  que está mal su ejercicio, que evidentemente tiene que expresárselo, y encima regañarle, casi quitarle la moral, ofenderle, y, mil cosas que se hacen en el periodismo. Creo que en este sentido tiene que aumentar la “moralidad de la frase y de la idea y de la escritura”, y, por tanto del escribiente. Tener más sentido común que según un antiguo compañero de este escribano decía siempre es el “menos común de los sentidos…”.

En segundo lugar, que sea lo más verdad posible. Para eso hay que ofrecer argumentos, datos, verdades, hechos, relaciones entre ideas. Pero que se aspire al mayor grado de verdad. Y, si es una “hipótesis posible”, se plantee como hipótesis posible, no como verdad o dato demostrado totalmente…

Creo que con estas dos condiciones, existen más. Poner un poco de belleza en algunas palabras de algunos fragmentos. Creo que con estos tres condimentos, el articulismo sería más eficiente. Incluso el sujeto A o la entidad Zeta que se le critica o se le analiza, lo vería mejor. Incluso leería tu crónica porque percibiría que es un sujeto que está escribiendo unos textos, pero que intenta mejorar, intenta buscar verdad con bien y con bondad y con belleza. Que intenta construir y no destruir…

¡Creo y estimo que los articulistas y columnistas de opinión, los dos mil profesionales existentes, los cinco o siete mil en total que están toreando actualmente en las plazas de esta Celtiberia deberían escuchar y pensar estos consejos dados anteriormente…! ¡Por el bien de todos…! ¡También por y para vender más periódicos…! ¡Paz y bien…!

http://filosliterarte.blogspot.com.es      © jmm caminero (17 octubre 2026 cr).

Fin artículo 5.779º: “A los articulista y columnistas de opinión”.