tribunal estrasburgo           (Esperanza Mena) Hoy, viendo las noticias en el televisor, me di cuenta de que la vida humana no vale nada. Solo hay que ver qué barato le ha salido a la etarra esa matar a 25 personas y qué prisa se han dado lo jueces españoles en soltarla. ¡Bendito sea Dios! Ya sé que el Estado tiene que acatar lo que los tribunales dictaminen, pero yo, que soy una inculta y no entiendo ni de leyes ni de nada, pienso que las leyes las podrían haber cambiado antes, gobernara quien gobernara; sobre todo para estos casos y otros como esos, de manera que  los familiares de las víctimas no tengan que encontrarse en la calle con la asesina o el asesino de sus seres queridos.

¿Por qué no reformaron esa ley y pusieron la cadena perpetua? Ahora nada se puede hacer ante la insensibilidad de los jueces de Estrasburgo y la complacencia de los nuestros.

Lo dicho, la vida no vale nada y lo peor de todo es que salen a la calle como dioses del Olimpo, pavoneándose y arropados por tanto y tanto canalla como hay suelto y, para más burla, con un sueldo o una indemnización que pagamos todos con nuestros impuestos. ¡Una tomadura de pelo  sin duda!

No sé a dónde vamos a llegar en esta España tan democrática como dicen que tenemos, pero que yo no la veo por ninguna parte.

Solo hay justicia para los villanos y los ricos y, si no, tiempo al tiempo y ya veréis cómo ninguno de los que se han llevado (y se siguen llevando) el dinero de todos pisará la cárcel: siempre habrá algo a lo que  sus grandes abogados puedan agarrarse, alguna triquiñuela legal para salirse con las suyas y disfrutar del dinero puesto a buen recaudo en los paraísos fiscales.

Espero y deseo que haya otra vida después de la muerte y sea verdad lo que Jesucristo dijo: «¡Será más difícil que un rico entre el cielo que un camello pase por el ojo de una aguja!» Yo deseo que así sea.

 

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