FZD – Palacio de Ferias y Congresos de Málaga
“Al final te la llevas tú”. Una partida de cartas de LOL puede ser de lo más apasionante, especialmente cuando no se sabe jugar, son las 8 menos 5 minutos de la tarde y el señor de seguridad decide echarte. Al menos, Marcos (nombre ficticio), que juega contra un tipo extraño que lleva acreditación de prensa, es buen tío y soluciona el duelo. Tras más de cuatro horas, quizá cinco, o no se sabe cuántas de vueltas y más vueltas, de curiosear y hacer fotos, la Comic Con se convierte en parte de su casa.
Y es que, en el fondo, uno está en casa.
Está en casa cuando pasea por un hall de exhibición que se llena de cartas Pokémon, miniaturas y figuras extravagantes de Blasphemous, Stan Lee o un hombre lobo. Lo está en las promos de ‘Dune’, de ‘Los Vengadores’, cualquier banco español o mismamente la familia apuesta de Sylvanian.
Se mueve por casa con tranquilidad y sueña mundos.
El paseo por la Comic Con de este periódico tuvo mucho de diverso y de concreto. En primer lugar, nos adentramos en el Auditorio 2 a poco más de las 4 de la tarde, lugar en el que, debido a algunos problemas técnicos, la charla se demoró, y, con tal de no dejar de lado otras experiencias, nos fuimos moviendo paso a paso. Así y tras haber disfrutado de conseguir algunos cambios de cartas, observar el consumismo desmedido en algunos lugares de gradeo y admirar a un señor que paseaba a un Wall-E hecho por él mismo, nos vimos obligados a correr hacia la charla del cine de terror.
Uno esperaba una charla tensa, sesuda, con algunos jumpscares que no tuvieron lugar. La distensión fue la orden en una conversación de amigos que dio un buen repaso por la historia del cine, yendo desde los exorcismos de Blatty hasta los espacios liminales de Parsons, pasando por los slashers, los found footages o la tía Juana mirando por el visillo. Esa rememoranza sirvió para anotar algunos títulos y para desgranar que precisamente la profundidad no es necesaria en un ambiente distendido donde reina la pasión por cualquier, absolutamente cualquier aspecto de la cultura friki. Porque por haber, encontrabas hasta a Snoopy.
La tarde, que prometía ser larga, se paró en seco con las intervenciones de algunos de los más cotizados actores. Iñaki, el señor de ‘One Piece’, hizo las delicias de los presentes con una aparición estelar en fotografías en común y en solitario. Prácticamente eclipsó la Comic Con y dejó con un sabor de boca feliz a quienes pudimos observarlo desde cierta distancia, ya que no teníamos para una foto.
Así las cosas, League of Legends nos abrió las puertas con una enorme acogida. Los encargados de apuntar y de enseñar fueron encantadores y permitieron que el periódico pudiera jugar su partida de rigor y ganar al pobre Marcos, que podría habernos destruido en cuestión de segundos si lo hubiera querido, pero a quien el robo de cartas no acompañó. Apenas unos segundos después teníamos la preciada recompensa de la edición especial de Riven, al cual no conocíamos, pero tenía arte muy bonito en la carta. Si nos sacan de Yu-Gi-Oh, nos perdemos. Es lo que tiene…
Por supuesto, no podíamos irnos de aquel lugar sin pertenecer al hueco de los Gundam. De nuevo, una organización impecable nos ayudó a poder hacer el señor muñeco de la mejor forma posible. Eso sí, sin la iluminación pertinente, ya que la noche malagueña comenzaba a llegar de forma inevitable. Sí, por fin podríamos decirle a nuestras madres que estábamos haciendo un Mazinger Z, pero no que fuéramos capaces de montarlo a la perfección. Molaba el Gundam terminado, pero mucho mejor poder verlo luego, así que a medias decidimos finalizarlo en casa.
Y desde aquí, un escritorio color madera, con la luz leve encendida, escribimos una crónica apresurada, con algo de pasión detrás de la misma y las ganas enormes de ponerse a colocar las piezas una detrás de otra, o de jugar con Marcos. No sé, ambas son excepcionales.
Volveríamos a la Comic Con una y mil veces. De hecho, ¿lo haremos en los próximos días? Hablaremos con Karl Urban a ver qué nos propone… 

















