(Esperanza Mena Sáenz) Nunca nos paramos a pensar el verdadero  valor que tiene la palabra: sin ella no podríamos comunicarnos con nadie ni verbalmente ni por escrito.Ella es la principal y siempre está presente en todo lo cotidiano: nospermite expresar sentimientos y estados de ánimo, da forma a los másbellos versos, te permite decir a tu ser querido « ¡Te amo!».Sin ella, no existirían los libros donde aprendemos a leer, ni podríamoscharlar con los demás; es tan importante en nuestras vidas como la propiavida. Pero qué poco la valoramos; cada día se habla peor. Solo hay que asomarsea la pantalla de la televisión para comprobar que ni siquiera los que sellaman periodistas la respetan ni la  escriben como tiene que ser escrita.Esto va a cuento, porque llevo unos días acudiendo a un curso de escrituracreativa y ahí es donde me he dado verdadera cuenta de ese valor de lapalabra. Se puede escribir de tantas maneras… que yo ni me imaginaba; estoda una magia saber combinar las letras y formar esas palabras que aveces nos llevan a paraísos lejanos y a escribir, como los poetas, versosde amor y odio.Quiero animar a quienes me lean a pensar un poco en la palabra como nexode unión de todos los seres humanos.

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