(Jmm Caminero) Yo creo, que el tema de Dios y sobre Dios, es uno, de los tres temas o cuestiones más importantes que todo ser se hace o se debe de hacer, a y en toda su vida. Dicho de otro modo, se sea ateo o agnóstico o teísta o deísta o creyente en una tradición religiosa concreta, todo el mundo debe plantearse, y creo que todo el mundo toma una opción sobre este tema. Se sea culto o inculto, de una sociedad o de otra, de ayer o de hoy y supongo que de mañana.

Si Dios existe, todo el universo tomará un cariz distinto, si Dios no existe o no existiese o no existirá.

Es más difícil demostrar que Dios no existe, que demostrar que Dios existe. Hay más indicios de que puede existir Dios, de que no pueda existir. Como hay más indicios o posibilidades o probabilidades de que existan extraterrestres o hayan existido, de que no existan o no hayan existido.

A nadie se le ataca porque crea en fantasmas, y a muchos de los que creen en Dios, se les pone zancadillas, en algunos lugares, éstas muy diversas y complejas.

No entendemos como el concepto de Dios acapara tanta aceptación y tanta negación. No comprendo que si alguien no cree que exista Dios, no tiene sentido odiar o negar algo que no existe. Sería como enfadarse contra los Reyes Magos, sabiendo que no existen.

Todo ser humano, creo que tiene la obligación moral, crea o no crea que existe Dios, de buscarlo durante toda su existencia. Leer y estudiar y pensar sobre Él.

Ya que si existe cambia el mundo solo por existir, y si no existe, siempre cabe la posibilidad de que pueda existir.

¿Si Dios es lo Otro? ¿ni siquiera podemos saber lo que es lo Otro o El Otro? ¿Porque el Otro es completamente diferente a nosotros, un millón de trillones diferente a nosotros…? ¿Pero si el Otro es ser, y nosotros tenemos alma inmortal, y esta alma inmortal ha sido creada por El Otro, a su imagen y semejanza, nosotros tenemos algo de divino, de alguna manera? ¿Nosotros seríamos la pequeña cerilla y Dios sería la estrella más grande…? ¿Pero habría una pequeña relación o analogía…?

Solamente con la posibilidad de que Dios exista, todo ser humano tiene el derecho y el deber, cada uno según sus circunstancias, de buscar a ese Dios, durante toda su existencia. Solamente aunque pueda existir.

Igual que si alguien sabe que en su campo o al lado de su casa, en el monte de frente hay un gran tesoro de piedras preciosas y oro, tiene un deber, y derecho, de vez en cuando irlo a buscar…

Imaginemos que Dios existe, imaginemos que somos inmortales, es decir, tenemos alma inmortal o un principio de inmortalidad, imaginemos que exista un Juicio Particular, e imaginemos que hay dos Lados de la eternidad, una la buena con y en Dios, sea de la forma que sea, y otra sin Dios…

Si todo eso fuese cierto o tuviese algún grado de verdad, o aunque tuviese un grado de posibilidad no deberíamos durante toda la existencia buscar a Dios, comportarnos bien, cada día y no hacer el mal, para si existe Dios estar a su lado toda la eternidad…

Si al lado de tu casa que está la mar, y sabes que hay un galeón hundido de hace varios siglos, no irías de vez en cuando a buscarlo, aunque nadie lo hubiese encontrado en doscientos años…

Exista Dios o sea una invención humana, “nada hay como Dios”. Nada hay, ni nada habrá. Si existe porque existe, si no existe, y es una invención humana, jamás ninguna invención humana que haga, haya hecho o haga en docenas de miles de años podrá llegar al grado de profundidad y esencialidad e importancia que la de Dios.

Sin las concepciones sobre Dios y lo Sagrado que han existido, al menos en estos últimos docenas de miles de años, el ser humano no habría llegado a la situación actual de progreso, derechos humanos, libertad individual y colectiva, libertad de expresión, etc.

Incluso admitiendo que a veces, demasiadas veces, se haya utilizado a Dios, su Nombre se haya utilizado para hacer mal. Tampoco lo podemos negar.

Pero en Nombre de Dios se han hecho más cosas buenas que malas, más cosas perfectas que negativas…

Los grandes hombres y mujeres han sido santos y santas. Porque han elevado la capacidad humana moral y espiritual a grado sumo. O mejor dicho, han hecho perceptible y materializable, que el ser humano, no es solo cuerpo-carne, ni psique-mente-razón, no solo sociedad-cultura, no solo tierra-materia-naturaleza sino también alma-espíritu.

© jmm caminero (21 junio-10 octubre 2015 cr).

Fin Artículo 330º: “Sobre Dios, I”.

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