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(jmm caminero) ¿Qué es el deseo? ¿Cómo nos condiciona? ¿Existe un límite para el deseo? ¿Los deseos tienen que ser armónicos y racionales y mesurados porque de lo contrario es como un caballo que te lleva al pie de las pezuñas? ¿Las necesidades humanas pueden ser ilimitadas y por consecuencia los deseos también, por lo cual todo ser humano tiene que limitar en cantidad y en calidad, en grado y en cuantificación los deseos en general y la cualificación o escala de cada uno en particular? ¿Estamos en una sociedad que directa o indirectamente nos llena de deseos, y después, ningún individuo puede satisfacerlos creando angustia, frustración, desesperación, ansiedad, infelicidad?

Se puede definir deseo como la búsqueda de la satisfacción de algo, sea una emoción, pasión, idea, concepto, fin, meta, etc.

También la búsqueda o satisfacción de una necesidad o de un gusto, siendo la necesidad objetiva o subjetiva, teniendo en cuenta que las necesidades se dividen en primarias, secundarias, terciarias, etc. Según Pinillos el ser humano es ilimitado en sus necesidades, pueden tener necesidades de todo tipo.

Los latinos lo denominaban “cupiditas”, que vendría a ser como una especie de a priori que precede la voluntad del deseo. Es decir, es como una especie de predeseo antes del deseo, o un predeseo en parte consciente y en parte inconsciente, para después convertirse en un deseo-necesidad-pasión ya consciente.

Podríamos desde la literatura-filosofía dar unas notas para centrar algunas cuestiones o matizaciones:

– Sin deseos racionales y morales el ser humano no puede vivir, pero con un exceso de deseos los humanos se convierten en una tormenta interior y exterior que no saben controlar, ni controlarse.

– Hasta en lo bueno hay que buscarlo con sosiego, moderación, prudencia, sentido común.

– Nadie puede controlar totalmente la vida y la existencia, ni la propia, ni la de la sociedad, ni los acontecimientos culturales, ni naturales, ni tampoco ideológicos. Aunque nos entristezca somos como un barco con no demasiado velamen en medio del mar lleno de tempestades, huracanes…

– Es un mal llenar las cabezas, el corazón, la carne, la mente, el alma de los hombres de toda clase de deseos, sabiendo que algunos no son convenientes, cuando no son buenos, y sean buenos o menos buenos, la mayoría no podrán satisfacer todos los deseos…

– Saber habitarse de forma conveniente a sí mismo o saber vivir con uno mismo, como el ideal de Benito de Nursia, sería una fórmula que habría que recordar y aplicar.

– Según Buda la fuente de muchos sufrimientos está en tener demasiados deseos y estos no controlados o no racionales o no morales o no convenientes.

– No sabemos totalmente como funciona el cerebro, y éste con las experiencias de años anteriores, más el propio funcionamiento del encéfalo nos lleva de un lado a otro, como una cometa, a veces sin rumbo claro.

– Analízate cuánto desearías de tal o cual cosa, Y cómo conseguirías tal o cual cosa.

– La mayoría de seres humanos malviven en un mar de deseos, siempre en una eterna insatisfacción, cuándo consiguen algo desean algo más de ese deseo o de otros. Y se pasan o nos pasamos toda la vida intentando satisfacer deseos de casi todas las clases.

– Has pensado alguna vez en intentar averiguar cual es el origen de tus deseos. Porque el comer es un deseo natural y fisiológico, pero el degustar caviar, como un deseo impredecible, quizás se deba a otras razones.

– Sin deseos moderados y razonables y legales y morales el ser humano no vive, con demasiados deseos tampoco.

– No te fíes de quién te quiere llenar la cabeza-corazón-carne-alma con más deseos de los que puedes satisfacer.

– Desea con moderación todo, incluso lo bueno moral, incluso lo bueno espiritual. De ese modo te evitarás muchos deseos negativos en todos los sentidos.

– No olvides que algunos engañan o, y se engañan o yerran o se equivocan con deseos materiales, otros con deseos psicológicos o afectivos, otros con deseos culturales, aquellos de allí con sociales, y hay quienes comercian con deseos espirituales.

– Ten prudencia porque hay muchos que engañan y manipulan y mienten con deseos e ideales y filantropías espirituales.

– La vida es como una enorme carrera, y cada uno lleva una dirección, un paso, una velocidad, una distancia… Si comprendes y entiendes este enunciado quizás verás la vida con más mesura y tranquilidad y racionalidad y sentido común y prudencia y bondad.

– Es fácil ver los deseos negativos de los demás, pero más difícil sentir y percibir los deseos negativos de uno mismo.

– Cada uno lleva en su interior, ideales y deseos positivos que no ha podido satisfacer y, se ha esforzado mucho.

Hoy con los enormes medios de comunicación y con el enorme desarrollo mercantil y comercial y de la publicidad nos convertimos sin darnos cuenta en multitud de sujetos que sufrimos ofertas posibles de todos los deseos, que por otro lado, no podemos satisfacer, por lo cual, sin darnos cuenta nos creamos inconscientemente una frustración constante… Bueno, sería recordar que Abderrahman I, si mi memoria no me falla, dijo que solo había sido feliz diecisiete días en toda su existencia… Por tanto, aviso a caminantes y navegantes…

http://soliloquios.blogia.com  © jmm caminero (12 septiembre 2016-24 febrero 2017 cr).

Fin artículo 753º: “Sobre el deseo”.

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