(Jmm Caminero) Es un misterio, una biografía-vida-pensamiento, cuando alguien, sin necesidad de hacerlo, sin búsquedas o fines académicos u otras metas, empieza, en sosiego, a plantearse preguntas, a plantearse que es él o ella misma, y entonces, mirándose a si mismo, mirándose en la tradición de siglos, empieza a destilar ideas y concepciones. Montaigne como pensador, se esté de acuerdo o en desacuerdo es un enorme misterio-enigma. Han pasado siglos, y todavía, no sabemos el por qué y el para qué, algunos lo incluyen en el campo de los filósofos, otros de la literatura, otros de los ensayistas, otros de los pensadores. Quizás sea todo y ese todo es algo más. Desde hace siglos sus reflexiones, llevan a generación tras generación a hacerse nuevas preguntas.

Michel Eyquen de Montaigne, cerca de Burdeos, 1533, + cerca de Burdeos, 1592.

Es imposible sintetizar la figura y la vida y el pensamiento de una persona como la de Montaigne cuando alguien empieza a pensar, a pensarse, cuándo no tiene miedo a llegar a lo más profundo de si mismo, cuándo no le importa llegar a lo más profundo de lo que llamamos el otro o la sociedad, pero quizás alguna de sus ideas o de sus preguntas nos puedan ayudar para entendernos mejor a nosotros mismos, a nivel individual o en sociedad.

– Quizás, el supuesto escepticismo, sea metodológico, es decir, un método para obligar al interlocutor a pensar, así de ese modo, siente que nadie le obliga a creer nada, y así, se le da una serie de platos, y así tener libertad para degustar el que desee… Predecesor de Descartes.

– La gran pregunta de Montaigne, es “¿Qué sé yo?”, quizás, habría que transformarla en “¿Qué sé yo de lo que yo soy?”. Y lo que yo soy, es lo que somos todos, porque todos somos hechos de la misma pasta, con algunos pequeños matices de diferencia.

Al final, lo que uno es o lo que uno sabe de lo que es, tiene tres problemas o dos dimensiones que se interrelacionan, una, los datos y hechos que uno es capaz de percibir de si mismo o de los demás, segundo, los conceptos e ideas, que cada uno tiene de si mismo o de los demás, y en tercer lugar, como integra datos-hechos con ideas-conceptos.

Pero claro está, tanto unos aspectos como otros, unas variables como otras, uno, las induce-deduce del ambiente cultural, en su mayor parte. En parte la propia experiencia, en gran parte, está condicionada por el magma sociocultural de cada época. Quizás, el pensador, tiene como fin, ir descubriendo nuevos datos o hechos, que todavía se olvidan o ignoran, o nuevos conceptos o ideas, que la mayoría no hemos sido capaz de deducir-inducir.

– Montaigne, comprendió que en la sociedad, cuando existen dos o cuatro o seis bandos, puede ser, que no sea necesario escoger-seleccionar uno, sino que quizás todos, tengan algún grado de verdad. La frase eres de los míos o si no lo eres, eres contrario a mí, que tantas generaciones y tantos millones de seres humanos aceptan y piensan que es la verdad. Un pensamiento binario aplicado a todo, Montaigne no la aceptaría. Quizás, Montaigne, como en tantas cosas, se adelantó, y quizás, esto todavía podríamos aprenderlo y aprehenderlo de sus Ensayos, de su pensamiento y de su existencia. En su tiempo los dos bandos eran los güelfos y los gibelinos, ahora serían las izquierdas y las derechas, los de una cultura equis y los de una cultura zeta. Quizás, todo el entramado social y conceptual está dividido en dos o tres bandos. La frase o idea de Hegel, vayas a donde vayas siempre habrá dos bandos. Quizás, esto tendríamos que superarlo. Y en un tema estar más cerca de un lado, y en otro, del otro. Se sanciona y castiga y censura y limita de muchos modos y maneras, a la persona, que no se ata a un bando. Este es un drama, que muchas personas padecen y han padecido y me temo seguirán padeciendo.

– Montaigne, parece ser, indica que la búsqueda de la fama, es una de las razones, de que el ser humano no se conozca lo suficiente, no se encuentre a sí mismo. Porque para alcanzar la fama, hay que estar bajo la objetividad o perspectiva de los otros. Son los otros los que otorgan la fama, y es el propio sujeto el que la busca, por lo cual, ambas realidades se deben encontrar. Cuándo el pensador, el sujeto humano, el ser humano libre tiene la obligación de y debe encontrarse a sí mismo, buscando las ideas mejores, o más verdaderas, no la fama.

Cierto es que, Montaigne, disponía de suficientes bienes, para olvidarse de la fama, pero también, en su biografía, hasta donde sabemos tuvo contactos con altos personajes, lo cual, no pudo ser, quedándose en su castillo, lo cual, quizás, decía o escribía o pensaba una cosa, y quizás, vivía de otra, en muchos sentidos. O una idea, era anterior, y otra posterior…

Siempre se ha indicado, que Montaigne no niega que la fama sea buena o sea mala, sino lo malo es buscarla. Porque al buscarla te conviertes en seguir las ideas y opiniones del momento, que pueden ser acertadas o desacertadas. Quizás, Montaigne, habría aceptado el axioma, “el buen paño en el arca se vende”. Idea que hoy, quizás apenas nadie acepta.

– En definitiva todo ser humano busca la felicidad, pero quizás la felicidad sea la serenidad. Quizás, no sepamos lo que es la felicidad, pero si el sosiego, la serenidad, el silencio interior llamarían algunos, en definitiva, estar plantado en una especie de neoestoicismo, cada uno según sus circunstancias, su situación.

¿Pero la gran pregunta, es cómo alcanzar la serenidad, cada uno en su ser, dentro del mar de la existencia, dentro de la tormenta de cada época…?

– Ser libre, es conocerse a si mismo, y autocontrolarse de forma adecuada a si mismo. Conocer y conocerse, autocontrolar y autocontrolarse de forma correcta, exigen conceptos y entendimiento, voluntad y querer adecuados y verdaderos, y diríamos hoy, también bondadosos. Y entre estos constructos psicológicos o psicológicos morales, más otros, existen multitud de platos de degustación posible, es decir, variedad enorme de seres humanos. De ahí, la enorme variedad del ser y del sujeto humano.

– Quizás, las diferencias de captación del mundo de Montaigne, son simplemente consecuencia de la educación que tuvo en la infancia, el ser enviado a una casa de labradores, el enseñarle en latín, el tener una madre de origen judeo español, el de saber varios idiomas antes del propio francés, el no hablarle en francés, por nadie, en la infancia. Supongo que todo eso, y otras “singularidades” de educación que debió tener, y que no hayan sido recordadas hicieron al ser humano que fue Montaigne. Cierto es, bien harían los historiadores de la cultura y del pensamiento analizar la biografías de los progenitores, incluidos abuelos. Porque debieron ser, el padre, suponemos una persona, de una singularidad enorme, para realizar diríamos ese experimento educativo con su propio hijo. Como siempre se cumple el adagio antiguo: “la verdadera patria del hombre es su infancia”.

¿Cómo puso influir en una familia, en su familia, en un individuo, en Montaigne que su bisabuelo fuese quemado en 1491, de ser cierto dicho dato…?

– Al entrar en las biografías, siempre las autotitula, solitarios, porque de alguna manera, toda vida, tiene algo en común con todos, y algo singular. Lo común y lo singular, siempre está luchando entre sí, siempre está recombinándose, siempre en la mar enorme de la Naturaleza-Sociedad-Cultura…

Quizás, habría que pensar, que los Ensayos de Montaigne, no son solo un nuevo género, sino son la biografía-sangre-carne-cuerpo-mente-psique-alma, de una gran parte de la humanidad, de un gran trozo de la existencia humana, de usted o de su vecino. Por tanto, Montaigne sigue siendo y estando en la memoria de los humanes, porque nos dice-contradice mucho de lo que somos-estamos, seremos o queremos ser. Quizás, solo somos un estar, cada uno, con pequeñas diferencias. Estar, si, quizás, estar más que ser. Se nos define por el ser, pero somos en el estar, en lo que estamos. O quizás, quizás ambas cosas sean lo mismo o diferente. Quizás, estimado lector, somos-estamos ya con, en Montaigne, con y en la duda-contraduda, el pensamiento-contrapensamiento. Salud para disfrutar cada diez años, de los Ensayos, volverlos a leer-pensar-sentir-meditar-reflexionar-percibir  cada diez años.

http://personal.cim.es/filosofía           © jmm caminero (23 febrero-19 mayo 2017 cr).

Fin artículo 826º: “Solitarios: Montaigne”.

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