El fallecimiento de Paco López Luque, histórico comerciante y fundador del Alhaurín de la Torre Club de Fútbol, y de Gloria, integrante del Coro Amanecer, marca unos días especialmente tristes. A estas pérdidas se suman las de Carmen y Reme, dos personas muy cercanas a quien escribe estas líneas.
Hay fines de semana que uno desearía que nunca hubieran llegado. Días en los que las noticias dejan de ser simples acontecimientos para convertirse en ausencias, recuerdos y sentimientos difíciles de expresar.
Este ha sido uno de esos fines de semana. Oscuro, casi como surgido de algún relato de Edgar Allan Poe, aunque con una diferencia fundamental: aquí no hay ficción, sino personas a las que hemos querido y que ya no volveremos a abrazar.
Quienes nos dedicamos a contar la actualidad estamos acostumbrados a escribir sobre lo que sucede a nuestro alrededor. Pero hay ocasiones en las que resulta imposible mantener la distancia que exige el oficio.
Hoy escribo desde Diario Alhaurín, pero también desde mis recuerdos, desde la amistad y desde el cariño hacia quienes nos han dejado.
Paco López Luque, mucho más que un nombre en la historia comercial de Alhaurín
Alhaurín de la Torre ha despedido a Francisco López Luque, nuestro querido Paco López, una persona profundamente vinculada a la historia social, comercial y deportiva del municipio.
Durante muchos años, su nombre estuvo asociado a una de las panaderías más conocidas del pueblo: la popular Panadería Paco López, recordada también por aquel singular eslogan, «Bendecida por el Papa», que todavía permanece en la memoria de numerosos vecinos.
Paco pertenecía a esa generación de comerciantes que contribuyeron a construir el Alhaurín que hoy conocemos. Personas que levantaron sus negocios a base de esfuerzo, constancia y muchas horas de trabajo, cuando detrás de cada establecimiento había una familia y una historia que contar.
Su sobrino, Manuel López Mestanza, concejal del Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, ha compartido unas palabras especialmente emotivas en su recuerdo. Lo describe como un hombre sencillo, trabajador incansable y profundamente honesto, que entendía la vida desde el esfuerzo y el cariño a los suyos.
Para Manuel, Paco fue mucho más que un tío. Fue una figura paterna, una presencia constante y un referente personal.
En su despedida ha querido destacar también esa manera discreta de vivir, haciendo mucho por los demás sin necesidad de buscar reconocimientos.
Y es que hay personas cuya verdadera importancia no se mide por los homenajes que reciben, sino por el cariño que dejan cuando se marchan.
El fútbol, otra de sus grandes pasiones
La huella de Paco López no se limitó al comercio.
Fue uno de los fundadores del Alhaurín de la Torre Club de Fútbol, una entidad a la que permaneció emocionalmente unido y que ocupó un lugar especial entre sus grandes pasiones.
Su sobrino recuerda que siempre llevó al club en el corazón y que, durante sus últimos años, encontró también una nueva fuente de alegrías siguiendo al Unicaja Baloncesto.
Dos aficiones que hablan de su amor por el deporte y de su capacidad para seguir ilusionándose con las pequeñas grandes cosas de la vida.
Aquellos fines de semana en Alhaurín
En mi caso, el recuerdo de Paco López está inevitablemente unido a una etapa muy especial de mi vida.
Mucho antes de dedicarme a contar diariamente lo que sucede en Alhaurín de la Torre, cuando venía al pueblo a pasar los fines de semana, había un recorrido que se repetía casi como un ritual.
Primero, pasar por Illanes para los arreglos. Después, recoger la comida preparada de El Peña: aquellos callos, las migas o el pollo que formaban parte de tantas mesas familiares.
Y, por supuesto, el pan de Paco López.
Puede parecer un recuerdo sencillo, incluso insignificante para quien no vivió aquella época. Pero para mí representa una parte entrañable del Alhaurín que conocí, de sus comercios y de las personas que daban vida a sus calles.
Con el tiempo, uno comprende que aquellos establecimientos eran mucho más que lugares donde comprar. Eran parte de la identidad del pueblo.
Y Paco López formaba parte de esa identidad.
Un abrazo muy especial a Manuel López, compañero y amigo
En estos momentos quiero detenerme especialmente en una persona a la que me une mucho más que nuestra profesión.
Manuel López, hijo de Paco, compañero de los medios de comunicación, profesional vinculado a Torrevisión y, por encima de todo, un gran amigo.
Quienes trabajamos en los medios locales compartimos muchas horas, noticias, acontecimientos y experiencias. Pero, por encima de las cámaras, los micrófonos y las páginas de nuestros periódicos, están las personas.
Y Manuel es una de esas personas a las que quiero y respeto profundamente.
Por eso, hoy quiero hacerle llegar públicamente un abrazo especialmente fuerte. No como compañero de oficio, sino como amigo.
Sé que ninguna palabra puede aliviar la ausencia de un padre, pero espero que encuentre consuelo en el enorme cariño que su familia ha sembrado durante tantos años en Alhaurín de la Torre.
Manuel, amigo, recibe todo mi cariño y el de mi familia.
Un abrazo que hago extensivo a todos los hijos, familiares y seres queridos de Paco López Luque.
Gloria, una voz del Coro Amanecer que nunca se apagará
Otra de las despedidas que nos ha golpeado profundamente ha sido la de Gloria, integrante del conocido Coro Amanecer de Alhaurín de la Torre.
Su nombre estaba unido a una formación que, a través de la música, ha acompañado numerosos encuentros y momentos de la vida cultural de nuestro municipio.
Pero quienes forman parte de un coro saben que su significado va mucho más allá de cantar juntos.
Los ensayos, las actuaciones, los viajes, las conversaciones y las experiencias compartidas terminan creando vínculos que convierten a los compañeros en una auténtica familia.
Y estoy seguro de que Gloria encontró también en el Coro Amanecer esa segunda familia que hoy siente profundamente su ausencia.
En nuestro caso, el dolor es especialmente cercano, porque Gloria también formaba parte de nuestra familia.
Por eso quiero trasladar, en nombre de todos los míos, un abrazo inmenso a sus familiares y a cada uno de los integrantes del Coro Amanecer y con mucha fuerza a mis primos y tito y titas y por supuesto a mamá.
Que cada canción compartida y cada recuerdo vivido sean una manera de mantenerla presente.
Porque hay voces que dejan de escucharse, pero nunca desaparecen de la memoria de quienes las quisieron.
Carmen y Reme, dos ausencias que también merecen nuestro recuerdo
Como si las despedidas anteriores no fueran suficientes, estos días también hemos tenido que afrontar otras dos pérdidas especialmente dolorosas.
La de Carmen, hermana de mi suegra, a quien quiero recordar desde el cariño familiar y el respeto que merece toda una vida compartida con los suyos, a quienes también dejo mi mas sentido pesar, a hermanos, sobrinos nietos y por supuesto a su esposo.
Y la de Reme, nuestra querida vecina del edificio Alozaina.
Hay personas que llegan a nuestra vida simplemente por compartir un edificio, una escalera o unas conversaciones cotidianas. Sin embargo, con el paso de los años dejan de ser vecinos para convertirse en parte de nuestra propia historia.
Así quiero recordar a Reme, con el afecto que nace de la cercanía y de tantos momentos compartidos.
Y quiero enviar un abrazo muy especial a Paco, su pareja y su gran pilar, a quien hoy deseo transmitir todo mi cariño y respeto.
Hay pérdidas que dejan un silencio difícil de llenar. Ojalá el afecto de quienes lo rodean pueda acompañarlo en estos momentos.
Hoy brindaré por todos vosotros
Cuatro nombres. Cuatro historias diferentes. Cuatro ausencias que han convertido este fin de semana en uno de esos que difícilmente se olvidan.
Paco, Gloria, Carmen y Reme.
Cada uno deja detrás una familia, amistades, recuerdos y pequeños momentos que quizá parecían cotidianos, pero que ahora adquieren un valor incalculable.
Este oficio me ha enseñado que cada persona tiene una historia que merece ser contada. Pero la vida me ha enseñado algo todavía más importante: que no debemos esperar a una despedida para reconocer lo mucho que significan quienes nos rodean.
Hoy me quedo con el olor del pan de aquella panadería, con los recuerdos de mis primeros fines de semana en Alhaurín, con las canciones de un coro, con los encuentros familiares y con las conversaciones entre vecinos.
Con todo aquello que parece pequeño mientras sucede y se vuelve inmenso cuando ya no puede repetirse.
No quiero terminar estas líneas con tristeza, aunque hoy resulte imposible apartarla por completo.
Prefiero hacerlo con gratitud. Por haber conocido a estas personas, por los recuerdos que nos dejan y por todo lo que, de una manera u otra, han aportado a nuestras vidas.
Esta noche levantaré mi copa por Paco López, por Gloria, por Carmen y por Reme.
Por quienes los quisieron. Por quienes hoy los lloran. Por quienes tendrán que aprender a vivir con su ausencia.
Y brindaré con el deseo de que, allá donde estén, continúen brillando con la misma luz que dejaron entre nosotros.
Porque mientras alguien los recuerde con cariño, una parte de ellos seguirá aquí.
Descansad en paz.
Chico López
Diario Alhaurín


















