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Se dice que todo es posible en Navidad. Y la Asociación CYD Santa María, para caballos maltratados y abandonados, así lo cree, porque acaba de vivir un Milagro navideño. Tras un año terrible para los caballos, con titulares atroces que nos pusieron a todos la carne de gallina: “La Guardia Civil halla nueve caballos muertos en una finca en Madrid y detiene a su propietario”, “Hallan otros dos caballos muertos y 40 desatendidos en una hípica de Okondo”, “Ocho caballos muertos y otros 30 a punto de morir de inanición en Málaga”… El año concluye con el rescate de tres yeguas, un caballo y tres asnos.

Este cuento ha de contarse con nombre y apellidos, para que en 2015 otros sigan su ejemplo. Ejemplo el de la Delegación Territorial de Granada de la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, cuya resolución ha permitido salvar la vida de estos animales. Ejemplo el de Antonio González Martínez, jefe del Departamento de Sanidad Animal, quien no se rindió tras conocer lo que estaba pasando en una finca de Fonelas y solicitó la ayuda de la Asociación CYD Santa María. Y ejemplo el de protectoras como el Refugio del Burrito y la Asociación CYD Santa María que siguen luchando para proteger a estos animales derribando cuantos molinos, verdugos y gigantes tratan de entorpecer su camino…

Ejemplo también el de los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil, quienes se encargaron de alimentar y garantizar el bienestar de los animales hasta que fueron trasladados. Porque, aunque se trate de un cuento de Navidad, como en todos los cuentos, hay algo de maldad que los héroes de la historia tienen que deshacer con sus acciones. La maldad, en este caso, viene descrita en la resolución de la Delegación: “Se comprueba que durante los días 15, 16 y 17, el responsable de la explotación no ha suministrado ningún tipo de alimento a los animales”. Obviamente, tampoco lo hizo antes, pero es que también ignoró la petición expresa de la Guardia Civil para que alimentara a los animales estos últimos días.

La parte más triste de la historia, como casi siempre, también tiene nombre y apellidos, aunque nosotros no los conozcamos… En la finca se encontró también el cadáver de una potra de edad inferior al año. De acuerdo, no sabemos su nombre, pero sí sabemos que era un animal con derechos, con posibilidad de ser amada, y que alguien le arrebató la vida, por no tomarse la molestia de darle algo de comer… Hasta tal punto, que esta persona (¿ser humano?) obligó a los compañeros de la potrilla a comérsela una vez muerta, así lo recoge la resolución, dando lugar a un terrible caso de canibalismo.

Pero si bien es verdad que una persona puede causar un gran dolor y provocar el horror entre los seres que están bajo su responsabilidad. También es cierto que otros humanos escriben con sus acciones cuentos llenos de esperanza.

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