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(Susana López Chicón) Este escrito solo va dedicado a alguien del que mucha gente ni siquiera tomará interés en recordarlo, quizás porque en un momento de su vida dejó de ser una persona dentro de los cánones establecidos y se tiró a la calle a consumir, quien sabe porque razón o de que forma….

Siempre me ha llamado la atención verlo sentado en el suelo con su perrito y unas monedas delante, mientras consumía cerveza. Aún sin conocer nada de su vida, algo en él indicaba que había tenido que ser una persona elegante y culta, siempre amable a pesar de su estado de embriaguez se destacaba del resto por comportarse correctamente y darte las gracias si tenias algún gesto.  Unas veces lo veías pintando y en ese simple gesto vislumbrabas cuanto podía haber obtenido de si mismo en otras condiciones.

Muchas veces me hubiese parado a preguntarle el porqué de esta decisión en su vida pero nunca lo hice. No es necesario ser tonto para equivocarse en la vida, y muchas veces una mala decisión a la hora de escoger un camino puede llevarte a tomar un sendero que te aparta del resto, para eso no hay que ser ni mejor ni peor, solo estar en el sitio equivocado, con la gente equivocada o simplemente equivocar la decisión en ese instante. Lo cierto es que a mí siempre me conmovía verlo y me dejaba cierta pena y puedo comprender cuanta le daría a su familia, que sin poder enderezarlo habrá pasado momentos muy difíciles y dolorosos viéndolo en tales condiciones.

Se llamaba Esteban, aunque adjetivos pudiera tener muchos, unos por lo evidente de su estado, otros por la crueldad de algunos, otros por el desconocimiento de muchos, pero en general en Alhaurin de la Torre era conocido por su nombre verdadero.

Historias sobre él me han llegado muchas y aunque fuera o no su decisión vivir así, lo cierto es que siempre me quedó ese resquemor al verlo. Supongo que no es fácil estrechar manos a quien tiene adiciones, de hecho su familia lo habrá intentado miles de veces.

En el lugar resguardado donde dormía, hoy permanece una velita y una rosa…que a quienes somos sensibles nos remueve por dentro, nos hace pensar en  el sentido de la vida en general y sobre todo de algunas vidas que pudiendo ser tantas cosas deciden destruir lo mejor de ellos mismos…

Ojalá tuviéramos la capacidad suficiente de no caer y levantarnos, no dejarnos vencer, tener autoestima y valor y sobre todo decir No a tiempo cuando un canalla nos ofrece la llave para cerrar de golpe la puerta de nuestra vida. Esteban no lo hizo, no supo hacerlo o quizás no quiso, lo cierto es que el espectáculo de verlo consumirse no ha sido agradable. Ahora es libre, por fin y allí donde esté ojalá esté pintando primaveras de colores…

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