(Francisco Javier Zambrana Durán – Alhaurín de la Torre)

Juan Camacho es corredor minimalista, pero, ante todo, es un hombre de retos. Desde que comenzó a gastar zapatillas en el asfalto de su localidad, ha evolucionado en su estilo hasta llegar al punto de no utilizar zapatos comunes. Su historia, sus curiosidades con esta práctica de carrera continua y su ideal de transición inspiran a cientos de corredores.

Sin embargo, que recuerda con mejores ojos es el momento en el que finalizó el reto contra el Apego Infantil este 2018, un recorrido que lo llevó a cruzar España de norte a sur junto a dos de sus compañeros más fieles en el ultrafondo. La experiencia, como la de muchos de los aficionados que deciden tomar parte en esta corriente, comprende una de las historias más interesantes del Running malagueño.

Pregunta: ¿Cuánto tiempo duró tu período de adaptación al minimalismo?

Respuesta: Empecé en diciembre de 2013, corriendo con Fivefingers. Venía recuperándome de un accidente de bici y una condromalacia rotuliana, mi primera lesión seria como corredor, así que al no tener ningún objetivo salvo correr sin molestias, estuve entrenando como si empezase a correr de nuevo, sin prisa.Hacía pocos kilómetros, a ritmos muy suaves y centrándome en la técnica, incrementando poco a poco el kilometraje y los ritmos.

En abril de 2014 debuté en media maratón como minimalista, casi igualando mi mejor marca en la distancia en ese momento, y en diciembre de ese mismo año comencé a alternar sandalias con Fivefingers, hasta que a finales de mayo de 2015 decidí comenzar a utilizarlas de forma habitual.

Poco a poco fueron reemplazando otros tipos de calzado, como las zapatillas minimalistas de Skechers o Merrell, y hasta a las propias Fivefingers. Ya a partir de 2016 el 90% del kilometraje anual que realizo es con sandalias.

Juan corre por nieve en este 2018. – Fuente: Juan Camacho.
P: ¿Cómo fue dicha transición? ¿El volumen de kilómetros lo mantuviste o decidiste bajarlo? ¿Corriste por montaña y asfalto o únicamente una de las dos?

R: Considero que, aunque varios meses pueda parecer mucho tiempo, fue demasiado rápida. Las buenas sensaciones me fueron espoleando y me fijé la Media de Málaga como objetivo pese a que llegaba de una lesión seria, pero por suerte no forcé la máquina y fue todo bien.

El volumen podía rondar en las primeras semanas los 20-30 kilómetros y poco a poco fue subiendo. Durante todo el 2015 corriendo casi siempre por asfalto al usar calzado minimalista, aunque no tardé en aventurarme en pruebas de la Liga Rondeña de Ultrafondo con las sandalias, y, poco a poco, comencé a frecuentar también el monte.

P: ¿Siempre que corres lo haces de modo minimalista o usas otro calzado en carreras de mayor distancia?

R: Me siento cómodo con calzado minimalista, así que, siempre que puedo, lo empleo para todo. Hay veces que por alguna herida o rozadura debo emplear calzado cerrado unos días, y se me hace raro. Debería alternarlo con mayor frecuencia para estar siempre preparado para correr con él si fuese necesario, ya que a día de hoy estoy muy torpe al correr con calzado cerrado, sobre todo si es amortiguado y por montaña.

Al final lo que uno intenta es correr cómodo y cada uno tiene un calzado predilecto, que en mi caso son las sandalias.

P: Finalmente, dejando de lado el minimalismo, ¿podrías describir cómo fue la experiencia en la que recorriste España de norte a sur por el Apego Infantil?

R: Ha sido la experiencia deportiva más dura en muchísimos aspectos, llegando a superar con creces los umbrales de dolor, fatiga, privación de sueño, calor extremo y muchos otros indicadores que ya de por sí tenía elevados debido a los años de experiencia como corredor y ultrafondista. Pero a la par ha sido la experiencia más gratificante.

Paco, Tenllado y un servidor hemos cruzado la península ibérica en agosto, con temperaturas que en algunas zonas no bajaban de los 28 grados de noche y de día de los 40, en autosuficiencia hasta llegar a Monesterio, en Extremadura. Esto nos ha permitido conocer a gente maravillosa y paisajes increíbles que, de otra forma, no hubiésemos vivido.

Ha sido un placer poner cuerpo, mente y alma al servicio de una causa que de verdad lo necesitaba y lo volvería a hacer de nuevo sin pensarlo, ya que al final lo que se quedan son las experiencias. Los tres, con la de carreras y retos que llevamos encima, coincidimos en que aventuras como estas son las que más se disfrutan.


Entrevista realizada por: Francisco Javier Zambrana Durán (@neyfranzambrana/Francisco Zambrana).

Fotografías de Juan Andrés Camacho. – Todos los derechos reservados.

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