José Díaz (afiliado de UPyD). Muchos somos los españoles que queremos decidir sobre el futuro de Cataluña. Muchos los que opinamos,  que en un hipotético referéndum queremos poder  decidir tanto como los residentes en Cataluña con tan poco pedigrí  catalán como los descendientes de andaluces, extremeños, madrileños, magrebíes, quienes por residir en Cataluña tendrían derecho a votar. Así pues, solo me queda lamentar que las políticas de los partidos, que alternan en el poder, hayan sido tan malévolas, pues ellos han sido los que han dado alas a los nacionalistas. Les dieron alas cuando permitieron que eliminaran de las aulas a los docentes que no dominaban el catalán. También cuando permitieron, que en algunos colegios marcaran con una pegatina roja a los peques que hablaban en español. Por cierto, lo mismo hicieron con los judíos en la York inglesa de finales del siglo XIII, donde por primera vez tuvieron que llevar una estrella de David sobre los hombros. Les dieron alas cuando permitieron que hicieran caso omiso a la Constitución, donde está consagrado el derecho de los hispanos parlantes a la enseñanza en su lengua materna. Les dieron alas cuando permitieron el empleo de intérpretes en el Senado. Les dieron alas cuando retransmiten a los personajes, de dudosa relevancia,  hablando en catalán etc. etc.
No somos anti catalanes, somos respetuosos con sus derechos, incluso de los separatistas. Creemos que en el trasfondo de todo esto, como ha sido así a lo largo de la historia, está la creencia de algunos desesperados de que sin España vivirán mejor, serán más ricos y serán más felices. Sabemos que no va a ser así y muchos catalanes son de la misma opinión. Sin embargo, los nacionalistas separatistas seguirán con su música. Esos mismos  nacionalistas que participaron en la conquista de Gibraltar, recuerden el Catalán Bay en Gibraltar, esos nacionalistas que, a la postre en defensa de sus intereses comerciales, nos llevaron a la Guerra con los Estados Unidos por no permitirles el libre comercio con las colonias españolas en América.
Estamos hartos de constatar en le prensa las situaciones de violencia doméstica entre cónyuges en proceso de divorcio. No es difícil imaginar lo que podría pasar cuando el divorcio es entre partes de un mismo país. Lo lamentable es que la situación actual, con la elevada intención de voto nacionalista, no sea el resultado de una política errónea, sino cómplice, de uno o ambos partidos mayoritarios en el gobierno de España.

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