Dominar todos los conceptos técnicos es obligatorio para llevar una buena contabilidad de tu empresa.

Cada sector tiene una jerga concreta bastante desconocida para todos aquellos que están fuera del entorno. De este modo, todos aquellos vocablos que se alejan de nuestro día a día nos suenan a chino cuando los escuchamos en alguna conversación o leemos alguna noticia en el periódico. No obstante, resulta que algunas temáticas son transversales a nuestra vida diaria, así que en ocasiones es importante dominar algunos conceptos que tienen impacto en nuestro devenir.

El mundo de la contabilidad es uno de esos ejemplos. Aunque se asocia normalmente solo con el mundo empresarial y de los negocios, se trata de una área presente en nuestra rutina. Por ejemplo, los gastos e inversiones de nuestro hogar es un claro ejemplo de contabilidad personal y/o familiar. Esto hace que conocer algunos conceptos asociados a la empresa sea una realidad que puede ayudarnos también en nuestros casos particulares, por lo que comprender su funcionamiento a gran escala también contribuirá positivamente en nuestra vida. Uno de los elementos de control que más se maneja en el mundo de la contabilidad son los asientos contables, y si tienes una empresa necesitarás dominar este concepto a la perfección.

Ante todo, el asiento contable es la anotación en el libro diario con la que se registra cada hecho económico relativo a la empresa y que afecta a su situación patrimonial. Contabilizar, por lo tanto, es hacer apuntes contables para reflejar las distintas operaciones que realiza la empresa y que se lleva a cabo mediante la realización de este elemento. Hay que tener en cuenta que los hechos económicos susceptibles de ser contabilizados son exclusivamente aquellos que afectan directamente a la situación patrimonial de la empresa.

Los tipos de asientos contables se pueden establecer atendiendo tanto a su forma como a su fondo. En relación a su forma, hablaremos de asientos contables simples y compuestos en función del número de cuentas contables que intervengan. En cuanto al fondo, la catalogación se ramifica de manera más acentuada, abriendo el establecimiento de varios tipos de asientos:

– El asiento de apertura es aquel con el que se inicia la contabilidad del ejercicio cuando la empresa ya venía desarrollando su actividad en el año anterior. En él aparecen todas las cuentas contables con el que se cerraron al finalizar el ejercicio previo.

– Los asientos contables operativos son los que se utilizan para contabilizar las operaciones que realiza la empresa en el desarrollo de su actividad.

– Los asientos contables de ajuste son los que se realizan a final de año y que son propios de las operaciones de cierre del ejercicio. No reflejan acontecimientos económicos que hayan tenido lugar en un momento dado pero sí que son necesarios para realizar determinados ajustes como por ejemplo la amortización del inmovilizado, la variación de existencias o la reclasificación de deudas.

– El asiento de regularización es por el que se saldan las cuentas del gasto y el ingreso, y con él se obtiene el resultado de la actividad, es decir, el beneficio o la pérdida.

– El asiento de cierre es el último apunte que se realiza en el ejercicio y con él se cancelan todas las cuentas contables excepto las de los grupos 6 y 7 (gasto e ingreso respectivamente), que ya se han cancelado previamente con el asiento de regularización.

Encuentra un buen plan de contabilidad para realizar tus cuentas

Lo más importante para realizar los asientos contables correctamente y estar completamente al día de la situación económica de tu empresa es usar un plan de contabilidad que esté a la altura de las circunstancias. La contabilidad en las sociedades españolas está regulada por el Plan General Contable. Se trata de un manual de referencia para todos los profesionales de la contabilidad y las finanzas, así que su utilización va a ser imprescindible en lo que a administración, gestión y dirección de empresas se refiere.

El plan general de contabilidad de cualquier empresa está formado por 3 partes, todas ellas de obligado cumplimiento, y por otras 2 complementarias y opcionales. Las obligatorias son el Marco Conceptual, las Normas de Registro y la Valoración y las Cuentas Anuales. En el caso de las opcionales, encontramos el Cuadro de Cuentas y las Definiciones y Relaciones Contables. Hoy en día, el auge de Internet y del escenario digital ha hecho que existan un montón de softwares especializados en contabilidad y finanzas cuyo objetivo es realizar todas las tareas del un plan de contabilidad para velar por el buen funcionamiento empresarial, además de apostar por la comodidad y el ahorro temporal. Tales programas son de gran ayuda a la hora de tener un buen equilibrio y un control óptimo sobre todo lo que ocurre en el plano económico de cualquier empresa.

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