(Jacinto Martínez) Estamos nuevamente en época de rebajas políticas, en ese mercado de ofertas en que se han convertido las campañas electorales, dentro del mercadeo habitual y cotidiano de los diferentes partidos. ¿Quién de más?, gritan unos y otros utilizando todas las argucias que se les ocurren.

Pero, quizás lo que importa no es quien nos promete dar más, porque al final lo que nos ofrecen son sólo promesas que muy probablemente se transformen en humo cuando se acaben las elecciones; quizás lo que realmente importa es a cambio de qué. ¿Cuanto nos va a costar a los españoles?. ¿Cuanto se nos va a pedir o a obligar sacrificar a cambio?. Porque prometer no cuesta dinero ni esfuerzo, sobre todo si no se tiene la intención de cumplir; total después tienen cuatro años para marear la perdiz y entrar nuevamente en otra etapa de ofertas.

Sacrificar las posibilidades de empleo o la estabilidad en el trabajo, la seguridad ciudadana, la unidad de España, nuestro poder adquisitivo, el futuro de nuestros hijos, las pensiones de nuestros mayores, etc. Son los diferentes precios que se nos pueden pedir pagar si hacemos una mala compra en esta nueva oferta electoral, en la que, a diferencia de los mercadillos árabes, no se acepta el regateo. El que lo compra se lo queda al precio estipulado por cada partido o coalición posterior.

No se trata de quien da más, o mejor dicho de quien ofrece o promete más, sino, por un lado, de quien pide menos a cambio, de quien creemos que va a cumplir sus promesas, de la calidad del producto, y por otro, de quién está dispuesto a ganarse menos e incluso a bajar los precios -en este caso los impuestos-, aún a costa de perder privilegios y cuota de mercado.

Difícil compra en un momento tan crucial como el que vivimos, en el que la certidumbre es muy escasa, la honradez y la honorabilidad están minusvaloradas, en muchos casos nos ofrecen productos de imitación o directamente falsificados o con taras, a precios de saldo, pero sin servicio posventa que nos la garantice.

En este mercadillo de charlatanes que se agita con inusitada vitalidad en mítines, medios de comunicación y redes sociales, todos dicen dar más y mejor que el otro, y nos ofrecen supuestos regalos que tarde o temprano vamos a pagar después. Bueno, bonito, aunque nunca barato; sobre todo porque siempre nos toca pagar a los mismos, a ellos prácticamente les sale a coste cero.

¿Quién da más?. Si hay que prometer, se promete, si hay que mentir, se miente, si hay que decir una cosa y la contraria, se dice. ¿Que quiere oír?, yo se lo digo. No se fatigue, yo le voy a decir lo que hacer, lo que comprar, lo que comer, lo que tienen que estudiar sus hijos, lo que pensar,…., pero se puede saber ¿quién da más?.

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