(Jmm Caminero) Patrick White fue premio Nóbel de Literatura en 1973. Pero sea usted sincero, usted conocía su nombre, conocía algo de su producción cultural literaria, conocía usted algo de su pensamiento. La pregunta es evidente y clara y consecuente, ¿si ni siquiera de los Premios Nóbel de Literatura, de muchos, no solo de éste, conocemos su nombre, pues que será del resto dentro de cincuenta o cien años, o al menos de la inmensa mayoría? ¿Y sinceramente, si el Nobel es una garantía de ser un gran escritor, y si no los leemos, qué es lo que leemos, qué imagen del mundo nos hacemos…?

Patrick Victor Martindale White, 1912, Londres, + Sidney, 1990. Nació en Londres mientras que sus padres, australianos pasaban un tiempo en Europa. Intentaremos colorear unas notas de diversos tonos para de alguna manera recordar algo de su obra y de su persona y del personaje.

– Se suele indicar de este autor, que hizo visible la literatura australiana en el mundo, como ahora se conceptualiza. Se indica que hizo una literatura épica, con tintes claros y evidentes psicológicos.

De joven padeció asma, y en su época, no se podía curar, por lo cual, tuvo una asistencia escolar errática en su país. Lo enviaron sus padres a una escuela agrícola en Inglaterra, de la que parece ser tuvo siempre muy mal recuerdo.

Después en el King´s College descubrió la literatura europea, escandinava, alemana, francesa.

– Por los destinos de la vida, White que no quiso ser granjero, volvió a Australia, y cerca de Sidney, se dedicó a cultivar y criar animales, mientras pasó ese periodo, por el cual, los escritores publican, pero todavía no pueden vivir bien de su trabajo.

A mi modo de ver, no sé si totalmente cierto y verdadero, en la escuela granja de Inglaterra, lejos de su familia y sus hermanos, me temo, se entreve, que sufrió una grave crisis interior, y que quizás, esa experiencia estuvo rezumando durante toda su existencia. También en unas declaraciones, recuerda el autor, el paisaje australiano de la granja familiar, como un ambiente lúgubre.

Quizás, alejado de Australia, de la granja familiar, incrustado en Inglaterra, con un clima frío y somnoliento y solo y en soledad, debió de sufrir mucho en ese periodo antes de ir al College. Quizás toda su literatura, camuflada y de forma clara, responde diríamos a esa experiencia entre esas dos lugares, la granja familiar y la granja escuela inglesa.

– Como narrado White, era muy meticuloso y muy detallista, se fijaba en los mínimos detalles, por lo cual, su narrativa, tiene un sello especial. O dicho de otro modo, nos hace consciente de cosas-realidades-aspectos-características de una realidad o entidad, que quizás, nosotros no sabemos o no conocemos o no nos fijaríamos, como la piel de ornitorrinco.

Siempre se ha indicado que tenía un especial interés, por los temas, que hoy diríamos metafísicos, es decir, la vida, la muerte, el significado del arte, el significado de la existencia-vida humana, la cuestión de la soledad humana, la búsqueda del significado en general, la cuestión de la identidad, es decir, de los contenidos profundos-esenciales del y al ser humano.

Quizás, White, como tantos seres humanos, aunque unos los escriben, y otros no, están perdidos en el mundo, se encuentran a si mismos y no se encuentran. Tampoco podemos obviar-olvidar, la enorme crisis que produjo a toda esta generación de personas, inglesas y no inglesas, el haber padecido la guerra mundial, y la bomba atómica, y la guerra fría, y la espada de Damocles de lo nuclear sobre la humanidad. La era de la sospecha y de la angustia, expresada y materializada en literatura y filosofía y el arte, y el nacimiento de movimientos, como el existencialismo, la literatura del absurdo, que de alguna manera, intentaban racionalizar el mundo. .

A veces, intentó describir la inmensidad de Australia, con su diversidad de paiajes, lo que diríamos el vacío-silencio de un territorio tan extenso, tan poco poblado, y que de alguna manera, sumerge al ser humano en las graves-grandes preguntas que durante milenios hemos arrastrado-arrostrado, cada ser humano, cada sociedad, la humanidad y la Humanidad.

Para concluir, volvamos a la pregunta inicial: ¿si ni siquiera de los Premios Nóbel de Literatura, de muchos, no solo de éste, conocemos su nombre, pues que será del resto dentro de cincuenta o cien años, o al menos de la inmensa mayoría? ¿Y qué será de los que, como el que escribe estas líneas, ni siquiera ha publicado nada en ninguna editorial comercial? ¡Pues el silencio, y lo producido, pues se irá perdiendo, tema que no gusta a nadie que se recuerde, se ignora, que sucede con todo lo que se escribe, y se publica, pero se olvida, o no se publica, y no existe!

Parece ser que el dinero del Premio Nobel, lo utilizó para crear una Fundación para recuperar a escritores australianos olvidados. Pero debemos admitir, que ese gran gesto, no le ha servido a él, para ser recordado demasiado en Europa, ni en Celtiberia.

http://soliloquios.blogia.com              © jmm caminero (17 julio-13 octubre 2017 cr).

Fin artículo 967º: “Solitarios: Patrick White, el Nóbel olvidado”.

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