“Pocas personas son conscientes de los beneficios que tiene el té para la salud y los tipos existentes del mismo”.

Las razones que motivan a comprar te son meramente culturales. En la mayoría de los países asiáticos se tiene muy arraigada la costumbre de consumir té en el desayuno, bajo situaciones de estrés, en presencia de alguna patología, como merienda e incluso en ocasiones especiales. También en Inglaterra, país en el que se considera como la bebida nacional. Sin embargo, en Occidente aunque su consumo también es bastante elevado, está más orientado a dietas especiales y como complemento para procesos de meditación y relajación.

 

¿Qué es realmente el té?

El té es una infusión que se obtiene al hervir en una cantidad de agua las hojas molidas de la planta denominada Camellia sinensis. Entre sus componentes más resaltantes se encuentran  los antioxidantes, catequinos, flavanoles, flavonoides, y polifenoles, los cuales le confieren características muy saludables, he ahí la razón de su difusión en todo el mundo.

 

¿Qué variedades del té se pueden encontrar?

Una gran cantidad de personas en todo el mundo prefiere comprar te verde. Sin embargo, existe una amplia variedad de alternativas en lo que respecta al consumo de té. Entre ellas, las siguientes:

         Té verde: Es la variante más común de la Camellia sinensis. Sus hoja son recogidas frescas, y su procesamiento no implica oxidación alguna. Sus principales productores mundiales son China, Japón y Vietnam.

         Té blanco: Es el menos oxidado, y se obtiene de las hojas jóvenes y yemas de las camellias, específicamente las provenientes de China. Su procesamiento consiste en dejar marchitar un poco las hojas, exponerlas al sol y su molienda, sin permitir que se oxiden demasiado.

         Té negro: Es un tipo de té que ha pasado por una serie de procesos oxidativos, por tanto su sabor y aroma son muchos más intensos que el del té verde. Además, su contenido de cafeína es mucho más elevado. Se caracteriza porque su sabor se mantiene durante varios años, lo cual lo convierte en un producto duradero y excelente para el comercio.

         Té rojo: En Oriente conocido como Pu-erh, este es un tipo de té cuyo proceso de fermentación puede abarcar hasta 60 años en bambú, y es por ello que sus ojos exhiben el atractivo color cobrizo que las distingue. Se comercia en forma de bolas o ladrillos, que se desmoronan antes de su preparación.

         Té amarillo: Su procesamiento implica un tiempo de secado menor, en el cual se dejan reposar las hojas húmedas hasta que adquieran un color amarillento. Es semifermentado o fermentado, y su sabor es muy similar al del té verde y el té blanco.

 

Beneficios para la salud

Consumir té diariamente es una costumbre bastante económica y sobre todo, beneficiosa para mantener la buena salud del organismo. Entre sus principales beneficios se pueden mencionar los siguientes:

         El té contiene en su composición la L-teanina, una molécula con propiedades psicoactivas estimulantes, que favorecen los estados de calma en el ser humano.

         Consumido sin aditivos como azúcar o leche, el té es un complemento sin calorías, ideal para mantener la figura de manera sana.

         Contiene antioxidantes que retardan el envejecimiento, y favorecen la regeneración de las células.

         La presencia de los antioxidantes previene el desarrollo de diabetes tipo 2, así como enfermedades graves como el cáncer.

         Ayuda a disminuir la presión arterial.

         Previene problemas cardiovasculares, ya que evita la coagulación de la sangre que obstruye las arterias.

         El té es un excelente digestivo, por lo que se recomienda su consumo después de las comidas.

         Estimula las capacidades cognitivas, favoreciendo la memoria a corto plazo y la concentración.

Print Friendly, PDF & Email