Cada vez más empresas acuden a los profesionales de coaching para mejorar el rendimiento de los miembros de su organización, y los clubes deportivos hacen uso de este tipo de entrenamientos para obtener una ventaja cualitativa.

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Coaching es un término que ha irrumpido en nuestras vidas en los últimos años y que se ha popularizado enormemente. Oímos hablar de coaching en empresas, de coachs para mejorar nuestro día a día, para implementar aspectos concretos o para mejorar el rendimiento de los deportistas.

Pero, ¿qué es exactamente el coaching? Podríamos decir que se trata de un entrenamiento preparado para una o varias personas, impartido por el coach, quien a través de conversaciones, entre otras herramientas, pretende movilizar a esa persona, o conjunto de personas, hacia una serie de metas u objetivos, y que esa movilización se realice con éxito. En otras palabras: nosotros le exponemos al coach a dónde queremos llegar, y él nos ayudará a entrenar aspectos de nuestra personalidad y carácter para ayudarnos a llegar hasta allí.

En palabras de ASESCO, la Asociación Española de Coaching, “el coaching funciona porque es la unión de reflexión y acción para obtener mejores resultados”, y continúa afirmando que el coach trabaja aportando estímulo, ilusión, confianza, aprendizaje y satisfacción, al tiempo que adapta la actuación a cada caso concreto generando una relación de confianza.

La actitud, la concentración, la motivación, el liderazgo, la resistencia a la presión o a la frustración, entre otros, son aspectos que pueden trabajarse de la mano de un coach; lo cual hace que sea un elemento interesante en muchos ámbitos, como por ejemplo en el terreno empresarial.

Cada coach pone el foco en algunos aspectos concretos (siempre dependiendo, evidentemente, del caso que le ocupa); por ejemplo, María Fernández, a la que entrevistamos el pasado 2018 y que ha desempeñado su actividad en gran medida en el mundo de las empresas, afirmaba que su trabajo se centra, en muchas ocasiones, en las habilidades sociales de las personas que la contratan, pero también incide en la importancia de la reflexión sobre qué es lo que queremos, y para ello propone una pregunta que debemos hacernos: “¿Llevo la vida que deseo tener?”

Pero si atendemos a las palabras entrenamiento y rendimiento, probablemente nos venga a la cabeza un área donde este tipo de trabajo puede ser capital: el deporte de competición. Un ejemplo del que se ha hablado frecuentemente es la preparación a nivel mental. Este tipo de preparación es llevada a cabo por todos los coachs de todos los deportes, desde los deportes mentales como es el ajedrez o el póker hasta los deportes físicos. Por ello, Carolina Marín tuvo un duro entrenamiento mental antes de su participación en las Olimpiadas de Río de Janeiro 2016, en las que ganó el oro (que hay que sumar a sus tres campeonatos mundiales).

El fútbol, nuestro deporte rey, no puede ser menos. La presión a la que están sometidos los jugadores, especialmente ante equipos europeos que tienen una gran oportunidad de triunfar en competiciones europeas, se hace especialmente dura, sobre todo si tenemos en cuenta que hablamos de jóvenes a los que les toca madurar muy deprisa y de los que esperamos una capacidad, no solo futbolística, sino también de comunicación, liderazgo y equilibrio emocional que va más allá de lo habitual en personas de su edad. Todo este fenómeno requiere una preparación y un apoyo indispensables, y el coach puede marcar la diferencia en este sentido.

Own work, Photo by Elemaki, License: CC BY-SA 2.5

Al hilo de este aspecto, clubes como el Valencia CF, a través de su Fundación, están incorporando formación específica en Coaching Deportivo, especialmente para entrenadores. Otro ejemplo lo encontramos en la Escuela Universitaria Real Madrid Universidad Europea, que imparte el Máster en Psicología y Coaching Deportivo, con una duración de 9 meses y un profesorado que incluye a catedráticos, psicólogos y coaches especialistas, todos ellos, en la materia. Por otra parte, el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid está realizando ya su décima edición del curso de Experto en Psicología Coaching Deportivo.

Así pues, el coaching no parece ser solo una moda pasajera, ni una posibilidad más como futuro laboral, sino que se está convirtiendo en una materia transversal que muchas organizaciones, sean deportivas o no, quieren aprovechar para mejorar el rendimiento y el bienestar de sus miembros. No es descabellado pensar que se trata de una apuesta en la que los beneficios superan en gran medida a los costes.

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