El reconocido poeta, escritor y flamencólogo, fallecido ayer a los 91 años, deja una “huella imborrable” en la cultura alhaurina, con decenas de libros publicados y premios recibidos. Fue autor de la letra del himno oficial de Alhaurín de la Torre
El Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, a través de un Decreto de Alcaldía, ha decretado un día de luto oficial, en memoria del poeta, escritor y flamencólogo Francisco Acosta Roldán, Hijo Adoptivo de la Villa desde 2009 y fallecido en la noche del pasado sábado a los 91 años de edad. Las banderas de los edificios oficiales del Consistorio ondearán a media asta durante la jornada de hoy lunes, como expresión de reconocimiento y respeto a su figura.
El regidor, Joaquín Villanova, ha querido reiterar su “más profundo pesar” por la pérdida de Paco Acosta, Hijo Adoptivo del municipio y una de las figuras más representativas de la vida cultural alhaurina. El regidor, en nombre de la Corporación Municipal y de toda la ciudadanía, traslada sus más sinceras condolencias a sus familiares, amistades y a todas las personas que compartieron con él su trayectoria personal, artística y humana.
Nacido en Málaga en 1935, Paco Acosta se instaló con su familia en Alhaurín de la Torre en 1978, se vinculó profundamente a su vida social y cultural y aquí compuso buena parte de su producción literaria y creativa. Poeta, escritor, letrista y estudioso del flamenco, supo convertir su amor por las tradiciones, la copla y la palabra escrita en una aportación cultural que permanecerá en la memoria colectiva del municipio.
Entre sus contribuciones más significativas destaca la autoría de la letra del himno de Alhaurín de la Torre, una obra que forma parte de la identidad compartida de varias generaciones de alhaurinos y alhaurinas. Su labor literaria, sus publicaciones y su implicación en el mundo del flamenco y del folclore enriquecieron durante décadas la actividad cultural de la localidad y de la provincia de Málaga en general.
En reconocimiento a sus méritos y a su estrecha vinculación con el municipio, Alhaurín de la Torre le concedió en 2009 el título de Hijo Adoptivo de la Villa, de acuerdo al Reglamento Municipal de Honores y Distinciones.
El alcalde ha querido subrayar que Acosta “forma parte de la historia sentimental y cultural de Alhaurín de la Torre. Nos deja un legado que trasciende su obra literaria y que seguirá unido para siempre a la identidad de nuestro pueblo”. Con su pérdida, añade el regidor, desaparece una voz singular de nuestras letras y nuestras tradiciones, ampliamente condecorado en numerosos concursos y premios del ámbito flamenco y poético, pero permanece una obra que seguirá viva en los libros, las coplas y los recuerdos.
A lo largo de su carrera, Acosta Roldán cosechó numerosos reconocimientos en certámenes poéticos y concursos de letras flamencas de ámbito nacional e internacional. Entre sus mayores éxitos figura el triunfo absoluto en el XXII Concurso Internacional de Letras Flamencas Hijos de Almáchar, celebrado en Barakaldo en 2008, donde obtuvo el primer premio y los cuatro galardones especiales a la mejor seguiriya, verdial, malagueña y soleá. También fue distinguido en el Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión, en el certamen Mirando a la Torre de Alhaurín de la Torre y en otros concursos dedicados a preservar y enriquecer el patrimonio del flamenco.
Su legado literario comprende títulos como Mi pueblo, mis coplas y otras cosillas, Entre el poema y la copla, Perfiles Flamencos, Málaga en versos y Poemas al aire, obras que reflejan su doble compromiso con la poesía y las tradiciones populares. A esta producción se suma su participación en el volumen conmemorativo 25 años cantando a la Torre, testimonio de su estrecha vinculación con la vida flamenca de Alhaurín de la Torre.
El Ayuntamiento se une así al dolor de sus seres queridos, de la familia flamenca y folclórica y de cuantos tuvieron la fortuna de conocerlo y compartir su pasión por la cultura. El sepelio tuvo lugar ayer por la tarde en la capilla del Cementerio Municipal Virgen del Carmen.
Descanse en paz.

















