La dermatitis atópica (DA) suele aparecer en los primeros meses de vida. En España, alrededor del 10% de los niños presentan o han presentado algún brote atópico. En algunos países europeos, el porcentaje alcanza el 20% de la población infantil.

La piel atópica se caracteriza por una sequedad extrema, con zonas donde se experimenta mucho picor, que se distinguen a simple vista por la rojez y la inflamación cutánea. La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel asociada a una alteración del sistema inmunológico. Los afectados de DA suelen presentar otros procesos alérgicos, incluyendo alergias alimentarias. Existe una predisposición a la atopía de carácter hereditario, aunque no es una enfermedad que se transmita siempre.

Cuando la dermatitis atópica aparece antes de la pubertad, hay bastantes posibilidades de que remita de manera espontánea. De los bebés y niños atópicos, solo un 10% aproximadamente continuará siéndolo de adulto. Y, a la inversa, aunque menos frecuentes, hay adultos con dermatitis atópica que no presentaron síntomas en la piel durante la infancia.

En cualquier caso, tanto si es una dolencia crónica como si cabe esperar una remisión, resulta imprescindible cuidar la piel atópica de manera continuada con productos específicos, con el fin de espaciar y minimizar los brotes atópicos, que suelen requerir de tratamiento farmacológico. Estas crema, lociones y geles syndet pensados para pieles atópicas sirven también para el cuidado y el alivio de las molestias de las pieles muy secas que no sean estrictamente atópicas.

La dermatitis atópica en bebés requiere de un cuidado especial, dado que la piel a esa edad es mucho más frágil y que un pequeño no comprende que no debe rascarse. Existen diferentes grados de dermatitis atópica (ligera, moderada y severa), y en los más agudos el prurito resulta insoportable incluso para un adulto. Con el rascado de una piel inflamada y frágil llegan las lesiones, las heridas, y las posibles infecciones causadas por gérmenes oportunistas que habitan en la piel de forma natural. Las lesiones de rascado recurrentes y las infecciones constituyen las complicaciones dermatológicas más asociadas a la atopía. Por si fuera poco, la DA merma la calidad de vida de quien la sufre, en especial cuando no se siguen las pautas de cuidado adecuadas y los brotes atópicos casi se encadenan.

El cuidado de la piel atópica en los bebés no difiere del de los adultos. La higiene se llevará a cabo siempre con productos específicos, con baños cortos con agua muy caliente, secando la piel con suaves toques de toalla pero sin frotar y aplicando una loción emoliente tras el baño. Algunas marcas de productos específicos para pieles atópicas, como es el caso de Multilind, incorporan a las lociones y cremas hidratantes principios activos que reducen la probabilidad de infecciones en las lesiones.

La exposición con cuidado al sol y los baños de mar suelen mejorar las molestias de la piel atópica de forma transitoria. Por contra, los cambios de estación, algunas fibras textiles, las situaciones estresantes y la ingesta de determinados alimentos, cuando hay alguna alergia, empeoran el cuadro atópico.

Lo que suelen variar son las zonas principalmente afectadas: cuero cabelludo, mejillas, zona peribucal, tórax, codos, rodillas, pies y tobillos, en el caso de los bebés, las mismas con excepción del tórax y el cuero cabelludo en infantes.

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