Si primero fueron las smart cities, las ciudades que se caracterizan por ser eficientes y sostenibles en el desarrollo urbano, ahora cogen fuerza las smart homes. Se trata de casas inteligentes que integran una domótica que las hace interactivas. Esto repercute directamente en la comodidad que ofrecen estos hogares inteligentes que, gracias a su avanzada tecnología en campos como la informática, la electrónica y la electricidad, aseguran un control total del equipamiento doméstico. Esta supervisión puede realizarse a menudo con un simple clic gracias a un dispositivo móvil como un smartphone o una tablet.

Mayor calidad de vida

La calidad de vida que aporta la automatización de funciones en el hogar está estrechamente ligada a una mayor seguridad, sostenibilidad y comodidad. De hecho, podemos encontrar equipamientos inteligentes en cualquier rincón de la vivienda, desde la cocina hasta el dormitorio. Gracias a la tecnología del hogar es posible por ejemplo detectar la presencia humana para activar los sistemas de iluminación, climatización o difusión sonora. Por otra parte, en una vivienda inteligente es posible también programar la limpieza del hogar o detectar automáticamente emergencias como fugas de agua o incendios. En este sentido, la seguridad es primordial en las casas inteligentes, hecho que anima a las empresas del sector a desarrollar dispositivos cada vez más avanzados, tal y como se desprende de opiniones de Verisure.


Tendencias tecnológicas

Algunos de estos dispositivos avanzados se han convertido en tendencia cuando hablamos de las casas inteligentes del siglo XXI; los enumeramos a continuación:

  • Dispositivos de diseño. Aunque la función principal de estos dispositivos es tecnológica, su diseño se ha ido perfeccionando para conseguir una mayor integración con la decoración del hogar, de modo que su estética resulte más agradable. Es el caso de los últimos termostatos aparecidos en el mercado, funcionales y estéticamente vistosos, como los de la marca Nest.
  • Termostatos programables por zonas. Estos termostatos contribuyen a una mayor sostenibilidad, ya que el ahorro energético que proporcionan es considerable. Así, permiten controlar la calefacción de cada estancia de la vivienda por separado, e incluso modificar la temperatura de las habitaciones que estén ocupadas en un momento concreto.
  • Controladores inalámbricos. Cada vez es más fácil controlar todos los mecanismos automáticos de una vivienda desde un mismo sitio a través de un teléfono inteligente. Desde el volumen de la música hasta la iluminación o la temperatura del agua de la piscina; hoy en día los hogares inteligentes se pueden controlar desde cualquier sitio con una sencilla aplicación móvil.
  • Cierre automático de puertas. ¿Cuántas veces se nos olvida cerrar la puerta principal porque entramos cargados con bolsas del supermercado o se nos cae todo intentando abrirla? Pues bien, esto ya es historia con las puertas de apertura y cierre automático, que se abren o se cierran al detectar la presencia del propietario.
  • Sistemas de seguridad avanzados. Ya es posible vigilar a los niños o a las mascotas sin estar en casa. A través de dispositivos como Furbo, por ejemplo, es posible mirar que está haciendo el perro cuando no hay nadie en casa. Lleva incorporado un micrófono que permite hablar con la mascota y hasta puede lanzar golosinas de parte del dueño.

En definitiva, la domótica no para de avanzar para integrarse en todos los ámbitos de nuestras vidas. Aunque queda mucho por hacer y por mejorar en el ámbito de la tecnología inteligente relativa a los hogares, vivir en una casa inteligente es hoy en día una realidad alcanzable.

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