(Jmm Caminero) Ha fallecido otro de los grandes articulistas de opinión y periodistas. Desde que llegó de su pueblo natal de Cuenca hasta Madrid, pasando en medio por distintas capitales.

Tenemos que ir aceptando que los articulistas de opinión de su generación se van yendo y haciendo el Último Viaje, diríamos que los columnistas de la generación de 1950-60 pues van volando a la eternidad, cómo se suele indicar cuando alguien fallece, “Dios lo tenga en la gloria o al menos en el Purgatorio”, eso le deseo, y, “ya sabe de verdad si existe Dios”. En estos años, no me gusta citar porque siempre te olvidas nombres, han ido falleciendo Umbral, su amigo, Alcántara, Gistau -de una generación más joven y posterior a la suya-, Campmany, y, muchos otros, y, ahora le ha tocado a él.

Cuando fallece un prohombre o promujer de la cultura o de las ciencias o del mundo de la política o de la empresa, se cita lo bueno y se recuerda lo bueno. Incluso si el escribiente no tiene que estar de acuerdo con esa persona en todo. Pero nos fijamos en el esplendor, diríamos, Raúl del Pozo Page (Mariana, Cuenca, 1936, Madrid, 2026), que llegó a Madrid, contaba o contaban, ya no sé si Umbral o él mismo, que el mismo Umbral le dejó un abrigo por el frío que tenía. Porque en Madrid siempre ha existido mucho frío en invierno, mucho calor en verano. El Madrid al que llegó Raúl del Pozo, maestro de escuela, que quiso dar el salto al periodismo, no era  el de ese tiempo, como el de ahora. Diríamos que en la vida de estos autores, amigos y periodistas y escritores: Cela, Umbral, del Pozo, el Madrid ha ido pasando y atravesando la historia, como un bocadillo en distintas etapas y capas e ingredientes…

In memoriam significa en recuerdo de o en memoria de. Es la forma que los humanos tenemos y disponemos para recordar, dar a conocer que una voz se ha apagado, que sobre una persona se ha cernido el Viaje Definitivo, que como dirían los clásicos se ha ido “a dónde están los más”. Raúl del Pozo como todo periodista, como todo articulista era también escritor. El tiempo valorará el lugar de sus narrativas literarias y el lugar de sus artículos y columnas. Le tocó ocupar el lugar de su amigo y articulista maestro, Umbral.

Un puesto y un lugar difícil, la última página. Indicaba que él quería, como todos los articulistas morir con las botas puestas. En tiempos anteriores, los periodistas y articulistas no tenían más remedio, porque no existían pensiones de jubilación o apenas, antes de la incivil guerra civil, no olvidemos nació en la guerra, un día del 24 de diciembre, su madre, tendría la alegría del niño nacido y la pena-angustia de ese acontecimiento que atravesó esta Piel de Toro…

Hay una foto que recuperan para El Mundo, una foto de 1994, que El Mundo.es  publica en fecha del 11 marzo del 2026 dónde existen once personas, once grandes periodistas y, también escribidores de libros… no voy a citar a todos, pero si lo haré, pero sentados desde el lado izquierdo están: Raúl del Pozo, Cela, Umbral, Luis Martín Prieto, Trevijano, de pie desde la izquierda Pedro J. Ramírez, Pablo Sebastián, Ansón, José Luis Balbín, González Ballesteros, Julián Lago

Creo que nuestro país ha dado muy buenos olivos y muy buenas viñas y muy buenos periodistas y muy buenos articulistas. Aquí, tenemos un plantel, casi un equipo de futbol. Pero existen más. No sé, no sé si igual que tenemos, dicen una capacidad para la plástica innata, quizás la tengamos también para el periodismo, especialmente el articulismo de opinión. Creo que quizás, esa costumbre de comentar todo, de hablar de todo, especialmente entre amigos y en los bares y en las calles, es una preparación para después que un tanto por ciento de esos que comentan cosas debajo de las farolas, pues realicen comentarios y crómicos y opiniones que llamamos un género, que es/está a medio camino entre la literatura, el periodismo y la información y el comentario. Ese constructor/r que denominamos columna o artículo de opinión ara la prensa, ahora también en blogs en Internet.

En estos días, cientos de columnas se harán realidad, hablando de Raúl de Pozo, desde todos los puntos de vista, desde la prensa nacional y regional y provincial. Nosotros los de nuestra generación, supongo que soy de una generación posterior a la suya, si por poner una fecha, él era de la de los cincuenta, en mi caso sería de las de los setenta. Pues hemos leído, desde hace tiempo crónicas columnistas de él, y, de todas su generación. Hemos aprendido y aprehendido algo del mundo de su visión. No en todo podemos estar de acuerdo, no en todo hemos estado de acuerdo, pero de todo/s hemos aprendido…

Llamo al periódico que ha estado dando la vara y organizando el metal de las palabras, que si es posible, recoja un directorio de todas las columnas que en su medio ha hecho luz, durante varias décadas. Creo que ese sería el mejor homenaje. Pido a las entidades del periodismo que aúnen fuerzas, y, se pongan de acuerdo, y, creen un  Centro del Periodismo, aunque sea virtual dónde vayan insertando nombres y pequeñas biografías y enlaces a los cientos, cientos y miles y decenas de miles de periodistas que este país ha ido criando en todos los subgéneros del periodismo y de la información en estos tres siglos. Creo que este sería el mejor homenaje y recuerdo, in memoriam hacia Raúl de Pozo. ¡Descanse en Paz, al menos en el Purgatorio durante un tiempo…!

https://muckrack.com/jmm-caminero-1         © jmm caminero (11 marzo 2026 cr).

Fin artículo 5.405º: “In Memoriam de Raúl de Pozo”.