Los colaboradores María Alfaro y Jesús Relinque han remitido a la redacción este poema con el deseo de compartir unas líneas de reflexión y serenidad para comenzar el fin de semana.


«El control del Viento.»

Vientooooo….

Tú que con tu soplo todo te llevas.

Sin previo aviso, ni permiso.

En una dirección incierta

y sin freno.

Te digo:

Ni molino de viento

movido por su aliento.

Ni sumisa cometa

movida por quién la sujeta.

Prefiero ser ave.

Ellas no guardan rencor al viento,

simplemente despliegan sus alas y vuelan.

Aprendieron a lidiar contigo,

dirigiendo su vuelo hacia el lugar donde realmente desean.

Si cierro los ojos y bailo contigo,

y me dejó llevar por tu soplo, sin sentido.

Será porque así lo deseo y permito.

Perder por unos instantes, el control,

y simplemente; dejarme llevar…

Despejar la mente, dejarla libre.

Sin nada que la perturbe.

Esa dulce y bella sensación

de bebé en vientre materno,

aún no nacido.

 

Suspiro …

Eso sí, te recuerdo;

si abro mis ojos y retomo el sentido.

Dirigiré de nuevo mis alas.

Ellas son parte de mí,

nacieron conmigo.

Ellas saben del paso de los años,

del paso del tiempo

y de todo lo aprendido.

Plumas frágiles y delicadas,

o fuertes y firmes como el acero,

dirigen mi recorrido.

Haciendo frente, a todo aquello que en mi vuelo se presente.

Alto vuelo o vuelo bajo,

en línea recta o sin rumbo fijo.

Dándole descanso, si fuera necesario,

o acelerando su intensidad, si así lo determino.

En manos de Dios me hallo.

Él es el único dueño y Señor

de mi destino.

 

Amigo viento:🍃

te dejo con tu molino, con tu cometa,

dirigida por ti y por quién la sujeta.

Yo sigo con mi camino.

Allá donde mis alas me lleven,

allá donde yo, y solo yo, DECIDO.

(Por María del Carmen Alfaro Nieto administrativa y poetisa y Jesús Relinque Mota profesor de instituto Alhaurín de la Torre Málaga)