(Jmm Caminero) Hay, personas, que sin pertenecer a ningún grupo especial, ni tener ninguna característica singular, que siguen la legislación social y jurídica y moral son rechazadas.

No se distinguen de la masa social en nada o en casi nada, no disponen de una característica que sea especial, no buscan ser diferentes a los demás, siguen en la medida de todos o más, las leyes jurídicas y sociales y morales de su sociedad, pero son rechazadas. Hay personas que ya a una altura grande del existir, sin quererlo le vienen a la cabeza, cómo han sido o fueron rechazadas o silenciadas de tal grupo, en tal época y en la otra, por unas supuestas razones o por otras. Pero siempre o casi siempre dejadas en el silencio o en el marco de la historia o de los grupos.

No es que no hayan tenido amistades, que si han podido, en mayor o menor grado. No es que no hayan conocido a personas, que lo habrán hecho a docenas o cientos, no que no hayan conocido grupos, que si han estado. Pero que siempre o casi siempre, de una manera o de otra, han sido silenciadas, marginadas, incluso echadas, no dejados entrar en ellos, de una manera o de otra…

Quizás, es que no hayan conocido muy bien las pautas de normas de relación, quizás, incluso porque hayan tenido una moral más estricta, que eso se nota, aunque no se hable, quizás porque no desean entrar en grupúsculos que vayan unos en contra de otros, quizás porque no les haya gustado hablar mal de nadie, quizás por quién sabe qué y cómo y cuánto y cómo… pero no podemos negar que hay personas, no sé si muchas o si pocas, que siendo igual o semejante a la gran masa de la población han sido rechazados por quién sabe qué y cómo y porqué… Que llegan a una edad y sin desearlo y venir a cuento, les viene al recuerdo y a la memoria, quizás una noche de despertarse antes, cómo fueron echados de un lugar y de otro, de una manera o de otra, de un silencio y de otro, de una realidad y de otra…

No pertenecen esas personas de las que hablamos a ninguno de esos grupos que tradicionalmente son rechazados, no se distinguen del resto, no dejan de seguir las reglas sociales y jurídicas y morales y laborables de la sociedad… pero son rechazadas. Y, llega un momento que esas personas, digamos tratan bien a todos, hablan con todos, siguen las normas de la sociedad y las jurídicas y las morales y las grandes de sus tradiciones religiosas, pero ya se dicen, quizás les convenga estar un poco apartado para no recibir otra vez, más veces, ese látigo del rechazo.

También hay personas, que sin diferenciarse del contexto, ni buscar polémicas, ni dialécticas, ni luchas de ninguna clase, si tienen como un gran valor su libertad interior, su libertad de pensamiento, su libertad de conciencia, su libertad de expresión en determinados ámbitos. Son individuos que valoran enormemente la libertad y el libre albedrío, por tanto, la libertad de buscar la realidad y la realidad-verdad y la realidad-bien. Puede que con el tiempo hayan aprendido a callarse, silenciarse, no dar opiniones que pueden estar en contra del grupo o de ese grupo, pero quizás se note, que ellos o ellas piensen de otro modo… sin buscar distinguirse, se distinguen…

Puede que la mayoría de individuos no acepten a otros, que tengan un grado de libertad interior mayor, aunque siempre intenten camuflarse, aunque no expresen esas ideas, aunque no busquen rechazar a nadie, no busquen distinguirse con nadie, aunque aparentemente, incluso parezcan que son personas sin criterios, sin libertad de pensamiento, sin libertad de concepción, que no destacan nada o en casi nada de la sociedad… Hay personas que quizás por ese tan alto grado de rechazo, sin pertenecer a ningún grupo especial, sino ser uno más entre los más, para no ser rechazado han aprendido a camuflarse de alguna manera, a estar solos y en la soledad y en soledad sonora, incluso sin distinguirse de los demás, especialmente, en la ropa, en la forma de expresarse, en costumbres, en hábitos, etc.

Quizás, existan individuos, que han aprendido al silencio. Que ya están cansados de haber sido rechazados por unos y por otros, quizás, sin saltarse las normas sociales, quizás no tengan esa capacidad de interrelacionar, o la tengan en menos grado, incluso individuos que valoran a otras personas, que no rechazan a otras personas, son rechazadas, individuos que estiman a las personas, a la sociedad, a la enorme riqueza de grupos sociales, al Estado…

Bueno, demos este artículo literario de opinión por terminado. Cuándo uno está en una cierta edad, percibe el mundo desde la atalaya-torre-montaña, o algo semejante. Y, uno, ya conoce, a aquellos que en juventud, rechazaron a otras personas, por tal o cual causa-motivo-razón-excusa, ahora, cuándo son rechazados alguno de sus nietos por la misma causa que el rechazaba-silenciaba-marginaba-ninguneaba. Ahora, ahora ya no le gusta tanto que a él o a su descendiente le paguen con la misma moneda que él/ella utilizaba. Pero ha tenido que pasar una vida, para que ciertos individuos hayan aprendido, una lección y concepto muy simple: “Uno, no tiene porqué estar de acuerdo con todos los comportamientos de las personas, a nivel teórico, pero no por eso tiene que marginar, silenciar, rechazar a medio o a un cuarto del mundo”.

De todas formas, siempre estamos ante el problema del bien y del no-bien moral, de la prudencia-racionalidad moral y, cosas semejantes. Que se tarda toda la vida en medio aprender, si es que se aprende. Paz y bien.

http://twitter.com/jmmcaminero           © jmm caminero (25 agosto 2025 cr).

Fin artículo 5.070º: “Rechazo de personas rechazadas…”.