(Por Susana López Chicón) No te creas que no te puede pasar. Tienes una casa y, por miles de motivos, en un momento de tu vida puede dejar de ser tuya y entonces te ves en la calle.
¿Lo has pensado? Pero en serio, no vale imaginarlo, siéntelo como real y ahora dime qué haces.
En España, miles de familias se ven en esta situación. Pueden ser problemas de todo tipo los que te lleven a tener que alquilar una casa y ahí empieza la inmundicia brutal donde participan Inmobiliarias, propietarios sin escrúpulos, intereses lucrativos y leyes de mier.
Conozco muchos casos. Todos tenemos hijos que están amargados, defraudados, desilusionados y hartos de trabajar con contratos precarios para que luego no puedan acceder a una habitación por no tener nómina fija o por no poder pagar los más de 1000 euros que vale sobrevivir en 30 metros.
Acceder en España a un alquiler se ha convertido en un problema mucho más que serio. Los hay que no admiten mascotas y también los que no admiten pareja, incluso la mayoría no admiten ni hijos, o sea que si los tienes, doble problema tuyo. Haberlo pensado antes, porque hasta en eso va a haber que pedir permiso.
Hay casos alucinantes, increíbles, de familias que por diversas situaciones de la vida se ven en estas circunstancias y, curiosamente, ninguna de esas ayudas que escupen por la boca continuamente Políticos y demás son aptas para quienes lo padecen, o no entran en las condiciones requeridas, o falta un papel o sobra un miembro.
Ni Servicios Sociales ni leches, ajo y agua. Sin embargo si tienes dinero suficiente para abrir un Airbnb todo serán facilidades.
Tengo una amiga en concreto, buena, trabajadora, luchadora y tenaz. Viuda muy joven saco SOLA a sus cuatro hijos y a base de aguja, hilo, noches sin dormir y pinchazos hasta en el alma ha podido darle estudios a los cuatro, bordando entre las costuras de su infancia todo el cariño posible entre pespunte y pespunte.
Hoy las Instituciones tiran de ese hilo que tejió a lo largo de más de veinte años y los quiere dejar en la calle y sin cobijo.
Hoy pide un techo, pero no cumple requisitos. Que fuerte no?. Mas de uno quisiera tener las durezas en sus dedos y en su vida que a ella le fortalecieron como persona y madre.
Hoy incluso los propietarios de viviendas no quieren alquilar a españoles, sino a extranjeros, dando prioridad a toda esta chusma turística que nos esta quitando hasta nuestra identidad propia. Se les ha ido de las manos.
La prioridad debería ser buscar la manera de que nuestra gente no se vea en la calle con sus hijos. Cambien leyes absurdas y enriquecedoras para unos por leyes accesibles y dignas para otros.
Una cosa es tener turistas y otra que sean prioridad en tu propia tierra y que todos tengamos que agacharnos ante sus exigencias en cuanto a idioma, costumbres, superioridad y poderío.
Las mejores propiedades, los mejores lujos no dependen ya de un patrimonio familiar por un trabajo digno y de esfuerzo de años, sino de unas pensiones superiores cobradas en el extranjero e invertidas aquí, donde ya hasta el sol, el jamón y los espetos han pasado a ser exclusividad de sus bolsillos.
No hay restaurante, playa o rincón en la montaña donde los guiris no disfruten de su agosto malagueño mientras el malagueño va quedando arrinconado como un espécimen que trabaja y trabaja para mantener a todos estos «gambones» tostados en nuestro sol de Agosto.
Sus propios comercios, sus bares propios, su propia lengua, sus propias urbanizaciones, obligados todos nosotros a hablar su propio idioma que no es el castellano, el cual hablan mas de 600 millones de personas.
Nos están suplantando, nos están quitando nuestra gracia, nuestro arte, nuestra esencia, nuestros pueblos, y nuestras casas a la que cada español tiene derecho por ley de manera digna y accesible, mientras las arcas del Estado se llenan más para gestionar leyes que los amparen a ellos, a los que deberían venir a invertir y no avasallar, a compartir y no imponer, a disfrutar y no exigir, a ceder y no obligar, a trabajar y respetar.
Amparar al que viene no implica que nos desamparen a nosotros, a los que somos dueños de esta tierra, de esta cultura y de ese sol que también es nuestro hasta que ellos quieran.















