(Por La Novia Roja de la Prensa) “La mujer hasta que quiere y el hombre hasta que puede” Yo pensaba que era una frase feminista muy sibilina y acertada… hasta que escuché el otro día a mi ginecóloga soltar: “Con la menopausia se cierra la fábrica y se abre el parque de diversiones” 🎶💃 Esta sí que es sublime.
Hablemos claro: el clítoris no es un simple botón entre 10 y 15 centímetros de longitud (raíces incluidas), no, es el resultado de la Ingeniería Ambiental/Sostenible más ingeniosa del mundo humano. Y lo mejor llega después, porque con la menopausia no se jubila… se pone más cachas y dice: “¡chicos, ahora sí que me notáis, eh!” 😂.
Os cuento, basando mi relato en la ciencia, que quede claro. El clítoris a simple vista parece un timbre, pero por dentro es más complejo que los planos de la depuradora que no van a conseguir construir en Mestanza (Alhaurín de la Torre, Málaga). ¿Y las terminaciones nerviosas de tan simpático órgano? Más de 10.000. Sí, OCHO MIL. Eso no es sensibilidad, eso es fibra óptica emocional a 10 Gbps. Veréis, mientras el estrógeno baja la persiana, el tejido dice: “tranquila, reina mora, que yo sigo en el GYM”. O sea, que décadas de circulación sanguínea acumulada y el organito ahí, hipertrofiándose como si se estuviera preparando para las Olimpiadas del placer. Tiene tela, que lleves años creyendo que tienes un pisito de 50 metros y en realidad eras la dueña y señora de un chalé con sótano, jardín, piscina, garaje y cero hipotecas.
También hay que aclarar que, aunque el baile en la fiesta se vuelve más lento con el tiempo, la música sigue siendo intensa. Traducción científica de mi menda: Menos rock y más “Despacito” de Luis Fonsi. Quizá tardes un pelín más… pero cuando llegas, llegas con banda sonora y fuegos artificiales. Porque claro, una a cierta edad cree que le van a dar un folleto de instrucciones tipo “Modo ahorro de energía activado”, y resulta que no: ¡es actualización premium del sistema operativo! Versión 5.0 con mejoras y efectos especiales incluidos.
Conclusión: el único órgano humano diseñado exclusivamente para el placer no se retira nunca. Ni ERTE, ni prejubilación, ni “ya no estoy para esos trotes”. El cuerpo, muy sabio él, dice: “mira, ya que la fábrica cerró… súmate a la fiesta”
Así que sí: Bendita menopausia.
Quién me iba a decir a mí que el verdadero secreto de la juventud eterna no estaba en los potingues para la cara… sino en el botón que en realidad es la discoteca interior que nunca apaga la música 🎶💃



















