Decir que en la actualidad la tecnología avanza a pasos agigantados no sorprenderá a nadie. En tan sólo unas pocas décadas, hemos pasado de hablar con nuestros conocidos y familiares utilizando el teléfono fijo de nuestra casa, a hacerlo utilizando nuestro teléfono móvil desde cualquier lugar en el que nos encontremos.

E incluso si queremos, haciendo una videollamada para verlos y sin que eso suponga un gasto increíble para nuestros bolsillos gracias a las tarifas económicas que existen debido al avance tecnológico.

Esta situación de avance tecnológico constante, que a todas luces resulta beneficiosa e inevitable, nos supone también un desafío a resolver que parece estar lejos de tener una solución clara y definida. El desafío de saber dónde guardar toda la información que queremos de manera eficaz.

Y es que seguro que te has visto en la misma situación que muchas otras personas al descubrir que tienes la memoria de tu teléfono móvil llena o que necesitas comprar un disco duro externo de 1TB para poder guardar todas las imágenes, vídeos o videojuegos que quieras tener a mano para usar en otro dispositivo o incluso como copia de seguridad externa porque otros tamaños se quedarían pequeños.

La necesidad de espacio para guardar nuestros datos

El principal problema al que los consumidores nos enfrentamos hoy en día en lo que respecta al tamaño de los archivos que necesitamos guardar es que nunca parece ser suficiente.

Como consumidores queremos que todos los productos sean cada vez mejores, más grandes, más eficientes o con más calidad.

Lógicamente, el disfrutar de contenidos y productos cada vez mejores tiene un precio que pagamos en forma de tamaños de archivo, salvo en el caso de las televisiones o monitores que se limiten a ofrecer calidad sin necesitar espacio físico de almacenamiento de datos.

Pero salvo eso, el resto de los productos y dispositivos que utilizamos diariamente, se ven limitados por la capacidad técnica de espacio físico o virtual al que poder recurrir para guardar nuestras apps, vídeos, imágenes o videojuegos.

La evolución de la capacidad de almacenamiento

Puede que si pensamos en los últimos años, no nos demos cuenta del gran salto en los requisitos que hemos ido teniendo para guardar videojuegos, películas o fotos en nuestros dispositivos u ordenadores personales.

Tomemos como referencia las industrias del cine y los videojuegos, dos sectores donde el avance en el campo tecnológico más se ha hecho evidente.

Al inicio, juegos populares y muy recordados como Prince of Persia ocupaban el espacio disponible en un disquete de 1,44 MB. Algo que hoy en día puede ocupar incluso un documento de texto o una imagen sacada por un Smartphone.

Poco tiempo después el CD llegó a los consumidores de la mano de la industria del cine y la música con la friolera de 650 MB de espacio disponible.

A medida que se mejoró la calidad sonora y visual de los productos que podían ofrecer las industrias, aparecían tecnologías que ofrecían la capacidad necesaria para su consumo comercial. Era la época de los DVDs con  4GB de espacio libre que después fueron aumentando su tamaño hasta los 9,4 GB.

Tras eso, llegaron los Blu-ray con 25 GB para guardar archivos y películas cada vez de más calidad técnica. Y finalmente los discos BDXL capaces de ofrecer hasta 128 GB de espacio.

Algo que aunque en estos momentos, pueda parecer una capacidad más que suficiente, está quedándose pequeña a pasos agigantados. Después de todo, ahora existen juegos capaces de ocupar por sí solos más de 150 GBs como es el caso de Final Fantasy XV cuando en sus orígenes los juegos cabían en unos pocos disquetes de 1,44 MB.

¿Qué alternativas existen para solucionar este desafío tecnológico de capacidad de almacenamiento?

Desde luego, el desafío al que se enfrentan las industrias tanto del cine, la música, los video juegos o la telefonía móvil, no deja más que aumentar.

Cuanto más se mejore las diversas tecnologías, mayor será la necesidad de espacio que se necesitará tener disponible para que se pueda disfrutar del mismo. Por el momento, parece que la inversión en nuevos discos duros y tarjetas de memoria de mayor tamaño es la única solución posible.

A pesar de ello, en el futuro podría existir una alternativa a todo este consumo de espacio físico en forma de tarjetas de memoria y discos duros; la nube.

La mejora de la velocidad en el acceso a internet permite que se abra otra solución al desafío del tamaño de los archivos. La reproducción en la nube tanto de películas como de videojuegos y otros datos podría ser una solución en el largo plazo.

Aunque en estos momentos parezca una realidad muy lejana. Por ahora, tocará aceptar que necesitaremos invertir en discos duros de mayor capacidad.

 

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