Un incendio ha devastado un campamento guaraní levantado junto al borde de una carretera en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul.  © Spensy Pimentel/Survival
Un incendio ha devastado un campamento guaraní levantado junto al borde de una carretera en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul.
© Spensy Pimentel/Survival

Un incendio se ha propagado por un campamento guaraní ubicado junto al borde de una carretera y ha forzado a los indígenas a huir mientras sus refugios ardían y todos sus suministros de alimento y pertenencias quedaban reducidos a cenizas.

Al parecer, el fuego se habría iniciado en la plantación de caña de azúcar y en el molino de São Fernando, que ocupan la tierra ancestral de la comunidad guaraní de Apy Ka’y. Según la fuerza policial de medio ambiente brasileña, las llamas han destruido un área de aproximadamente 1.000 hectáreas, incluido el campamento indígena. De momento se desconocen las causas por las que se originó el fuego.

El devastador incendio se produjo en el estado brasileño de Mato Grosso do Sul el jueves de la semana pasada, pero los detalles sobre el mismo no han empezado a trascender hasta ahora.

En declaraciones a Survival International, un portavoz guaraní que visitó el lugar del suceso dijo: “El incendio duró todo un día. Había humo y cenizas por todas partes. Nuestros parientes tuvieron que escapar de sus hogares. Los niños lloraban (…) Estamos en shock”.

Damiana Cavanha y su comunidad han perdido su refugio y sus pertenencias en el incendio.
Damiana Cavanha y su comunidad han perdido su refugio y sus pertenencias en el incendio.
© Spensy Pimentel/Survival

Por su parte, la líder de la comunidad afectada de Apy Ka’y, Damiana Cavanha, manifestó: “¡Nuestros refugios, ropa, comida, ollas, cubiertos y colchones se han quemado! Lo hemos perdido todo, excepto nuestra esperanza por regresar a nuestra tierra ancestral”.

Los guaraníes de Apy Ka’y disponen de escasos materiales para reconstruir sus refugios. Los niños de la comunidad ya están desnutridos, y estos últimos acontecimientos los harán aún más vulnerables.

Damiana informó que, una vez el fuego se había extinguido, los guardias de seguridad armados, contratados por los terratenientes de São Fernando, amenazaron con matar a los guaraníes. “Un hombre armado me dijo que nos matarían a todos. Pero seguiré luchando por nuestra tekoha [tierra ancestral]”, aseguró Damiana.

Los indígenas se vieron forzados a abandonar su tierra ancestral cuando esta fue ocupada por terratenientes ganaderos hace casi quince años. Durante los diez últimos años, Damiana y otros miembros de su comunidad han estado viviendo intermitentemente junto a una carretera principal, mientras sus tierras son utilizadas para obtener la materia prima de la industria de biocombustibles que vive su auge en Brasil.

Se enfrentan al riesgo constante de sufrir accidentes mortales por los coches y camiones que circulan a gran velocidad a pocos metros de su campamento. El marido de Damiana y tres de sus hijos murieron atropellados en la carretera junto a la que acampa la comunidad.

Los guaraníes disponen de escasos materiales para reconstruir sus refugios y son víctimas de un restringido acceso a alimento y agua potable.
Los guaraníes disponen de escasos materiales para reconstruir sus refugios y son víctimas de un restringido acceso a alimento y agua potable.
© Spensy Pimentel/Survival

Cada vez que han intentado reocupar su tierra, los terratenientes los han expulsado. La comunidad ha sufrido ataques en múltiples ocasiones. En 2009 hombres armados dispararon al campamento y prendieron fuego a los refugios de los guaraníes.

Los líderes guaraníes son un objetivo frecuente de los pistoleros a sueldo y varios han sido asesinados después de presionar para recuperar su territorio ancestral.

Survival lleva tiempo instando al Gobierno brasileño a que cumpla con su compromiso constitucional de demarcar las tierras guaraníes y se las devuelva para su uso exclusivo.

El director de Survival International, Stephen Corry, declaró hoy: “Los primeros pueblos de Brasil son sacrificados de forma habitual en beneficio de la codicia; sus vidas y medios de vida son inmolados en la pugna por lograr un crecimiento económico a cualquier coste humano. Los guaraníes tienen derecho a regresar a su tierra; en cambio, son condenados a una vida que languidece junto al borde de una carretera”.

 

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