En el cuidado de jardines y cultivos es habitual encontrarnos con síntomas que nos alertan de que algo no va bien. Dos de las causas más comunes son la presencia de plagas y las carencias nutricionales, aunque no siempre es fácil diferenciarlas ni saber cuándo actuar.
¿Qué entendemos por plagas?
Las plagas son los daños provocados por el ataque de insectos, otros depredadores o incluso hongos sobre las plantas. Sin embargo, su aparición no debe verse únicamente como un problema a eliminar de inmediato, sino también como un indicador del estado general de la planta y de su entorno.
En muchas ocasiones, al detectar una pequeña presencia de pulgón, cochinilla u otro organismo, se actúa rápidamente aplicando un producto para eliminarlo. Esta intervención temprana puede impedir que la propia planta active sus mecanismos naturales de defensa. Con el tiempo, la planta se “acostumbra” a no defenderse por sí misma y, cuando se produce un descuido, el ataque puede ser mucho más intenso y llegar a comprometer seriamente el cultivo o incluso acabar con la planta.
Por ello, antes de actuar es fundamental aprender a observar. No todas las presencias requieren una intervención inmediata, y en muchos casos la naturaleza encuentra su propio equilibrio si le damos margen.
¿Qué son las carencias nutricionales?
Las carencias nutricionales suelen ser más complejas de identificar, ya que sus síntomas pueden confundirse fácilmente con otros problemas. Un ejemplo común es la clorosis férrica, que se asocia a la falta de hierro. En estos casos, la solución no siempre pasa por aportar más hierro, sino por desbloquear el hierro ya presente en el suelo o mejorar la absorción mediante un abonado natural adecuado.
También puede ocurrir que la planta no sea capaz de producir suficiente clorofila por otros motivos distintos a una carencia concreta. Ante estas situaciones, contar con el asesoramiento de profesionales especializados puede marcar la diferencia y evitar tratamientos innecesarios o incorrectos.
Al igual que con las plagas, solo deberíamos preocuparnos seriamente cuando los síntomas afectan aproximadamente al 15–20 % del árbol o de la planta.
La causa real del problema
En la práctica, entre el 80 y el 90 % de los problemas que presentan las plantas suelen tener su origen en carencias nutricionales. El resto se debe a factores como el estrés ambiental, una mala ubicación de la planta, falta o exceso de riego, condiciones del suelo inadecuadas u otros desequilibrios del entorno.
Observar, comprender y actuar con criterio es clave para mantener plantas sanas y cultivos equilibrados, respetando los procesos naturales y evitando intervenciones innecesarias
Cira Jardineria
Julio Roldan














