(Por Eduardo Madroñal Pedraza) Estas son las frías cifras de las que fluye sangre caliente. En el primer trimestre de este año, las grandes energéticas del Ibex35 nos han arrancado 4.246 millones de euros de beneficio, un 27,2% más que en el mismo periodo de 2025. Los grandes bancos del Ibex 35 (Santander, Caixabank, BBVA, Bankinter, Unicaja y Sabadell) se han apropiado de 10.815 millones de euros de beneficio, un 27,42 % más que en el primer trimestre del año pasado.
De la esfinge a la caja de caudales hay un hilo de oro que atraviesa el corazón de los niños pobres. Desde 1995 el PIB español ha subido un 347%. Somos tres veces más ricos como país. ¿Pero quién se ha llevado ese dinero? El salario real de un trabajador apenas ha subido un 5%, mientras que en esos 25 años los dividendos repartidos en el Ibex-35 se han incrementado un 373%.
Un Ibex35 que ya no es español sino estadounidense
El principal dueño yanqui, que no el único, BlackRock acumula 62.000 millones de euros en inversión bursátil, que, sumados a los 22.300 millones en deuda pública, los 11.500 millones en deuda privada, y los 2.800 millones en empresas no cotizadas, llegan a los 100.000 euros. Es el principal, pero no el único. Los tres primeros que le siguen son Vanguard con 42.478 millones, Capital Group con 22.910 millones y Fidelity (FMR) con 16.911 millones.
La mitad de las participaciones de BlackRock en el Ibex35 se obtienen con la del Santander (ahora USAnder) con 10.277 millones de euros, la de Iberdrola (ahora USAdrola) con 8.419 millones, y la del BBVA (ahora BBUSA) con 7.492 millones. Es decir, BlackRock, como ya repitió Larry Fink, su consejero delegado, en reciente visita a España, sigue apostando estratégicamente por los sectores financiero y energético. Porque a nuestro país lo saquean mucho.
Las petroleras se forran
El oligopolio petrolero no está sufriendo el aumento del precio del crudo. Todo lo contrario. Está ganando mucho más. Cada día en la Unión Europea las petroleras obtienen 81,4 millones de euros extraordinarios, por encima de lo que ya ganaban antes de la guerra.
Este tributo extra que pagamos a las petroleras es en España de 11,5 millones diarios. La gasolina nos cuesta un 19%, el diésel hasta un 30% más. No es porque a ellos, a las grandes petroleras, les cueste más. Es que aprovechan la guerra para imponernos una subida abusiva y multiplicar sus ganancias. En España sólo el 10,7% del petróleo que consumimos viene del Golfo Pérsico. Sin embargo, nos suben los precios como si estuviesen afectadas por la guerra.
La gran banca siempre gana más
El Euribor, el índice que determina las cuotas a pagar en una hipoteca, ha sufrido en marzo la mayor subida desde 2022. Las familias hipotecadas deberán pagar una media de 167 euros más al año. Son casi 1.000 millones de más que los cinco millones de familias hipotecadas deberán pagar a los bancos a cambio de nada.
Revertir esta situación, donde unos se aprovechan de la crisis para ganar más, y nos hacen pagar a la mayoría la factura de la guerra, exige aplicar una auténtica política de redistribución de la riqueza, recortando los beneficios de bancos y oligopolios para elevar el nivel de vida de la población.
El mayor atraco es a las personas jóvenes
La riqueza de los jóvenes ha menguado dramáticamente, se ha reducido un 72% desde 2008. La “Encuesta Financiera de las Familias 2024” nos ofrece un dato que explica mejor que muchos estudios la situación actual de la juventud. En 2008 un cabeza de familia menor de 35 años disponía de una riqueza neta de 81.700 euros. Ahora esta cifra ha empequeñecido hasta los 22.900 euros. ¡Un 72% menos! De cada cuatro euros que tenía, un joven ha perdido tres.
Dos sangrantes realidades. La primera, los bajos salarios. Desde 2008 el salario nominal de un joven, lo que cobra en la nómina, ha subido un 10%. Pero en ese mismo periodo la inflación se ha disparado un 38%. Casi cuatro veces más. El resultado es que, en términos reales, el salario de la juventud se ha recortado drásticamente.
La segunda, la expulsión de los jóvenes de la compra de vivienda y el disparado aumento de los alquileres. En 2008 un 65% de los jóvenes era propietario de una vivienda. Pagaba una hipoteca, pero acumulaba riqueza. Hoy solo el 36,7%, la mitad que hace dos décadas, puede permitirse comprar un piso. La mayoría están condenados a pagar un alquiler que se ha duplicado en los últimos 10 años. Desde 2008 los alquileres han subido ocho veces más que los salarios.
Hay que acabar con el saqueo que sufre la juventud, exigir la subida de los salarios y terminar con el atraco de la vivienda.
Eduardo Madroñal Pedraza


















