(Ads) Un gol del defensa del Borussia Dortmund, Santana, en claro fuera de juego dejó hace 6 años al Málaga a un minuto de jugar su primera semifinal de la Liga de Campeones. Nada queda de aquel equipo liderado por jugadores talentosos como Isco, Joaquín o Baptista. Desde entonces, la caída a los infiernos del Málaga ha sido lenta, pero imparable. El ilusionante proyecto malaguista que permitió que jugadores como Van Nistelrooy, Demichelis o Cazorla vistieran la camiseta blanquiazul tardó poco en descomponerse. El club necesitaba aligerar las nóminas de la plantilla. El espejismo se acabó y los mejores jugadores fueron abandonando el plantel malaguista.

El Málaga, de codearse con los mejores clubes de Europa, pasó a coquetear con el descenso a la Segunda División española, hasta que en la campaña 2017/2018 se consumó la tragedia y el equipo costasoleño bajó a Segunda. El curso pasado el equipo no pudo mantener los resultados de su prometedor arranque y poco a poco se fue enredando en la tabla hasta que no hubo más remedio que cesar a Muñiz. Su sustituto, Víctor Sánchez, metió al equipo en el play-off de ascenso, pero el Málaga cayó frente al Deportivo de la Coruña. Aunque partía, según 888Sport.es y otras casas de apuestas, como favorito al ascenso, no pudo lograr el objetivo.

Una crisis institucional que hace pensar lo peor

Lo malo de la situación actual no es tener que pasar un año más en Segunda, que desde luego tampoco es plato de buen gusto. Lo malo es que parece que el club ha entrado en un periodo de desgobierno del que no se sabe cómo saldrá. El propietario del club, el jeque Abdullah Bin Nasser Al Thani, no da señales de vida y su falta de acción está provocando un bloqueo en la planificación deportiva que amenaza con llevarse a la entidad por delante.

Y es que el club debe aligerar, una vez más, los salarios de una plantilla que no ha cumplido con las expectativas. Pero Al Thani no parece mover un dedo, ni para autorizar salidas ni para permitir unas incorporaciones con las que el equipo pueda aspirar al ascenso; un objetivo necesario por lo que supondría para las arcas del club, asfixiadas en la categoría de plata.

Es el propio entrenador, que mantiene contacto directo con el jeque, quien ha tenido que salir a dar la cara ante los medios. Las declaraciones de Víctor Sánchez no han sido del todo esperanzadoras. Se ha limitado a expresar una juntiña de promesas que no parece que el propietario vaya a cumplir. Según el técnico madrileño, Al Thani le ha comunicado que dispondrá de un equipo lo suficientemente competitivo como para poder luchar por el ascenso, pero la única realidad es que, a día de hoy, no autoriza las salidas necesarias –a nivel económico- de Ontiveros al Villarreal, por 7,5 millones de euros, ni de Jony a la Lazio, una fórmula de cesión por la que el equipo romano se hará cargo íntegramente de la elevada ficha del asturiano.

En lo que se refiere al capítulo de las incorporaciones ya se han escapado dos de los objetivos de la secretaría técnica: Señé y Stoichkov y el Málaga es, junto a Las Palmas, el único equipo de Segunda que aún no ha hecho ningún fichaje.

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