La muestra, inaugurada este pasado fin de semana, se compone de una   serie de cuadros y de esculturas o ‘tótems’, a los que el autor denomina “samurais protectores”. Podrá visitarse hasta el 8 de septiembre

Hasta el próximo 8 de septiembre podrá visitarse en la Finca Municipal El Portón la exposición ‘Entenguerengue’, que reúne una serie de obras del prestigioso artista José Antonio Diazdel. La muestra fue inaugurada este pasado fin de semana, y constituye una de las principales citas culturales de este verano en Alhaurín de la Torre. El alcalde, Joaquín Villanova, y la concejala de Cultura, Isabel Durán, acudieron al acto de inauguración, junto con el propio autor, que deja patente en este nuevo montaje su singular talento, bebe de diferentes fuentes, desde el arte oriental hasta el expresionismo europeo.

Numerosos vecinos pudieron disfrutar en este primer día de una exposición original y diferente. El personal estilo de este creador impregna cada una de las obras. Son en total unas 40 piezas: una veintena de cuadros de técnica mixta sobre tabla y otra veintena de esculturas o ‘tótems’, a los que el artista denomina “samurais protectores”. José Antonio Diazdel, nacido en Málaga en 1954, reside actualmente en Benalmádena, pero tiene una fuerte vinculación con Alhaurín de la Torre, donde ha expuesto en numerosas ocasiones, y es autor además de los carteles anunciadores del Festival del Portón del Jazz desde su creación.

De hecho, las influencias musicales de su obra son innegables. Puntualmente, ha sido responsable además de los carteles del Festival Flamenco Torre del Cante y de la Semana Santa de Alhaurín de la Torre. La muestra ‘Entenguerengue’ puede visitarse de lunes a viernes de 10 a 13’30 y de 17 a 20 horas, y los sábados de 11 a 14 horas. Durante julio y agosto, el horario será  de lunes a viernes de 10 a 13’30 y de 18 a 21 horas, y los sábados de 18 a 21 horas.

SOBRE LA OBRA DE JOSÉ ANTONIO DIAZDEL

Su obra es muy conocida y apreciada: ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas en Madrid, Valencia, Barcelona, París, Chicago, Aspen y Tokio. También como no podía ser de otra forma, en Alhaurín de la Torre hemos contado con diversas muestras suyas.

Su pintura presenta un lenguaje directo y sencillo; pero esa sencillez es sólo aparente, ya que tras ella se esconden influencias de buena parte del pasado pictórico: el arte oriental, el románico, el renacimiento italiano, las escuelas española y flamenca, los franceses de entre siglos, el expresionismo europeo o el minimalismo americano. Sin embargo, su estilo es tan personal y único que no lo encuadraremos en ninguna de de ellas. Su trabajo es el resultado de una fusión  entre la perspectiva oriental y occidental, una concepción panteísta de la realidad que nos rodea y lo no tangible, un atrevido juego de colores y una tensión entre la figura y el escenario.

Cierto componente abstracto lleva al espectador a deducir a partir de aquello que se percibe de formas no convencionales. La ausencia de perspectiva y uso del primer plano, involucra en la escena tanto al público como al artista. Los campos de color y la sensación en ciertas obras de un proceso inacabado, nos ayuda a entrar en la historia que cada una cuenta y completarla libremente, entrar en un universo onírico que podemos hacer en buen grado propio, según nuestra sensibilidad.

Diazdel ejerce su libertad de expresión y nos ofrece su visión comprometida y crítica de la sociedad con un toque no exento en ocasiones de refinada ironía.

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