(Susana López Chicón) Carecen de súper poderes, pero no de súper valores ya que la capacidad y el valor que desarrollan por su supervivencia les hace acometer situaciones extremadamente difíciles y duras de afrontar. Son y serán increíbles porque la vida les ha puesto en esa tesitura y ellos han sabido, o más bien, han tenido que coger el toro por los cuernos para poder subsistir o simplemente vivir ya que la muerte les acecha  con más premura que al resto.

Sus nombres de diferentes nacionalidades y difíciles algunos de pronunciar según su procedencia y situación, se ven enfrentados unos a su propio organismo que les consume las fuerzas por la falta de salud, otros con salud, sin fuerzas por la falta de alimentos y el resto luchando contra un mar que los devora o a una guerra que los destroza o mutila.

Una enfermedad traicionera y sigilosa o una  situación insostenible y cruel en su país de origen o tal vez una guerra sin sentido, como todas las guerras,  que masacra sin piedad a su debilitada población y que los convierte en increíbles que luchan sin armas, salvo la de su propia voluntad, a veces de una grandeza sublime,  contra su propia suerte o su propio destino.

 

Acompaña a su increíble voluntad siempre el Miedo, que a unos achica y a otros engrandece, miedo al dolor, a la pobreza, al hambre, a un fusil despiadado, a un bombardeo inesperado, miedo sobre todo a la Muerte, miedo a Morir sin hacer algo, aunque en esa lucha se expongan de otra forma a esa misma muerte.

Todos y cada uno de ellos, luchan a diario por sus vidas, con más agallas que nadie y más valentía que todos. Una fuerza poderosa que a veces incluso no tienen los que están rodeados de poder, estos ladrones de sombras, millonarios por hecho y no derecho, jefes de estado corruptos, mandatarios inhumanos, que invencibles por dinero y amparados en riqueza juegan con las vidas de otros.

 

Da igual si el detonante ha sido una enfermedad o la situación extrema de un país quienes les han obligado a ser invencibles, en resumidas cuentas ha sido su destino, su mala suerte, su falta de salud o la casualidad de nacer en un lugar concreto y en una mala época, NADA más. La mayoría de las veces su lucha tenaz, llena de obstáculos y no exenta de peligros, puede acabar con ellos, pero al menos en la batalla han presentado sus armas a la muerte y esta los ha encontrado de pie o de rodillas, pero no impasibles.

 

Todos estamos expuestos a lo mismo, solo el estar sanos o la situación geográfica en la que nos encontramos nos libra por el momento. Salvo que ellos, que si están totalmente inmersos en una situación devastadora son dignos de su infinito valor y están obligados a poder cambiar el final de su trayectoria. Y por supuesto aquellos que estamos, de momento al otro lado, deberíamos tenderles nuestra mano.

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