FERNANDO Y YO(Margarita Bokusu Mina) ¿Cómo estás? Espero que sigas tan bien como en tu anterior correo, llevándote excelentemente con tus alumnos y compañeros, o mejor si cabe. A ver cuándo puedo decir lo mismo, a falta de que me toque un euromillón o me convierta en escritora de best sellers.

Por mi parte estoy calentando motores para volver a estudiar los temas de las oposiciones para ver si soy capaz de superar la nota, o sacar la plaza, en el 2016, porque con la que tengo a veces pienso que me van a llamar en febrero y otras pierdo las esperanzas. Voy por el puesto 132, la cosa avanza lentamente de momento.

Esto que escribo ya sé que se va a convertir en mi próximo artículo, por amor al arte, en Diario Alhaurín, en Diario Cártama y Comarca y en Revista Guatiní. En Diario Alhaurín hará el número 18, en Cártama y Comarca el número 2 y en Revista Guatiní puede que el número 12. En los dos primeros posiblemente se publiquen el próximo fin de semana, en Revista Guatiní (desde Miami) creo que habrá que esperar tres meses. Bueno, basta de números y de especular porque esto último que he dicho no sé si será cierto ya que siempre tienen que dar el visto bueno los editores. Si así es, ya te enviaré los enlaces y, de ser así habrá una información que todavía no puedo describir porque no ha ocurrido aun.

El caso es que el próximo miércoles tengo una cita interesante que será la que dé broche final a dicho artículo, texto que hoy solo será email.

Verás, hace cosa de un mes, nuestro amigo Jesús organizó un encuentro en el local de su maestro de pintura, Segundo Castro (sobre este artista escribí un artículo hace tiempo: www.alhaurindelatorre.com/segundo-castro). A él asistimos un colega de ambos y dos mujeres más: una pintora de Tetuán afincada en Málaga, Olimpia Gutiérrez Carrillo y una ucraniana, Natalia Blagulyak, que también ha elegido la ciudad que me vio nacer para vivir. Natalia es pianista, pintora, elegante, bella. Me emocionó saber que hace poco le dio por pintar en huevos de avestruz. Me emocionó por cosas mías, una “locurilla”: como que durante mi relación con Rockberto este quiso, en más de una ocasión, probarlos pero que yo sepa nunca, al menos conmigo, lo hizo. Jesús, hace no tanto, me contó que en su curso de cocina los había preparado. El caso es que, como sabes, uso Facebook para promocionar mis novelas más que nada, ya que no tengo otra forma de hacerlo, bueno sí: Twitter y mi blog. Así es como voy conociendo a personas bastante interesantes (de los malos mejor ni hablar, aunque tristemente los haya, tema quizá para otro artículo) y de esta forma es como ha aparecido un sicólogo, escritor, madrileño afincado también en la magnífica Costa del Sol, Fernando Gálligo Estévez, quien fue partícipe en Ajoblanco, la mítica revista madrileña de La Movida… Y la cosa es que hemos quedado el próximo miércoles en una de las cafeterías con solera de Málaga, Flor, en el Paseo de Reding, para intercambiar mi primera novela por el libro “Amando sin dolor, disfrutar amando” y un huevo.

Lo dicho pues: espero contarte el resultado del encuentro, mi impresión, a través de un enlace, o dos. Mientras, si quieres, escríbeme. Te espero. Un fuerte abrazo, preciosa.

14-8-14

NATALIA Y YO  No tengo respuesta tuya, X. No sé si es que estás muy ocupada entre semana, como lo suelen estar los profesores porque la cosa no solo consiste en impartir las clases por las mañanas sino en prepararlas, en corregir exámenes, trabajos… por las tardes, o es que no te ha gustado mi idea de convertir, por esta vez, esta relación  nuestra espistolar en algo público. No temas, no hay mucha gente que me lea, todavía, y además no pondré ni la inicial de tu nombre. Ya verás. Por cierto, hoy voy por el puesto 125. Han comenzado a llamar a los que no hemos dado nunca clases pero hemos aprobado este año. Esto me pone nerviosa, así escribo, también por el efecto de un café…

Son las diez y media de la noche y quiero enviar estas palabras hoy mismo a Diario Alhaurín y a Cártama y Comarca. Vamos pues a lo del encuentro.

Estuvimos casi una hora intercambiando impresiones, de no tener que ir a trabajar me hubiera quedado un par de horas más por lo menos.

Fernando nos contó, entre otras cosas, que una editorial, una de las cuatro más importantes de España, se interesó por sus escritos…

A Natalia no se le había secado el huevo, así que me compró la novela. Ya llevo treinta y cinco ejemplares vendidos y, con lo de Fernando, cuatro intercambios. Natalia nos mostró algunas de sus pinturas en fotos del móvil. En eso estaba cuando me preguntó si sabía quién fue Mariana Pineda, le dije que sí aunque así, a voz de pronto, mejor lo sepa, por ejemplo, mi madre. A ese personaje histórico lo representó, en una película, una artista que ella conoce personalmente. Le dije que casualmente de esa artista hablo en la página setenta y seis de mi primera novela, es un pequeño homenaje…