(María Isabel García) No sé si tengo coronavirus o no, ni lo voy a saber a no ser que me asfixie porque es la única forma de que te hagan caso. Llevo resfriada más de tres semanas y hace dos llamé al 112 y me dijeron que era un resfriado y no me preocupara. Ayer ya llevaba dos días con tos y opresión en el pecho y llamé al número de emergencia de Andalucía.

Lo primero te sale un contestador preguntando si eres profesional sanitario o de las Fuerzas de Seguridad. Esa es la primera criba. Luego te van preguntando síntomas y cuando ya llegas a dificultades respiratorias es cuando asumen que tienes la sintomatología. Efectivamente, les constaba mi llamada anterior, cosa que me sorprendió. Así que me dijeron que me aislara y tomara paracetamol y los llamara solo si empeoraba muchísimo de la respiración. Que pasaba el caso a mi médico de cabecera que lo seguiría.

Así que aquí estoy sin saber si lo tengo o no pero por precaución cuando salgo de mi cuarto lo hago con mascarilla y guantes por los niños, aunque hemos estado juntos estas semanas. Del médico de cabecera no sé absolutamente nada, ni me han llamado por teléfono ni nada. Y comprendo que no vengan a hacerme la prueba porque eso supone una equipación solo para mí y veo lógico que solo acudan a personas en estado grave o de riesgo.

Por mi experiencia pienso que esto es mucho más grave de lo que nos dicen.
Porque me pregunto cuántas personas pueden estar en mi caso, en el que como no estamos diagnosticadas, no entramos en las estadísticas.

Así que obviamente no creo las cifras que nos dan en los informativos. Ya predije que mucha gente lo pasaría sin enterarse siquiera porque son asintomáticas o se pasa como un resfriado o una gripe cualquiera. En fin, esto es lo que hay, pero que se sepa.

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