(Jmm Caminero) Tenemos que admitir, que la creencia en Dios, al menos en Occidente, me temo, que siempre se ha enfrentado o ha tenido la duda, debido a lo que se denomina el problema del mal. Cómo se dicen, muchas personas, puede existir Dios, el Buen Dios, el Dios providente o Providencia, y al mismo tiempo, la enorme cantidad de mal existente en el mundo, sea a nivel individual, sea a nivel colectivo. O dicho de otro modo, existen muchas personas, que han sufrido un enorme mal, y entonces, han dejado de creer en Dios, aunque antes de ese supuesto o real mal, creían de forma muy limitada, o quizás creían de una forma muy profunda.

– Aunque no guste hay que planteárselo, esta cuestión, porque todas las épocas de un modo o de otro lo han hecho. Y desde luego, mi modesta pluma y cabeza, no tiene la solución a esta cuestión, lo único que puedo indicar, es que toda persona, no deje de buscar solución al tema de Dios, en general…

Esta duda o este dolor o este trauma, se ha planteado o materializado de muchos modos o maneras, a lo largo de los siglos, pero especialmente, en estos dos últimos siglos, en el siglo veinte, algunos autores, que sufrieron Auschwitz, lo plantearon de este modo, ¿dónde estaba Dios, cuándo estaba sucediendo Auschwitz?

Yo, a veces, he pensado, que Dios es raro, dicho con sumo respeto, para nuestra mentalidad humana, nuestra inteligencia colectiva e individual, y nuestra acumulación cultural de milenios, Dios es una realidad que nos supera por todos los polos de nuestra piel y de nuestras neuronas. Dios es superior infinitamente a nuestro juicio y a nuestra capacidad. Estimo que hay que acercarse a Dios, al tema de Dios, se crea o se deje de creer, con una enorme prudencia y modestia y humildad.

El tema anterior, partamos del presupuesto, que lo que narro es verdad, es decir, se dice, no es un milagro aprobado oficialmente, pero si una supuesta realidad que es verdad, que durante la segunda guerra mundial, aviones americanos se acercaron a la zona de Pietrelcina, y que veían en los cielos la figura de un fraile que no sabían quién eran, y les obligaban a virar sus aviones y no lanzar sus bombas. Se referían a la figura de Pío de Pietrelcina.

¿Cómo dirán algunos, por un lado, Dios puede tolerar el infierno, no tenemos calificativos de Auschwitz y por otro lado, no permitir que unos aviones, hacer un milagro, aunque no esté aprobado oficialmente, y no dejar lanzar unas pocas bombas, que posiblemente apenas habrían tenido consecuencias, o si pero no tantas como los campos de exterminio?

– Ciertamente, el anterior problema, la mayoría de personas, quizás no se lo planteen así, sino por qué Dios permite que fallezca un padre, y deja a diez hijos sin padre, o por qué fallece un hijo, que es el único que tiene la madre, y deja a la madre sin hijo y además viuda durante el resto de su vida, por qué un hijo cae en un enorme mal, psicomoral o psicoespiritual o una grave enfermedad, por qué el marido, después de pedirle durante años al Buen Dios que deje una mala costumbre, que está crucificando a la esposa y a la familia, no deja de actuar de ese modo o de esa manera.

Por qué esa familia, realiza una operación económica, y por error propio o por maldad ajena, se queda en la bancarrota, en la peor situación económica, o en un deterioro enorme. Por qué una persona, de buena voluntad y de buena moralidad, con sus limitaciones, pero siempre ha intentado actuar bien, con respeto a la ley y la moralidad de su sociedad, casi apenas le sale nada o casi nada bien, y fracasa estrepitosamente, en casi todo lo que toca, y puede vivir con dignidad y honestidad, pero ha fracasado casi en todo en la vida y en la existencia.

Por qué una persona sufre un mal enorme en un momento de su existencia, realizado por otros, sea de tipo psicológico o sea de tipo sexual o sea tipo de moral o sea de otro tipo, y lleva ese herido y ese trauma durante toda su existencia, pudiendo caer en errores aún más grandes o más graves, o ser una fuente de enorme sufrimiento que se puede concretizar en multitud de rasgos psicológicos o morales o circunstanciales o vivenciales, con consecuencias enormes para otros individuos, incluso de sus propias familias, incluso de generaciones futuras…

– Todo el mundo, tiene una supuesta o real razón, para negar la existencia de Dios, sea Dios real en sí o no lo sea, pero se olvida, y esto lo hacemos todos, que quizás existan noventa y nueve razones, para seguir creyendo en Dios, o al menos, dejar la posibilidad de que exista Dios. Ciertamente no es lo mismo la definición o descripción de Dios, de una filosofía o metafísica u otra, de una religión o de otra, pero fijarse solo en el mal o en la maldad o en el problema del mal, causado por un individuo o por muchos o por una ideología, para negar a Dios, quizás, aunque sea humano, aunque sea la razón que durante más tiempo ha permanecido, no es justo, ni verdad, ni equitativo, porque habría que plantearse el origen del mal, las causas del mal, tanto a nivel general, y a nivel específico.

Ciertamente, en este modesto artículo, no puedo analizarlo, el límite de palabras, pero todo el artículo, ha intentado reflejar esta cuestión. Si algún lector o lectora, está interesado, lea los anteriores artículos de este tema y los posteriores sobre esta cuestión, y quizás, pueda aclararle en algo. Aunque ciertamente, beba en otras fuentes que no sea este escribiente, otros más doctos y con más prudencia y más sabiduría, que quien escribe estas palabras…

http://twitter.com/jmmcaminero   © jmm caminero (19 abril-03 junio 2019 cr).

Fin artículo 1.674º: “Cuestiones sobre Dios, VII”.

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